sábado, 14 de noviembre de 2009

El Agente: Archivo #016 - Fugitivos


Gillian y Helen entraron en la clínica en la que se encontraba Kevin, sorprendiéndose al verlo de nuevo vestido, junto con un sujeto alto, rubio, y con maneras de militar al lado. Kevin tenía aspecto huraño. Gillian se adelantó, y abrazó a Kevin, inconsciente al gesto de desagrado de Helen, que se encogió de hombros mirando a Kevin. Éste devolvió el abrazo a la joven irlandesa, mientras decía:
-No tan fuerte, Gil, me haces daño. Aún tengo unas cuantas vendas por el cuerpo.
-Oh... lo siento. Yo... me emocioné. Todo esto es tan extraño...
El hombre rubio de gabardina miró su reloj de pulsera, y miró a Kevin de forma reprobadora. Kevin asintió, y se despegó de Gillian, antes de mirar a ambas con gesto adusto.
-Este hombre, que por el momento se identifica como John Locke, es un agente de una organización de inteligencia independiente, Sentinel, creada por los Aliados Occidentales durante la Segunda Guerra Mundial, dedicada al control de lo que se ha dado en llamar "paratecnología", un tipo de tecnología extremadamente avanzada, creada por una generación de científicos visionarios, a finales del siglo XIX. el régimen nazi intentó apoderarse de ella para dominar el mundo. Aunque los nazis cayeran, la existencia de la paratecnología no cayó en el olvido. Diversas compañías multinacionales y agencias secretas de todo el mundo pretenden hacerse con ella. La Corporación Rinehart es la que más ha avanzado en ese propósito.
-Eso tiene sentido -interrumpió Gillian- Estuvimos viendo la cinta de vídeo, y pude identificar el instrumento que tocaba. Es un theremin, el primer instrumento electrónico. Creado en 1924, por un científico ruso, que tras su exilio a Francia cambió su nombre al de León Theremin.
John asintió, y anotó lo dicho por Gillian en un pequeño cuaderno que sacó de su gabardina.
-Sabemos que Theremin fue uno de los padres de la paratecnología, así como otros, como Nikola Tesla, Robert Oppenheimer, o, el creador de la Corporación Rinehart, el Dr. Franklin Rinehart. La mayor parte de ellos fue reclutados a la fuerza, o utilizaron sus inventos contra su voluntad. La Corporación Rinehart tan sólo es la máscara que camufla una conspiración mucho más antigua. Y los asesinos que han contratado para asesinar a Kevin probablemente están de camino, así que deberíamos irnos de aquí enseguida.

Salieron de la clínica, y Gillian pidió pasar por su apartamento para recoger algunas cosas. Mientras que John arreglaba su "huida", Kevin y Helen tuvieron unos momentos de intimidad, en el hotel, mientras recogían su equipaje. Tras un rato, Kevin se dio cuenta de que algo ocurría. Helen parecía menos "ardiente" que otras veces. Sonrió, y mientras le revolvía su larga cabellera rubia, le dijo:
-¿Qué ocurre, Helen?
-Esa chica, Gillian. Ella está enamorada de tí, está claro. Pero, ¿tú sientes algo por ella?
-Estuvimos juntos hace unos meses. Nos tuvimos que separar. Ella se vino a Memphis, y yo a Nueva York. Intentamos mantener el contacto, pero no funcionó. Sin embargo, no soy un robot. Claro que siento algo por ella. Pero... tú y yo estamos juntos ahora, ¿verdad?
-Lo cierto es que si pretenden reclutarte para esa organización, Sentinel, tendremos que separarnos. Yo prefiero seguir siendo un agente independiente. Te soy más útil de ese modo, ¿no es verdad?
-No es una cuestión de ser más o menos útil. No quiero que te arriesgues por mí. No quiero que la Corporación te haga daño por mi culpa. Ven con nosotros, por favor.
Helen se abrazó al joven, mientras prorrumpía en lagrimas. Kevin siguió mesando sus cabellos, mientras musitaba palabras tranquilizadoras. Aún mientras las lágrimas seguían cayéndole por las mejillas, y Kevin se las limpiaba con el dorso de la mano, dijo:
-Yo... lo siento, Kevin, pero no puede ser. Trabajar como mercenaria tiene sus riesgos, y este es uno de ellos. Me dije a mí misma que no me implicaría emocionalmente en esta misión, y fracasé. Te quiero, Kevin, pero no puedo entrar a formar parte de Sentinel. Te recuerdo que ya trabajé para la Corporación en el pasado, y lo hice consciente de ello. Sentinel no me aceptará, así que es mejor que nos separemos en este momento, antes de convertirlos en mis enemigos. Pero seguiremos en contacto, ¿vale? Te ayudaré a acabar con esos bastardos, incluso si gracias a ellos he podido conocerte.

Se besaron una vez más, con pasión, en un instante que se hizo eterno. Apesadumbrado, Kevin tomó su maleta, y se despidió de Helen, sin saber si la volvería a ver alguna vez.