martes, 10 de noviembre de 2009

El Agente: Archivo #015 - Dazed and confused


Kevin sintió un espantoso dolor de cabeza cuando se despertó. Sintió como si el mundo diese vueltas a su alrededor, y pronto se dio cuenta de que era algo más que metafórico. En las últimas semanas, apenas había parado una noche en un mismo lugar. Todo, desde el fatídico día en que Mr. Gray lo llamó, y le encomendó aquella misión. ¿Por qué? Era evidente que porque era el único capacitado para cumplirla, el único que conocía lo suficiente a su abuelo como para desentrañar la maraña de pistas que había dejado. Luego estaba Helen, aparecida de la nada, y que de pronto se había convertido en el centro de su vida. Y ahora estaba Gillian, a la que creía haber dejado atrás, y de nuevo entraba en su vida...
Y los hombres de negro, que habían intentado matarlo.
La escena todavía se aparecía confusa, en su cabeza. Estaban en el aeropuerto. Estaba presentando Helen a Gillian. De pronto, de la multitud, un hombre, vestido de raje negro, de aspecto anodino, sacó de su equipaje de mano aquél extraño arma, parecida a una pistola de juguete, pero con efectos letales. Disparó un proyectil, que se adhirió a su cuerpo, y sintió como la electricidad recorría todo su cuerpo, hasta que se desmayó.
De acuerdo con los médicos, todo parecía un susto. Tenía quemaduras leves por todo el cuerpo, pero pronto se recuperaría de ellas. Por culpa del golpe, al caer al selo, había sufrido una contusión en la cabeza, que le había provocado una conmoción cerebral. Hacía una hora que se había despertado.
Puso orden en su cabeza. Ésta le respondió con un latigazo de dolor, pero resistió el embite. "Todo esto tiene una explicación, y estoy seguro de que tiene que ver con la caja, y con la Corporación. Ese hombre debía trabajar para ellos. No puedo luchar sólo contra semejante organización. Necesito apoyo. Tiene que haber alguien que luche contra ellos. La Corporación debe tener un enemigo, y ellos son los que necesito de mi bando. Sin embargo, ¿como encuentras el enemigo de alguien que opera en la sombra?"
Aún estaba rebanándose los sesos, cuando un hombre de cabello rubio engominado, unos treinta y cinco años. Tenía nariz aguileña, y penetrantes ojos azules. Tenía la mandíbula recta, y vestía con un traje azul, y una gabardina gris por encima. "Un policía", es lo que pensó Kevin.
-¿Kevin García?
-Así es. Si es del FBI, ya les he dicho todo lo que sé. No me acuerdo bien de los detalles.
-No, no soy del FBI. Usted busca respuestas. Nosotros, también.
-¿Y qué le hace pensar que yo les voy a ayudar, sean quienes sean ustedes?
-En primer lugar, que podemos ofrecerle protección y entrenamiento para sobrevivir a otro ataque de la Corporación Reinhart. Y en segundo lugar, porque nuestra organización lleva casi cincuenta años luchando en la sombra contra ella.
-Un éxito abrumador, ¿verdad?
-No se reiría tanto, si supiera el alcance de la tecnología que poseen. Nosotros entendemos una parte muy pequeña, pero contamos con ayuda del gobierno. Aunque ellos no lo saben, claro.
-¿Puedo hacerle una pregunta?
-Por supuesto.
-¿Por qué me cuenta todo esto, aquí y ahora?
-Bueno, en primer lugar, porque estamos en un sótano, lo cual nos hace invisibles a los satélites. Si a eso añadimos todo el instrumental médico presente, tampoco hay posibilidades de que un micrófono o una cámara ocultos puedan funcionar aquí. Con lo cual, es el lugar perfecto para hablar en privado. En segundo lugar, no tenemos mucho tiempo. Las personas que le intentaron matar volverán. Y esta vez no van a fallar, salvo que se venga conmigo.
-Muy bien, pero con una condición.
-¿Cuál?
-¿Tiene un teléfono móvil?