viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Anular, Reintentar, Fallo?



"¿Anular, Reintentar, Fallo?". Para aquellos que hayáis utilizado MS-DOS, esta frase os resultará familiar, y un tanto frustrante. Para aquellos que no estéis familiarizados con este sistema operativo (para mí, es, y seguirá siendo el mejor de todos, aunque reconozca que los entornos gráficos son mucho más prácticos, el encanto -y la robustez- de un sistema tan limitado, todavía no tiene igual) era un error que aparecía cuando el sistema intentaba hacer algo (normalmente escribir algo en el disco duro), pero era incapaz de seguir adelante. Hoy en día, los sistemas operativos son capaces de tomar decisiones automatizadas, e incluso de conectarse a Internet para buscar soluciones y "aprender" a no cometer el mismo error dos veces. Asusta un poco, ¿verdad?

Pues bien, cuando en MS-DOS el usuario humano se encontraba ante esta difícil decisión, a mí, y supongo que a muchos otros usuarios se les planteaba una gran duda. Imagináos la situación: el ordenador se ha tirado una hora compilando un programa, o te has tirado dos horas con el tedioso proceso de instalar un programa o un videojuego, almacenado en diez, veinte, a veces incluso más disquetes (¿os acordáis de los disquetes?... ¡que tiempos!). Y aparece el error dichoso. Y llega el momento de tomar la gran decisión. ¿Elegimos Anular, y mandamos todo al garete, como si nada, tirando por la borda todo aquello que habíamos hecho?¿Elegimos Reintentar, en un esfuerzo de fe en el espíritu en el interior de la máquina, que nos favorezca? ¿O elegimos Fallo, reconociendo nuestra culpa, arrojándonos a un mundo desconocido de consecuencias imprevistas?

En estas situaciones, no sólo ante un proceso informático, si no también en la vida, escojo siempre Reintentar. Siempre puede ocurrir que el error aparezca de nuevo, en cuyo caso, nos quedamos con sólo dos opciones, dado que Reintentar nos lleva a un bucle infinito de intento-error: Ante eso, ¿Anular o Fallo?

Escoger Fallo implica reconocer nuestras limitaciones humanas, y es lo más lógico en muchas circunstancias. Sin embargo, ¿estamos realmente preparados para afrontar las consecuencias? Victo Hugo decía "Atreverse es progresar". Pero muchas veces, atreverse, a ciegas nos conduce a callejones sin salida.

Por eso, cuando la vida nos pone entre la espada y la pared, lo mejor que podemos hacer es escoger la opción de Anular, reiniciar el sistema, y confiar en que la próxima vez podamos resolver aquellos dilemas que se nos plantean, habiéndonos hecho un poco más sabios en el proceso.