viernes, 28 de septiembre de 2012

Presupuestos, reformas fiscales, unicornios, y otras fantasías



En el año 2010, Mariano Rajoy calificó de "fantasía" los presupuestos elaborados por gobierno socialista presidido entonces por José Luis Rodríguez Zapatero debido a no tener en absoluto en cuenta el déficit del Estado. El aquél entonces Vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió a capa y espada los presupuestos elaborados por el Gobierno. En un ejercicio sobresaliente de cambio de chaquetas, es ahora Mariano Rajoy quien ha aprobado con su Gobierno unos presupuestos que suponen un ejercicio mayúsculo de fantasía por no tener en cuenta el déficit del Estado y será Rubalcaba quien defienda la imposibilidad de cumplir con los objetivos.

Y no niego que sea importante, pero como vengo ya defendiendo en este blog desde hace tiempo, lo que tenemos entre manos es una depresión económica que ha de solucionarse por la vía del gasto, suponga el déficit que suponga. Krugman defiende esto mismo en su editorial de hoy en el New York Times. Antes de pararme en las medidas que adopta el Gobierno para paliar esta depresión mediante programas de gasto, quiero detenerme en las cifras macroeconómicas que maneja el Gobierno.

En el Cuadro Macroeconómico se prevé una caída del PIB real del 0,5%. Esta cifra está muy por encima de la que prevé el FMI, la UE, la CEOE y prácticamente cualquiera de las "personas muy serias" que han hablado al respecto. Y sospecho que incluso estos son bastante optimistas al respecto. Imagino que desde el Gobierno decidieron esta cifra por admitir tímidamente que en 2013 entraremos de nuevo en recesión, ya que ese hecho es absolutamente incontestable. Se prevé un aumento de una décima en el gasto privado y (ojo al dato), un descenso del 3,4% del gasto público. Esto queda a años luz de lo exigido por la Comisión Europea. El Gobierno prevé un aumento de la demanda nacional en 2,1 puntos y una caída de la tasa de paro en 0,2 puntos.

Todas estas cifras pueden sonar más o menos optimistas teniendo en cuenta las circunstancias, pero lo que quiero destacar en ellas es que son absolutamente incoherentes. ¿Cómo se puede prever un aumento de la demanda en un contexto de recesión, con una caída de absolutamente todas las partidas que la componen? Ah, sí, es cierto. El Gobierno prevé un aumento de las exportaciones en 4,4%. ¡Nada menos! ¿Qué empresas van a exportar si no tienen capacidad para financiar sus inversiones? ¿Con qué plantilla van a exportar si el empleo no aumenta? ¿Con qué subvenciones del Gobierno, si todas ellas se reducen?

Para el año que viene prevén un déficit del 4,5%. Esto incumple a todas luces la propia reforma constitucional aprobada según la cual el Gobierno no podía aprobar unos presupuestos con déficit, pero imagino que cumplir la Constitución no está entre las prioridades del Gobierno. Tampoco creo que la oposición ponga el grito en el cielo por ello. Posiblemente sí lo hagan los alemanes y holandeses, claro. Y los comprendo. Se reforma la Constitución sin contar con los ciudadanos a su expreso deseo, pero después no cumplimos lo aprobado. Somos simplemente geniales. Y luego dirán que necesitamos aumentar la confianza de los mercados. Con un grupo de mentirosos compulsivos por Gobierno, es complicado que eso suceda.

En cuanto a las medidas estructurales del Estado, supondrán el año que viene un 1,34% del PIB. Si tomamos las cifras macroeconómicas de nuevo, tenemos que la caída del PIB real será del 1,5% en 2012 y (en mi opinión) de unos dos puntos en 2013. Como dije, el Gobierno prevé una caída del 0,5%. Esto supone que pretenden obtener una rentabilidad de al menos un 30% en la inversión que el Estado realice. En realidad, sería necesaria una rentabilidad de al menos un 50% y probablemente incluso del 100% para poder sacar al país de la recesión. Como es obvio, esto es difícilmente alcanzable.

Finalmente, quiero detenerme en las medidas que el Gobierno pretende poner en marcha para el año que viene. Debo decir que no todas son desastrosas. Me parece una buena medida que se ponga fin, y espero que de esta vez sea para siempre, la deducción en la renta por la compra de vivienda. Esto contribuirá en buena medida a impedir que tengamos nuevas burbujas de ladrillo.

Otra medida que aplaudo es el incentivo a la industria automovilística en la implantación de automóviles sin emisiones contaminantes. Sin embargo, la cuantía asignada para ello (2.000 millones) queda lejísimos, pongamos por caso, de California o la India. Con lo cual, es ridículo pensar que podemos competir seriamente en este sector. Nos llevaremos las migajas, con suerte.

También me parece acertado el impuesto creado sobre las loterías y apuestas del Estado, con un gravamen del 20%. Era un tanto sangrante que estos concursos fueran motivo de especulación e incluso en algún caso de chanchullo bastante evidente. Por otra parte, creo que es absolutamente estúpido ponerlo en marcha a partir del 1 de enero de 2013, saltándose un cuarto de la temporada de Liga de Fútbol y los ingresos que la quiniela futbolística comportaría, y especialmente, el Sorteo de Lotería de Navidad, que también tiene un volumen de inversión descomunal.

Otra medida interesante para poner coto al ladrillazo es incorporar a la base imponible del IRPF las plusvalías obtenidas por la venta de elementos del patrimonio que hubieran permanecido un año o menos en el patrimonio del contribuyente. No obstante, quien se lucra realmente con la especulación inmobiliaria no suelen ser personas físicas, sino empresas que sirven de baluarte para defraudar a Hacienda. No incorporarlo al Impuesto de Sociedades, o crear un impuesto especial a las empresas por esta actividad si no es parte de su objeto social creo que es un grave error, que permitirá que la especulación continúe, pero ahora a través de más sociedades interpuestas, que dificultan la tarea de Hacienda.

Pero por estas medidas más o menos acertadas, aunque criticables en su justa medida, hay todo un conjunto de medidas que van de lo ridículo a lo demencial. Pasamos ahora al capítulo de los horrores de estos presupuestos:

-Se congela el sueldo de los funcionarios para 2013. Esto supone que su sueldo se reduce de forma efectiva en la cuantía de la inflación, es decir, un 3% aproximadamente. No parece mucho, pero si tenemos en cuenta que ya les han quitado una paga extra, supone un recorte aumulado del 10% del sueldo solo este año. El año pasado ya les redujeron un 10% del sueldo, y he oído rumores sobre una posible eliminación de la paga extra de verano, lo cual supondría, en tres años, una reducción del 35% del sueldo. Los funcionarios solían ser en tiempos grandes inversores a largo plazo en deuda del Estado, pero con semejantes recortes de sueldo, creo incluso difícil que puedan llegar a fin de mes, justo en un momento en que sería muy conveniente que invirtieran en deuda del Estado.

-Se fija una subida de las pensiones en un 1%. Esto es injusto por dos razones. En primer lugar, porque es una subida menor que la inflación, lo cual supone un empobrecimiento relativo de los pensionistas. En segundo lugar, se trata de una subida indiscriminada. No creo que las personas con la pensión máxima necesiten una subida de sus pensiones, mientras que para las pensiones mínimas, supone un nuevo golpe a su ya delicada situación.

-Cae un 8,9% de media el gasto de los Ministerios. En realidad, es una media bastante engañosa, porque mientras que mientras que Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente sufre un recorte de nada menos que el 25,4% (mientras que las autoridades sanitarias denuncian el peligro potencial que entraña el empobrecimiento en la calidad de los alimentos españoles). Otro hachazo recibe el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que sufre un 17,2% de recorte. Defensa se queda más o menos igual, lo mismo que Exteriores y Cooperación. Sanidad y Asuntos Sociales tiene un aumento, por su parte, del 28,6%. Sin embargo, y dados los recortes que se han producido en las prestaciones que proporciona ese Ministerio, cabe preguntarse dónde se produce ese aumento espectacular. Habrá que esperar a la publicación de la ley.

-Se congela el gasto en I+D+i civil, pero aumenta el gasto en investigación militar. investigación que, por otra parte, llevan a cabo empresas privadas. Ya en nuestra página de Facebook nos quejamos hace tiempo de los pagos realizados en material militar "ya entregado". Un sólo avión de combate cuesta en torno a un 20% del presupuesto en I+D+i de este país. Las comparaciones siempre son odiosas, pero ésta en concreto me resulta de lo más repugnante. Que conste que aunque tengo cierta vocación pacifista, soy consciente y defiendo la necesidad de que España cuente con un ejército fuerte y con gran capacidad de movilidad. Sin embargo, aumentar el gasto en I+D+i civil es absolutamente imperativo para hacer frente a la recesión. En algún momento del futuro próximo, me gustaría ampliar este punto dedicándole una entrada completa. Por ahora me basta con mostrar mi absoluto desacuerdo.

-Las subvenciones a sindicatos se reducen un 20%, que acumulado al 2011 suma un 40% de recorte en dos años. Sé que hay una gran animadversión en contra de los sindicatos, ya que al igual que los partidos políticos han sido una fuente inagotable de chanchullos y enchufes. No obstante, quiero destacar que cumplen una función pública fundamental. Los sindicatos siguen siendo el vehículo principal a través del cual los trabajadores pueden organizarse e influir en las decisiones políticas. Descuartizarlos sólo supone un caldo de cultivo para la aparición de organizaciones no institucionalizadas como el 15-M, 25-S y otras. No tengo nada en contra de ellas, y mucho a su favor, a pesar de que me haya distanciado bastante. Sin embargo, creo que salvo que estos movimientos sociales se consoliden e institucionalicen, no pasarán a ser mucho más que una masa enfurecida.

-Se creará una administración pública independiente, dedicada al cumplimiento de los objetivos de la Ley de Estabilidad. Esto es una exigencia de la Unión Europea establecida en la Memoria de Entendimiento de nuestro primer rescate. No resulta, por tanto, ninguna novedad. Ahora la pregunta es si será una agencia que funcione de verdad, u otro refugio para aumentar los bolsillos de los políticos mediante comisiones inoperantes que se reúnen una vez al año. Me sospecho que una mezcla entre ambas cosas: creará un montón de trabas burocráticas para poner en marcha cualquier proyecto que implique gastar dinero, y al mismo tiempo, estará controlado por políticos que recibirán una generosa paga por no hacer absolutamente nada, salvo entorpecer el trabajo de la Administración, y favorecer a sus amigotes. en fin, más de lo mismo. Tenemos que hacer la Administración más eficiente, y esto no ayuda en absoluto a ese propósito.

-Para el final me guardo la joya de la corona: la reforma del IBI. De acuerdo con el proyecto de ley, se introducen dos importantes modificaciones. En primer lugar, se permite a los ayuntamientos gravar a través de este impuesto el patrimonio histórico-artístico afecto a actividades económicas. ¿No sería más sencillo recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio? ¿Cómo se conjuga esto con la reducción del IRPF por donación de patrimonio histórico-artístico artístico a las Administraciones Públicas? Se podría dar la increíble paradoja de pagar impuestos por un patrimonio ya donado, debido a la diferente periodicidad de los dos impuestos. Al mismo tiempo, también se podría dar la situación de eximirse al pago del impuesto mediante la donación de patrimonio a las Administraciones y obtener una reducción del IRPF por ello. Todas estas contradicciones, más la ambigüedad con la que está redactada es sumamente perjudicial. La reforma deja al libre albedrío de los ayuntamientos la decisión sobre si hacer ese gravamen o no, por lo que promete una auténtica marea de chanchullos y arreglos a puerta cerrada para evadir impuestos. Por si no fuera poco, en segundo lugar, se crea una nueva exención (¡otra más!) por "fomento de empleo". Es decir, si enchufo a tu cuñado, no pago IBI. Si me votas y contratas un par de personas de mi cuerda, no pagas IBI. Viva el caciquismo propio de la España negra. Justo el mayor crimen de la Adminsitración española, en especial de la Administración local, se verá agravado por esta exención. Por no hablar de que suena sospechosamente inspirada en cierta sugerencia hecha por cierto multimillonario americano de dudosa reputación.

Con todo este rosario de despropósitos, buenas intenciones mezcladas con regalos a los amigotes, economía no euclidiana e imaginación fantasiosa, dudo mucho que nos libremos de un rescate antes de final de año. Lo malo es que se producirá con toda seguridad después de las elecciones autonómicas, cuando ya sea demasiado tarde. Y todo por un puñado de votos, claro. Así será como estos presupuestos dejarán de tener valor alguno incluso antes de que hayan visto la luz. Vergonzoso.