lunes, 24 de septiembre de 2012

¡Acabad ya con esta crisis!



Esta obra de divulgación es también, en parte, un manifiesto político que busca una forma de solucionar la grave depresión económica, en la que se encuentran las economías occidentales. Actualmente, con este volumen en la mano, podemos decir que las causas de esta depresión son claras y están perfectamente identificadas. Aunque esto no es ninguna novedad, Krugman no desaprovecha la oportunidad para quejarse de aquellos fatalistas que ven la depresión como algo imposible de resolver o, aún peor, como algo necesario para la economía. El mensaje de Krugman es claro: la depresión es innecesaria, existe una solución (o un conjunto de soluciones, más bien) y se puede poner en práctica de forma inmediata, si existe voluntad política para hacerlo.

¿Cuál es la solución? Bien, para responder a ello, el autor establece una precisa comparación de esta depresión con la Gran Depresión de los años 30. La solución que propone, claro, es la misma que se aplicó entonces: un ambicioso programa de gasto público. El propio Krugman se lamenta y explica cómo los economistas "olvidaron" las soluciones a esta clase de crisis y se apartaron de la ortodoxia keynesiana. Y tan pronto como lo hicieron, comenzaron los problemas. Por eso, aunque la causa inmediata fue la crisis inmobiliaria americana de 2008, la causa primigenia es la falta de ortodoxia en la gestión de la política económica y monetaria. El modelo neoliberal se modela así, como un cáncer que ha hecho metástasis en la clase política hasta el punto de convertirse en un dogma de fe al que se agarra gran parte de los políticos americanos y europeos. La razón es clara: el dogma neoliberal beneficia en gran medida a quienes ostentan la posición de acreedor en la economía.

En el libro, Krugman desmonta una a una todas las falsas creencias de los neoliberales y justifica cómo la ortodoxia keynesiana, no sólo es correcta en la teoría, sino también aplicable en la práctica a la situación de la economía americana y europea.

Finalmente, no podría terminar esta reseña sin hacer una referencia al punto más polémico del libro para los españoles. Krugman nos dedica algunas líneas a lo largo del libro, analizando nuestra situación particular. Tal y como ya dijo en su momento en su blog, los salarios españoles subieron demasiado durante los años precedentes a nuestra propia crisis inmobiliaria y ahora deben bajar. Krugman pasa por alto algunos detalles, en mi modesta opinión.

Si uno examina los datos de la economía española, comprueba que los mayores incrementos de salario en relación con la variación del PIB se producen en las ocupaciones de rentas altas, mientras que las ocupaciones de renta más baja tienen aumentos más moderados. A medida que la actividad se frena y entra en recesión, la moderación de salarios es menor en las rentas más altas y mayor en las más bajas. Lo que viene a resultar de esto es que sí, es cierto que los salarios crecieron por encima de lo que lo hizo la economía, pero sólo hasta 2006. En 2007, el incremento de salarios fue inferior al del PIB y en los años siguientes los salarios cayeron en menor medida que éste. Lo que Krugman no valora es que los salarios se fueron concentrando en los estratos altos y cuando los vientos arreciaron, éstos estratos no pagaron su parte de la cuenta.



               2004                 2005                2006                2007                2008               2009
   TODAS LAS OCUPACIONES 100,00% 101,16% 107,84% 110,61% 120,59% 125,49%
ALTA 100,00% 101,68% 103,42% 102,86% 108,91% 112,61%
MEDIA 100,00% 101,80% 105,60% 109,61% 119,11% 121,54%
BAJA 100,00% 102,02% 104,71% 109,54% 119,98% 122,78%
Variación PIB 100,00% 108,74% 112,80% 92,29% 44,23% -49,13%

Fuente: INE

Aunque no existen datos referidos a los estratos de ocupación para 2010 y 2011, al menos a nivel agregado, los salarios de 2011 ya son menores a los de 2004. Por lo tanto, podemos concluir que el ajuste salarial está más que concluido a estas fechas (ya que en 2012 los salarios han caído todavía más que el PIB). Por lo tanto, se puede concluir esta observación con que es necesario corregir los desequilibrios de renta que se han producido, y que han aumentado la desigualdad retributiva.

En lo que respecta al libro, lo recomiendo encarecidamente a cualquiera con interés por la situación económica y que se pregunte si es posible solucionarla y cómo. Krugman analiza las causas de la misma, busca el remedio que funcionó en el pasado, y plantea cómo aplicarlo a la actual situación de depresión económica. La cuestión, se podría decir, no es solucionar la "crisis" si no querer solucionarla. Las herramientas están en nuestra mano.