martes, 25 de septiembre de 2012

El laberinto de la independencia catalana



La situación política de España presenta una crisis institucional de tal magnitud, que ningún pilar parece estar lo suficientemente firme. En estos días, vemos que otro de esos pilares asentado sobre barro poco cocido podría estar quebrándose: el modelo territorial del Estado. La causa es el frenesí separatista por parte de la sociedad catalana, que agitada por su clase política, ve en la independencia la última esperanza a la salida de la recesión. Creo que es una maniobra inteligente por parte de los políticos catalanes, aunque para nada inocente. Y un poco suicida.

¿Por qué ahora y no en otro momento? Sin duda, la clave está en la situación económica española y catalana. Seamos francos: tanto España como Cataluña, que hace casi un mes ha recurrido al fondo de liquidez autonómico, están arruinadas. España está un poco menos arruinada que Cataluña, pero no por mucho. El próximo mes, España afrontará en octubre vencimientos de deuda por valor de 27.500 millones de euros para los cuales no hay liquidez. Imagino que se pagarán con cargo a la "línea de crédito preferente" (vamos, nuestro primer rescate) o al fondo de reserva de las pensiones, vapuleándolo definitivamente. Si utilizara el dinero del rescate, no habría suficiente para hacer frente a la reestructuración bancaria para la que se ha concedido. Por esta razón, el Gobierno está considerando solicitar un segundo rescate y esta vez, ya de toda nuestra economía. Probablemente, Mariano Rajoy preferiría esperar a después de las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco. Sin embargo, si lo hace, el dinero llegaría después de dicho vencimiento y estaríamos en un problema grave. Así que la Canciller Palpatine Merkel ha pedido nuevamente a Rajoy este lunes en Coruscant Berlín que aclare de una vez si va a pedir el rescate o no. Y si en caso de que lo pida, que lo pida de una vez.

Volviendo a Cataluña, una efectiva declaración de independencia por su parte podría servir de excusa para incumplir las condiciones establecidas en un segundo MoU para España, ya que Cataluña sería un estado diferente. Por otra parte, si Cataluña fuese independiente podría hacer lo que quisiese con sus impuestos, hacer «dumping» fiscal a España, y atraer inversión y patrimonios procedentes de nuestro país. Esto generaría potencialmente la actividad económica y el empleo y promovería la recuperación de su economía. Por otra parte, si Cataluña tiene su propia moneda, incluso podría recurrir a devaluaciones para salir del hoyo (aunque yo creo que no funcionarían en el actual estado de las cosas).

Los incentivos de los catalanes para independizarse son claros. Habría que preguntarse si sería posible su ingreso en la Unión Europea. Yo lo veo difícil, ya que es muy posible que España, Bélgica y Reino Unido, por lo menos, se opusieran para no incitar tensiones separatistas en sus propios países. Hemos de recordar que el ingreso en la UE debe ser por voto unánime de sus miembros. Sin embargo, me da la impresión de que muchos catalanes, incluyendo a sus líderes políticos, no ven como problemático el hecho de no pertenecer a la Unión Europea.

Además, sin el apoyo de la Unión Europea no sé muy bien cómo piensan financiar un país en la ruina. Los bonos catalanes son basura radioactiva de la peor especie en este momento, y la independencia solo puede empeorar esa calificación. Ante tales perspectivas, la idea de atraer a inversores es bastante nimia. Además, Cataluña no cuenta con grandes recursos naturales propios en los que apoyarse. Convertirse en un paraíso fiscal tampoco es el mejor plan, ya que necesitaría la recaudación de esos impuestos. Ni siquiera la idea de crear una moneda propia en la que refugiarse sería la mejor idea, ya que supondría un ajuste tan brutal a los salarios en Cataluña, que si no se establecen controles de frontera al estilo soviético la estampida sería un golpe que quizá Cataluña no pueda soportar.

También quedan una serie de preguntas en el aire que nadie se atreve a contestar: ¿en base a qué derecho se independizaría Cataluña? No hay ningún reconocimiento a la autodeterminación en el derecho comunitario o en el español. Políticamente, sí se ha reconocido la independencia de Estados fuera de la Unión Europea (Kosovo, Montenegro), pero nunca dentro de la misma. ¿Qué posición adoptarían las fuerzas armadas situadas en Cataluña? ¿Se unirían al nuevo Estado independiente, o apoyarían al orden constitucional tal y como lo han jurado? ¿No es esto alta traición? ¿Cómo piensa actuar el Estado Mayor del Ejército ante una posible sublevación masiva de militares catalanes? ¿Qué pasa con los catalanes residentes en el extranjero en el momento de la independencia, especialmente aquellos que se encuentran en la UE? ¿Pierden su derecho de residencia? ¿Serán deportados?

Por todas estas y otras muchas dificultades, creo que los nacionalistas catalanes son conscientes de que no pueden declarar la independencia, por muchos incentivos que tenga promover esa independencia en este momento. Necesitan tensar la cuerda hasta el punto en que Rajoy acepte un pacto fiscal con Cataluña. Por supuesto, el Gobierno no tiene ningún incentivo a aceptarlo, por el simple motivo de que esto provocaría que las comunidades que gobierna su partido se vean aun más en la ruina al tener que aportar más dinero (o recibir menos). Los barones del PP, con el propio Rajoy a la cabeza, ya se han opuesto a solucionar el problema, así que a Artur Mas no le queda otra opción que huir hacia adelante en pos de una independencia muy incierta. No hacerlo ahora podría suponerle un batacazo en las próximas elecciones catalanas del 25 de noviembre.

Por supuesto, todo esto se arreglaría si los políticos se sentaran en una mesa y se pusieran de acuerdo para reformar el modelo territorial y la forma en que se financia. Pero claro, this is Spain, el país del "patapún p'arriba".