domingo, 6 de octubre de 2013

The End of Money






The End of Money es un pequeño libro, pero no por ello su contenido es reducido. El tema principal abordado por el autor, David Wolman (editor en Wired, por si no os suena el nombre), es la transición de la sociedad actual hacia una sociedad sin dinero. Al menos, sin dinero en su forma física. Así nos habla de quiénes son los grandes beneficiados por el gran negocio de la moneda en estado físico: banqueros, falsificadores, fanáticos religiosos... Y también de cómo podría ser esa transición: monedas digitales, nuevas formas de medir los intercambios económicos, fusión de sistemas monetarios, o sistemas monetarios enteramente nuevos.

Hablando de monedas digitales, me gustaría comentar la noticia que ha salido hace unos días: BitCoin tiene sus primeras versiones en moneda física. Aquí las podéis ver:

No negaré que molan un puñado con esos brillos de colorines

Personalmente considero que la idea de acuñar físicamente BitCoins arruina totalmente el concepto de la moneda en sí misma. La idea original fue crear una especie de patrón oro en versión digital. Dado que la cantidad de "bitcoins" en circulación es limitado (21 millones), la única forma de aumentar de forma ilimitada el número de unidades en circulación es con una fragmentación ilimitada de la moneda. Sin embargo, si creamos físicamente monedas de oro para representar los BitCoins... la única forma de hacer esa fragmentación es la misma por la que optaron los emperadores romanos hasta destruir el valor de su moneda: reducir la cantidad de oro en cada moneda hasta hacer que éste virtualmente desapareciera de las mismas.

Volviendo al libro, éste también contiene una serie de anécdotas autobiográficas del autor, dado que al tiempo que lo escribía llevó a la práctica el desafío de pasar un año sin usar moneda física de ninguna clase. De forma no excesivamente sorprendente y demostrando cómo nos dirigimos hacia una sociedad sin cash, el autor no tuvo excesivos problemas, salvo por la semana que pasó en la India. Curiosamente, los propios hindúes han desarrollado una iniciativa para utilizar menos efectivo. Consiste en el comercio mediante minutos de llamadas de telefonía móvil. Un sistema similar funciona en Kenia, ahora mismo. Mediante estos sistema es posible hacer transferencias de minutos de llamadas, convertir dichos minutos en fectivo, o incluso usar esos minutos para hacer compras de bienes o como forma de pago. Tal y como concluye el autor, será el tercer mundo el que más se beneficie y el que probablemente tome en primer lugar el paso de avanzar hacia un sistema monetario enteramente digital, debido a las complicaciones que éste tiene en los países pobres.

Mi opinión sobre el tema es ambigua. Aunque tenga mis reparos hacia el control que pueden ejercer los gobiernos sobre la vida de las personas debido a la trazabilidad de todas las transacciones en un mundo sin efectivo, soy consciente de que, como sugiere Wolman, los mayores beneficiados por este mundo de dinero físico en el que todavía estamos anclados son los defraudadores, los criminales y aquellos con intenciones que no quieren revelar. El mercado negro se mueve todavía con moneda contante y sonante. No en vano en España - como menciona el autor- llamamos a los billetes de 500 €, "Bin Laden" porque nadie los ha visto y permanecen casi todo el tiempo bajo tierra, salvo para aparecer en televisión. A pesar de este argumento de peso, también está la contrapartida de que un mundo de dinero digital podría conducir hacia la creación infinita de dinero sin valor, sin contrapartida. La crisis financiera global vino en gran medida por ello.  Hay ventajas y desventajas, y la balanza está muy equilibrada. A pesar de ello, sospecho que finalmente el dinero digital terminará por imponerse sobre el papel-moneda. Más vale estar preparados para entonces, y "The End of Money" es una buena forma de hacerlo.