martes, 8 de octubre de 2013

La Espada de Damocles, edición USA (II): la quiebra que nunca sucedió.

Hoy el Presidente Obama ha enviado un mensaje a la nación (y al mundo) acerca de la situación en que se encuentra la (falta de) negociación para terminar con el government shutdown y, lo que es peor, para evitar la bancarrota del país en los próximos días. De acuerdo con él, "si vas a comprar una vivienda no puedes decir al dueño, o me bajas el precio, o quemo la casa". A pesar de la informalidad de expresarse, la metáfora no es baladí. Al menos yo he captado claramente que está haciendo alusión al incendio del Reichstag en 1933 que tuvo como consecuencia el fin de la democracia en Alemania y la imposición de un régimen dictatorial. No en vano, como los republicanos hacen hoy en día, los nazis culparon de dicho incendio a los comunistas.  Confirmando que por aquí van los tiros, Obama dijo a continuación que "los deberes básicos de los representantes y senadores son aprobar el presupuesto y mantener el Gobierno en funcionamiento. Los republicanos están incumpliendo ambos".Si queréis leer la transcripción completa del discurso, la podéis encontrar aquí.

Un hecho que me resulta significativo es que, como sugiere hoy Andrew Sorkin, "nadie cree que EEUU hoy supere el techo de deuda, y esa es la razón por la cual podría ocurrir". Una vez más se cuela el pensamiento positivo tan destructivo que hemos mencionado y que espero poder analizar en profundidad en una futura entrada (ya he leído uno de los dos libros que pensaba utilizar para documentarme, tiempo al tiempo). Los analistas e inversores americanos creen que si confían en un pacto en el último minuto, éste sucederá mágicamente, y que si creen ciegamente en que EEUU no puede quebrar, nunca lo hará. Pues es falso, muy falso. 

Es más, la prensa asegura estos días que podría ser la primera vez que EEUU hace default, pero técnicamente eso es falso. Sucedió en 1979, porque el servicio de back-office del Tesoro no pudo hacer a tiempo los ajustes contables necesarios cuando se produjo un acuerdo de última hora sobre el techo de deuda. Eso mismo podría suceder de esta vez, dado que esos mismos funcionarios son víctimas del government shutdown. Incluso aunque sea por unas horas, el efecto de un pacto de último minuto puede ser desastroso, ya que puede ir precedido de una estampida del mercado de bonos a medida que se acerque la fecha límite, o bien que esas obligaciones dejen de hacerse efectivas y EEUU se vea obligado a pagar intereses por impago de las mismas.