sábado, 3 de octubre de 2009

Brujería en Edimburgo - Cortando el Nudo Gordiano

Ayer la sesión de Witchcraft fue corta, pero no por ello menos provechosa. Rasputín fue dejado inconsciente por el rival al que se estaba enfrentando, pero se encontró con Marcus y Chuck fuera, esperándole. Al contrario que sus compañeros, fue lo suficientemente listo como para rendirse.

Tras eso, la caballería llegó, y los sacaron de allí. Un grupo de agentes les entregó un maletín con recubrimiento de plomo para que guardaran el libro, con lo que se percataron la forma en que los estaban detectando: detectores Geiger de radiación.

Una vez en el "Edificio 23", la sede operativa de Les Soldats, procedieron a examinar a sus enemigos, hallando que todos ellos estaban tatuados de la misma forma. Marcus, por medio de su contacto en la organización llamada "Los Centinelas" (un grupo de pacificadores y cazadores de brujas cristianos), pudo averiguar, posteriormente, que el símbolo es similar al utilizado por la secta Ultima Thule, conocida también como "la Doctrina Secreta", o "la Última Doctrina" del partido nazi. Sin embargo, el hecho de que sus enemigos fueran mayoritariamente de origen magrebí (con la excepción de Jacques Bennoit, el líder de la célula, y de otro de sus miembros), todavía permanece como un factor de confusión. El contacto de Marcus, Carter Williams, apuntó que tal vez algunos yihadistas musulmanes se hayan vinculado con grupos antisemitas europeos, en su odio común hacia el estado de Israel. Interrogando a Mahmud, el terrorista que se entregó, averiguaron que trabajaba (junto con sus compañeros) para una organización llamada Alamut, que Marcus identificó como perteneciente al Adversario.

Además, Chuck, utilizando sus poderes de nigromancia (que dieron un buen susto a Marcus, Peter y James), consiguió averiguar algunas cosas más, en concreto la dirección de un piso franco utilizado por los "terroristas", así como la identidad de la persona que los contrató: un americano llamado Calder Farris, el cual solía contactar con Jacques Bennoit en un restaurante libanés, y que fue localizado por James en el consulado americano de Edimburgo. Calder Farris los habría contratado para conseguir el libro.

Finalmente, se armaron, y procedieron a intentar asaltar el piso franco de los terroristas de Alamut. Una vez que llamaron al timbre, la puerta se abrió, y de ella salió, rodando, una granada de fragmentación... ¿Qué será de nuestros protagonistas? La próxima semana sabremos más.