sábado, 10 de octubre de 2009

Brujería en Edimburgo - El fin de una era

En la última sesión, nuestro héroes habían quedado en una situación difícil. Ante una puerta que se abría, una granada rodaba hacia ellos. Con un movimiento rápido, James devolvió la granada a su atacante, justo después de que Chuck Bartowski le disparara al enemigo en el pecho. Tras eso, entraron en el apartamento. El primero en encontrar resistencia fue James, que se encontró a otros dos terroristas apostados en el salón. Aunque James logró dejar a uno de ellos KO, el otro logró lanzar una granada, dejándolo inconsciente (suerte para él ser un Inmortal...) A continuación, en esa habitación se asomó Ulysses, encontrándose en una difícil situación cuando, de otra habitación, llegó un tercer terrorista. Entre ambos, lo acribillaron a balazos. Pese a todo, aún no estaba muerto.
Mientras tanto, el líder de los terroristas (un sujeto de aspecto eslavo) intentó hacerles una emboscada, saltando de un blacón a otro, y liquidando al matrimonio que vivía en el piso de al lado, para salir por la puerta del pasillo. No contaba con que Peter Bloch se encontrara en el camino. Dado que éste iba armado, aprovechó un momento de indecisión de éste para intentar liquidarlo con un rayo de energía oscura, que surgió de la palma de su mano. Tras eso, y notando que llegaban refuerzos (Marcus Biggings y Richard, su "asistente"), dedidió que era mejor huir. Richard curó a Peter y a Chuck (que también había quedado inconsciente, cuando se arrojó contra él el último enemigo, con una granada en la mano, mientras gritaba en árabe - suerte que Chuck tenía convocado un Escudo mágico que le protegió de la mayor parte del daño).
Abajo, el individuo se encontró con Rasputín, con el cual estuvo a punto de tener un combate, si no fuera porque éste utilizó una invocación para huir a otra dimensión... con extrañas consecuencias.
Tras eso, James se levantó de nuevo, recuperado de sus heridas, junto con aquellos que Marcus y Richard consiguieron salvar. Rebuscaron por el apartamento en busca de información, y, obteniendo varias carpetas con informes, planos y fotografías, huyeron.

Esa noche, find e año de 2008, se produjo la ceremonia de iniciación en los Rosacruces de Marcus, Peter, y Rasputín. Un merecido premio a sus hazañas, sin duda. La ceremonia transcurrió sin incidentes, en parte gracias a que Peter utilizó sus poderes para leer la mente de Marcus, y responder al protocolo de la misma.

Por su parte, James, tuvo un encuentro un tanto extraño, con un individuo que se hacía llamar El Hombre sin Sombra. Este individuo, capaz de comunicarse mentalmente con él, se apareció de la nada delante de él, cuando mencionó la posibilidad de verse. O al menos, eso es lo que James creyó ver, porque, al cabo de unos instantes, tras intentar someter mentalmente al Inmortal, desapareció de nuevo. De la conversación que mantuvieron, James supo que ese individuo está interesado en ellos, por alguna razón. Y que le pidió ayuda, aunque ¿están dispuestos a colaborar con ese extraño misterioso? James, al menos, no lo estaba.

Tras la ceremonia, Marcus y Penny (una amiga de éste), se marcharon juntos, discretamente, en busca de cierta intimidad. Mientras paseaban por al lado del mar, se encontraron con que alguiense estaba ahogando. Cuando pretendieron hacer algo, unas manos de proporciones inhumanas se llevaron a la pobre víctima mar adentro. No fue posible salvarla. TSin embarog, Marcus logró averiguar, utilizando sus poderes, que la criatura parecía haber sido convocada, pero si la ataba algúnn lazo, éste estaba roto. Tras eso, volvieron a la Capilla de los Rosacruces, donde Penny pidió al guitarrista que actuaba durante el banquete posterior a la ceremonia de iniciación (y que se desarrollaba en esos momentos), que se comunicara con su "aquelarre", para comunicarle lo sucedido. De mala gana, el individuo, que se presentó como Ryan O'Dagheurty, aceptó.

De esa forma, para nuestros héroes, terminaba 2008. Una era llegaba a su fin. ¿Qué nuevas aventuras vivirán a continuación en el año que comienza? Sólo el tiempo lo dirá...