domingo, 9 de noviembre de 2014

Ahora todos comeremos plástico





Desde hace algún tiempo circulan por Internet toda clase de historias sobre el último descubrimiento revolucionario acerca de nutrición. Hace no mucho tiempo fue que la leche es perjudicial para los humanos (cosa que en Xakata se ocuparon en desmontar). El último de ellos es el que compartía ayer en la página de Facebook de este blog. El artículo de un blog de la revista de "divulgación científica" Quo defiende nada menos que la teoría lipídica es un fraude y las grasas saturadas ni engordan, ni producen enfermedades cardiovasculares. ¡Todos a comer beicon!

El artículo referencia a la publicación en septiembre por la American Heart Association de un estudio por el cual hallaron que una dieta baja en grasas saturadas provocó el aumento de peso y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en comparación con el mantenimiento de una dieta baja en carbohidratos. El enlace al que se refiere el artículo conduce a la prestigiosa web médica Medline Plus, donde habla de dicha publicación. 

Sin embargo, en ésta se advierte:
"Algunos expertos han elevado su preocupación porque una dieta baja en carbohidratos pueda ser menos que amigable para la salud cardíaca" (la traducción es propia). Tras exponer los resultados de los defensores de este estudio, vuelve a insistir: "Una de las preocupaciones de una dieta baja en carbohidratos es que la gente no tendrá suficiente fibra. Una dieta alta en fibra puede ayudar a protegerse de enfermedades cardíacas y los estudios sugieren que puede ayudar a perder peso al hacer sentir a la gente más saciada".

Por eso a continuación sugiere, en vez de rebajar la cantidad de carbohidratos, reemplazarlos por carbohidratos altos en fibra. Incluso la Dra. Bazzano, autora del estudio que fue entrevistada por Medline Plus para el artículo, reconoce que aquellos miembros del grupo de estudio con una dieta baja en carbohidratos no la cumplieron demasiado bien. La tasa de abandano fue un 3% mayor en ese grupo, reconoció que recomendó a este grupo no hacer ejercicio físico, ya que esta dieta es incompatible con un ritmo de vida activo y es sólo recomendable para personas muy sedentarias. 

Volviendo al artículo de Quo (que ya con su propio enlace quedó bastante bombardeado), nos presenta esta dieta como maravillosa porque presenta las estatinas como un fraude. Es cierto que este medicamente presenta bastantes dudas en cuanto a sus fines reales. Se trata del medicamento más vendido del mundo, y de acuerdo con la FDA (la agencia norteamericana que regula el uso de medicamentos) las estatinas (el principio activo en el que se basa) uno de los riesgos asociados a ellas es el de "problemas cognitivos" tales como la pérdida de memoria o la confusión. Está claro cuál es texto subyacente de esto: ¿el medicamento más vendido del mundo impide razonar con claridad? ¿no será más bien que pretender usar el miedo a una enfermedad cardiovascular para crear sujetos manipulables y obedientes?

Si con esto pretendían lograr nuestro corazón al exponer lo malvadas que son las compañías farmacéuticas, la dieta que proponen supone eliminar cualquier clase de alimento natural y reeemplazarlo por sustitivos de origen químico: (¿eliminar los zumos naturales, pero mantener las hamburguesas, en serio?). Pero no sólo eso, sino que propone "hacer ejercicio intenso, al menos media hora, cinco veces por semana". Esto va directamente en contra de la premisa establecida más arriba por la propia autora del estudio de que esta dieta está concebida para personas sedentarias y, de hecho, puede ser peligrosa para aquellas personas que llevan un ritmo de vida activo porque, precisamente estaríamos eliminando la fibra de la dieta, que es el combustible de los músculos. No sólo eso. Tal y como dice Consumer en este artículo, una dieta baja en fibra puede de hecho provocar enfermedades cardiovasculares.

Es bastante lamentable que una revista de divulgación científica caiga en semejantes errores de congruencia a la hora de citar sus fuentes. Está claro que el autor no leyó en profundidad los propios enlaces que añade, ni tampoco investigó sobre el tema. Entiendo que por lo mal pagado que está esta clase de trabajo, no se puede pedir mucho rigor, pero creo que es un atentado a la ética periodística hablar de un tema tan sensible como la salud tan a la ligera.

Conclusión: cuando leáis un artículo sobre ciencia, y en particular sobre cualquier tema relacionado con la salud, no os quedéis con lo que os dicen. Leed los enlaces que se sugieren, porque, como en este caso, podrían conducir a información contradictoria que desbarate por completo el argumento. Buscad información sobre el tema en fuentes de rigor y sacad vuestras propias conclusiones.