domingo, 2 de marzo de 2014

Revoluciones de hoy, ¿dictaduras de mañana?



Estos días la prensa y los medios vienen copados con la atención a las "revoluciones" que están teniendo lugar en Venezuela y Ucrania. Con la cautela de expresarme ante dos conflictos que están todavía abiertos, hay varios hechos que llaman mi atención y que me causan cierta inquietud. Estas supuestas revoluciones tienen menos de democráticas y populares de lo que los medios occidentales dicen. Como muestro en la imagen de portada, no es ni siquiera la primera vez que ocurre en estos mismos países. La historia se repite y una vez más, las revoluciones de hoy pueden ser el germen de las dictaduras de mañana.

Para empezar, quiero dejar claro que las diferencias entre ambos países son importantes. Sin embargo, es significativo que estos hechos se produzcan en ambos países a la vez. El principal nexo está en las dos cosas que ambos países tienen en común: por una parte, el ser países estratégicos en la producción/distribución de hidrocarburos (en el caso de Ucrania, ser una de las rutas de gasoductos europeos). Lo segundo que tienen en común es que ambos países son aliados de Irán, y aliados entre sí, como muestran estas fotos:

El difunto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el expresidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad

Visita de Chávez a Ucrania, en una foto con el Presidente depuesto de ese país, Viktor Yanukovich

Otro factor en común que tienen ambos países es que sus líderes fueron elegidos democráticamente, aunque con fuerte polémica (Ucrania, Venezuela). Algo importante a tener en cuenta, sin embargo, es que en ambos casos la imparcialidad de dichos observadores puede ser puesta en duda al haber sido convocados por la oposición al candidato oficialista. Tan sólo en el caso de Ucrania dichos observadores pertenecen a un organismo internacional neutral, como es la OSCE, pero con todo dichos observadores, aunque encontraron irregularidades, aceptaron el resultado. La oposición de ambos países se quejó amargamente sobre los resultados, y en definitiva, terminó saliendo a la calle para reclamar en ellas lo que no pudo tomar en las urnas. Sin embargo, la memoria suele ser bastante corta, por lo que merece la pena recapitular un poco la historia.

Ucrania, de la revolución naranja al Euromaidán.

En el año 2004 se celebraron unas elecciones en Ucrania, en donde los principales candidatos fueron Viktor Yanukovich (prorruso) y Viktor Yuschenko (proeuropeo). El dilema fue entonces el mismo de hoy día, o muy parecido: el acercamiento o no a la Unión Europea. Yushcenko perdió oficialmente las elecciones por un margen escueto y denunció que hubo fraude, además de haber sido envenenado (no se sabe por quién, todavía). El resultado fue la "revolución naranja"

La Plaza de Independencia (Maidán), el primer día de protestas de la Revolución Naranja.

Al final, el Tribunal Supremo anuló los comicios, hubo nuevas elecciones y Yuschenko terminó por ser elegido presidente, aunque el gobierno encabezado por Yulia Timoschenko no duró más de un año por las disensiones internas. Como consecuencia de ello, en 2006 hubo elecciones legislativas, en las que el partido más votado fue el "Partido de las Regiones" de Yanukovich, con Timoschenko en segundo lugar y el partido "Nuestra Ucrania" del presidente en un discreto tercer puesto.  Esto causaría que Yanukovich comenzara a gobernar como primer ministro electo. Al cabo de unos meses, Yuschenko disuelve el Parlamento y convoca nuevas elecciones legislativas, lo cual es acusado de ser inconstitucional. Yuschenko entonces destituyó a tres de los dieciocho jueces del tribunal por considerarlos corruptos. La popularidad de Yuschenko se fue hundiendo con la presión rusa sobre la economía (que obligó a subir los precios del gas), y en 2010 terminaría su mandato convocando elecciones. Timoschenko entonces se enfrentó a Yuschenko y el vencedor a río revuelto fue Yanukovich, que se convirtió en presidente. Las relaciones con Rusia mejoraron a partir de entonces, y la economía volvió a funcionar... de aquella manera. Yanukóvich, desde 2004 había tejido toda una importante red clientelar de poder en torno a distintos oligarcas, de forma que aunque Yuschenko se comportó de forma corrupta y autoritaria, Yanukóvich tampoco enmendó esa senda. 

El comienzo de las protestas, sin embargo, fue por un motivo bastante inocuo. Se trató de la marcha atrás en la firma de un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Esta vez, la estrategia de los manifestantes fue diferente: se acamparon en la plaza y resistieron cualquier intento de desalojo por parte de la Policía, incluso violento. El resultado fue que la tensión se fue incrementando hasta producirse un número cada vez más elevado de muertos. ¿Cómo pudieron resistir durante meses una serie de manifestantes a escuadrones de policías antidisturbios fuertemente armados? La respuesta es gracias a las denominadas "fuerzas de autodefensa" formadas por grupos neonazis y de extrema derecha.

Las "fuerzas de autodefensa" en acción

Manifestantes "pacíficos" con los brazaletes amarillos con el símbolo del partido neonazi Svoboda

El resultado final fue que el propio presidente terminó por darse por vencido, y él y un número importante de miembros del Parlamento huyeron de la capital, que quedó en manos de estos "opositores". Entonces el Parlamento destituyó a Yanukovich (cuyo partido ahora se encontraba en minoría gracias a las deserciones), restablecieron la constitución de 2004 (aprobada por el gobierno de Yuschenko, sin referéndum popular), liberó de prisión a Timoschenko (que se hallaba en prisión por favorecer a Rusia en contratos sobre la explotación de gas natural, el principal recurso del país), y nombró un gobierno interino que convocó elecciones para el 25 de mayo. Como Presidente interino se nombró a Alexándr Turchinov, mano derecha de Timoschenko.  Todo ello, como narran aquí los periodistas Alberto Sicilia y Pablo Suanzes con estos "grupos de autodefensa" custodiando el Parlamento mirando hacia dentro del mismo y retransmitiéndose toda la sesión a la Plaza Maidán con el fin de en tiempo real se supiera el resultado de las votaciones. Uno de los parlamentarios del partido ahora de la oposición confesaba "¿Qué íbamos a hacer? No nos queda más remedio". 

La "protesta pacífica" del Euromaidán, este jueves.

Es evidente que la legitimidad de este Parlamento que ha puesto en fuga a la mitad de sus miembros para que se queden los que interesa que voten y que aún estos lo hagan coaccionados ante el posible uso de la violencia contra ellos carece de cualquier legitimidad. Por esta razón difícilmente puede calificarse de "revolución" lo ocurrido en Ucrania, sino de un golpe de Estado. Ni qué decir que tanto la Unión Europea como EEUU han reconocido al nuevo gobierno a pesar de todas estas irregularidades, mientras Rusia lo rechaza por ser "extremistas con Kalashinikovs". No en vano, los rabinos ucranianos recomiendan abandonar Kiev. Muchos de ellos temen que comience en el país un pogromo organizado contra los judíos, auspiciado o al menos, tolerado, por el nuevo gobierno.

Venezuela, el "Americanmaidán"


Entre tanto, en Venezuela, se desarrolla su propio movimiento de protesta. La razón del mismo radica también en motivos económicos. Aunque la oposición ya llamó al enfrentamiento a consecuencia de un supuesto fraude, no tuvo mucho éxito en la convocatoria. Fue sin embargo, cuando el presidente Nicolás Maduro empezó un programa masivo de confiscaciones y nacionalizaciones. A consecuencia de esto comenzó un movimiento estudiantil de protesta contra la inseguridad (que por los saqueos organizados supuestamente llegó a un pico inaceptable para ellos). El 12 de febrero tres personas murieron a causa de los disturbios, y a día de hoy el número de víctimas mortales asciende a 17. Irónicamente, las protestas están agravando el desabastecimiento, lo cual fortalece a los partidarios del gobierno a mantener que los protestantes buscan el colapso económico del país.

Al igual que en Ucrania, el presidente Maduro heredó de Hugo Chávez una densa red clientelar y de apoyo a su gobierno que traspasa las fronteras democráticas. Al contrario que Yanukovich, en cambio, el apoyo de Maduro se encuentra en las clases más desfavorecidas, que dependen de las políticas sociales que pueden permitirse gracias al petróleo. Sin embargo, cuando la inflación devoró los beneficios de ese petróleo y las ayudas no se incrementaron en proporción (porque tampoco Venezuela hizo ningún esfuerzo en diversificar su economía o invertir en otras industrias), el resultado fue la escasez y carestía que llevaron al descontento. La espiral de violencia crece porque por una parte, el gobierno recurre a la represión utilizando sus propios grupos violentos (los "colectivos", además de la propia Policía antidisturbios), y por otra los manifestantes imitan las tácticas de guerrilla empleadas por los ucranios en su levantamiento "popular". 

Como se sugiere en el siguiente vídeo, se recurre a la táctica puesta en práctica en Ucrania de realizar disparos a los manifestantes por parte de grupo autónomos armados, con el fin de provocar el pánico y filmar falsas escenas de represión mediante el uso de diferentes juegos de cámara. Esta táctica ha sido usada, como se dice, también en Siria.


 

El Factor X en común entre ambos conflictos, el "golpe suave".

Ya en el camino hasta este punto he señalado algunos puntos en común que sugieren una estrategia global, o al menos un esquema táctico similar en las protestas de ambos países, enemigos de EEUU y ambos productores de petróleo y/o hidrocarburos. Resulta cuando menos sospechoso.  Si bien ni Maduro ni Yanukovich son precisamente el mejor ejemplo de líderes democráticos, sí han sido elegidos de esa manera y en ambos países existe un plan estructurado para derrocar el gobierno (en Ucrania ya ha tenido éxito, en Venezuela ya veremos). 

Es pronto para acusar a EEUU de estar detrás de estos hechos, pero no sería la primera vez que provocan el shock como una forma de cambiar el régimen operante en el país, por otro en su favor.

En el vídeo anterior se hablaba del "golpe suave", como táctica a llevar a cabo para derrocar al gobierno. Resulta que esta estrategia subversiva fue desarrollada en EEUU. Analicemos esto en algo más de detalle.

La estrategia del "golpe suave" tiene su origen en las teorías de Gene Sharp para la desestabilización de los Estados. De acuerdo con Sharp, es posible derribar cualquier Estado promoviendo la desobediencia, ya que la obediencia es la fuente de todo poder. Esta idea se encuentra bastante difundida entre los pensadores anarcoliberales. Por ejemplo, citando a Murray Rothbard:

"El Estado es la única organización que obtiene sus ingresos, no a través de contribuciones voluntarias o el pago por servicios prestados, sino a través de la coerción. (...) el Estado obtiene su renta mediante el uso de la compulsión, es decir, la amenaza de la cárcel y la bayoneta."
 O por ejemplo, David Friedman:
"El uso directo de la fuerza física es una solución tan pobre al problema de los recursos limitados que normalmente sólo es empleado por niños pequeños y por las grandes naciones. La solución usual es que el uso de cada cosa debe ser decidido por una persona o por algún grupo de personas organizado bajo algún conjunto de reglas. Se llama a tales cosas la propiedad. Si cada cosa es controlada por un individuo que tiene el poder para transferir ese mando a cualquier otro individuo, nosotros lo llamamos la institución de la propiedad privada."
Volviendo al tema que nos ocupa, esta idea aparentemente inocua de resistencia "no violenta" fue convertida en una estrategia de desestabilización de regímenes políticos. El responsable de ello fue el Coronel Robert Helvey (en inglés), que casualmente acudió a uno de los seminarios de Sharp y decidió poner en práctica esta estrategia en Brimania. En esta entrevista nos cuenta cómo (en inglés).

Gene Sharp desarrolló un plan dividido en cinco etapas:
  1. Ablandamiento. Esta etapa consiste en la deslegitimación del régimen y el fomento del descontento. Se ponen de relieve problemas graves cuya causa solución directa pasa inexcusablemente por la disolución del régimen y la creación de otro nuevo. Esto se ha manifestado tanto en Ucrania como en Venezuela mediante las acusaciones de fraude electoral, además de las protestas por la inseguridad en Venezuela o en Ucrania por la desvinculación de Ucrania con el tratado de libre comercio con la Unión Europea que hubiera traído una reducción de los precios de las importaciones alemanas, especialmente del gas.
  2. Deslegitimación. En esta etapa se busca hacer una campaña de imagen mostrando al gobierno como autoritario o dictatorial. A esta fase corresponden las protestas en Ucrania por el uso de los "Titushki" por el gobierno (que como vimos arriba, no son otros que los propios "grupos de autodefensa" neonazis), o en el caso de Venezuela por la acusación del uso de los Colectivos o incluso la GNB (Guardia Nacional Bolivariana) para reprimir protestas mediante las armas.
  3. Calentamiento de calle. Esta fase consiste en la formación de plataformas de lucha a pie de calle mediante protestas, manifestaciones e incluso paralización de calles o invasión de edificios gubernamentales. Esto es lo que ocurrió en Kiev el 24 de noviembre y en Caracas el 12 de febrero, y de forma sistemática a diario a partir de entonces.
  4. Combinación de diversas formas de lucha. En lo que consiste esta fase es crear un clima general de ingobernabilidad mediante la toma de símbolos de poder, edificios administrativos o instituciones de gobierno. En el caso de Ucrania, podemos citar la toma del Parlamento y los edificios administrativos y de gobierno tenida lugar del 20 al 22 de febrero. Venezuela no ha llegado todavía a este punto del conflicto, pero todos los días se suceden las marchas y el bloqueo de calles impidiendo la vida normal del resto de ciudadanos.
  5. Fractura institucional. En esta última etapa, que sólo Ucrania ha alcanzado por ahora, nos encontramos con la renuncia del Gobierno y la desestructuración del Estado. En el caso de Ucrania nos encontramos además con la posible secesión de dos regiones, Crimea y Lviv (en inglés). No obstante, Venezuela podría encontrarse cerca de esta fase con la paranoia por parte del Gobierno acerca de una conspiración. Puede que esta conspiración exista o no, pero sin duda constituye un signo de fragilidad creciente que podría convertirse rápidamente en caos institucional.
Como podemos ver, en ambos procesos supuestamente revolucionarios hay un plan organizado que responde a un programa diseñado "en laboratorio" y que ya ha sido antes puesto en práctica, aunque no a esta escala.

Por supuesto, esto no significa que la CIA esté organizando un siniestro plan para aislar a Siria de sus aliados previamente a una intervención militar mientras que se crean gobiernos afines a los EEUU. El manual de Gene Sharp está disponible en Internet al alcance de cualquiera, y es probable que miembros de la oposición de Ucrania o Venezuela pudieran haber asistido a sus conferencias y decidido poner en práctica este esquema. Es la simultaneidad de los hechos en un contexto en que EEUU ya ha intentado una vez justificar un ataque militar a ese país la que explica las motivaciones que la Agencia podría tener.

Conclusiones
Ya sea la CIA, la OPEP, el FSB, el lobby del petróleo, los oligarcas de dichos países o una combinación de grupos, o incluso sea realmente un movimiento espontáneo de gente que lucha por la libertad y la democracia hay algo que creo importante señalar: las revoluciones han demostrado ser, a lo largo de la historia, la forma en que un grupo minoritario interesado ha puesto sus intereses como causa común del pueblo para luego iniciar un tipo de opresión diferente. Muy pocas veces en la historia una revolución ha conducido a más libertad o mejores condiciones por parte de los habitantes de una nación. En cambio, los procesos de transición negociados han demostrado ser una forma mucho más eficiente de cambiar un régimen. Me despido de esta reflexión con una cita de Aristóteles, posiblemente el primer filósofo de la historia defensor de la democracia:
"En las democracias, las revoluciones son casi siempre obra de los demagogos."
FE DE ERRATAS: Ucrania se citaba incorrectamente como país productor de petróleo. Esta referencia ha sido eliminada. Gracias, Elpidio.