jueves, 16 de enero de 2014

La neutralidad de Internet, al borde del abismo






Hace poco hablábamos del Compromiso Kingsbury y de la influencia que ha tenido en el desarrollo de Internet. Algo que mencioné entonces es que dicho Compromiso estaba cerca de romperse. Pues bien, ese día está ahora más cerca que nunca gracias a la la decisión del Tribunal de Apelaciones de EEUU en el caso Comisión Federal de Telecomunicaciones contra Verizon.

Este caso fue planteado porque Verizon quiere, en la práctica, desligarse del Compromiso Kingsbury y ofrecer menor velocidad de conexión a determinados sitios de Internet en función de criterios comerciales. Además, quiere poder ofrecer diferentes precios y velocidades de conexión en función de criterios de disponibilidad de servidores y redes, lo cual favorece a las grandes empresas sobre los consumidores, ya que éstas absorberán la mayor parte del tráfico circulatorio de Internet. De esa forma muchos sitios de streaming de contenidos podrían ver reducida su funcionalidad. Tampoco favorece a las start-up que no tengan acceso a nodos de red de alta velocidad en parques tecnológicos, por ejemplo. 

El Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Tom Wheeler, al que podéis ver arriba en la foto, ha tomado esto como un agravio y encabeza una cruzada personal por defender la aplicación del Compromiso Kingsbury a Internet. A raíz de la sentencia ha emitido un comunicado en el cual reafirma la capacidad de la Comisión para "promulgar leyes que gobiernen el tratamiento del tráfico en Internet proporcionado por los proveedores de banda ancha".  Esta autoridad que amenaza con ejercer vendría a consistir, según un artículo de El País, en cambiar la definición de Internet para considerarlo un servicio de telecomunicaciones, atando por ley a los proveedores de Internet al Compromiso Kingsbury.

Por supuesto, Verizon también ha pataleado protestando por esto, diciendo que la FCC “no puede imponer condiciones del siglo pasado a los proveedores de acceso a Internet”. En su blog ha reafirmado su compromiso con una "Internet abierta que provea a los consumidores con elecciones competitivas y acceso sin barreras a sitios web y contenidos legales como, cuando y donde ellos quieran". Personalmente no me parece casual el hecho de que hable de una "Internet abierta" y no de una Internet neutral. "Por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda", que dice la sabiduría popular.