viernes, 15 de junio de 2012

Mentiras Arriesgadas




No, no voy a hablar de la película de Arnold Schwarzenegger, si eso es lo que pensábais. No obstante, en parte este artículo tiene que ver con ella. Al igual que el "Chuache" en la película, nuestro gobierno mantiene una fachada de mentiras que difícilmente se sostiene en pie, y que puede poner en riesgo su supervivencia, y también la de todo nuestro país. Me explico.

Este último fin de semana hemos asistido a otro vergonzante espectáculo por parte de nuestro gobierno, respecto de la gestión en la toma de decisiones y en la forma de ponerlas en conocimiento del público. Es evidente que me refiero al rescate de nuestro sistema financiero. A este respecto, recomiendo encarecidamente la lectura del artículo de Ignacio Escolar, en el cual resume de forma excelente qué ha dicho el gobierno, y qué significa realmente.

En mi último artículo, hablaba sobre las diferentes posibilidades que se barajaban para el inminente rescate. De entre ellas, anticipaba como la peor la posibilidad de un rescate indirecto de la banca con el Estado como intermediario. Pues dicho y hecho. Esta ha sido la forma elegida para proceder a salvar de la quiebra a nuestra economia. Joseph Stiglitz (Premio Nobel de economía) ya ha dicho que esto es "economía vudú" y que no funciona. Paul Krugman también se ha manifestado en contra.

Sin embargo, yo tengo mis dudas respecto de que nuestro gobierno haya tenido la más mínima posibilidad de negociar. Como ya dije en su momento, el Presidente francés François Hollande apoyaba esta medida, lo cual dejaba a Alemania como único miembro del G-7 en contra, aunque supongo que alguien explicaría a Frau Merkel por fin que el FROB no es una entidad privada, sino un instituto público. Esto puede explicar porqué se tomó este camino. La opción de los eurobonos todavía está muy verde, y la opción de una intervención puede tener consecuencias catastróficas. Sin embargo, no es descartable que si esta modalidad de rescate falla (y creo que lo hará, pero eso lo dejaré para un próximo artículo), sea la única vía restante.

La actitud de nuestro gobierno a la hora de anunciar el acuerdo fue horrenda. Primero, lo negaron todo. Luego admitieron que necesitábamos ayuda, pero no un rescate. Cuando finalmente el Eurogrupo accedió a rescatarnos por petición del gobierno español, entonces nos lo venden diciendo que es una "línea de crédito en condiciones extremadamente favorables". Lo cual es una mentira, como bien menciona Ignacio escolar en el artículo al que me refería al principio de esta entrada. Bien, la última parte, lo de las condiciones favorables, es presumiblemente cierta. El rescate se hace (según se rumorea, nada hay concreto) en condiciones más favorables que las del mercado. 

Por el contrario, nuestro gobierno sigue negando la realidad, mientiendo de forma abierta. De hecho, un día antes de estas declaraciones decía el Presidente Rajoy que el euro es algo "irreversible". También nos ha comparado con Uganda, lo cual no ha sido una afortunada declaración. Y el hecho de no querer comparecer en el Parlamento porque "su agenda estaba llena", y después embarcarse casi inmediatamente en un avión privado con los Príncipes (a costa de las arcas públicas, por cierto) para ver el fútbol por invitación del presidente polaco no ha sido algo precisamente honesto, ni tampoco honrado.

No es de extrañar que esto nos haya valido una oleada de críticas en los medios internacionales. La credibilidad de nuestro gobierno posiblemente haya perdido este fin de semana su último escalón y haya bajado, al igual que nuestra deuda pública, al nivel de "bono basura". Como dice Sala-i-Martí, deberían recordar que la última vez que hicieron algo parecido, la ciudadanía los mandó a paseo. Aunque mucho queda para que llegue ese momento. No pocas personas han pedido este fin de semana que Rajoy dimita, no obstante. Por muy en contra que yo pueda estar de este gobierno, no creo que sea el momento de unas elecciones. Los gobiernos interinos no son buenos negociadores, por lo que un gobierno de coalición como han pedido un grupo de economistas en un artículo publicado en El País simplemente supondría en mi opinión una mayor desconfianza respecto de nuestros acreedores. No creo que alguien que dentro de unos meses podría ya no estar ahí pueda ofrecer un compromiso serio para negociar las condiciones que traerá nuestro rescate. Esto es lo que ellos buscan, pero un político que flagrantemente miente al público de forma tan arrogante no transmite la confianza suficiente para ser tomado en serio. Por mucha mayoría absoluta que tenga el gobierno, sus mentiras arriesgadas podrían ponerle fin en cuanto los acreedores lo señalen como parte del problema y no de la solución.