lunes, 26 de marzo de 2012

Los paneles solares de la ira


Hace unos días, en uno de mis trayectos habituales, observé en una academia una imagen del pelo de la que se muestra arriba, con un gran letrero anunciado lo maravilloso que era hacerse instalador de placas solares: "una profesión de futuro". Dado que en mi vida profesional he tenido que cruzarme en más de una ocasión con empresas dedicadas a ese ramo, tengo cierto conocimiento sobre el tema. Y sentí pena por aquellos que se dejaron o se vayan a dejar caer en semejante engaño como este. Lo cual me vino a recordar la gloriosa obra de John Steinbeck, "Las uvas de la ira". el símil se encuentra en que, en un determinado momento de la novela, los protagonistas son engañados con un folleto que anuncia las abundantes cosechas de frutas tropicales de California. En ellas se necesita mano de obra sin cualificación que se dedique a esta tarea, y están mucho mejor pagados que cualquier obrero de fábrica. Por supuesto, es mentira, como lo son los anuncios acerca de la demanda de instaladores de paneles solares. Cualquiera que investigue un poco sabrá que el Gobierno retiró las subvenciones a las energías renovables, allá por 2010. Dicha crónica de una muerte anunciada se hizo efectiva con la decisión del nuevo Gobierno de cerrar definitivamente el grifo de las renovables. Con lo cual, veremos miles de despidos en el sector en los próximos meses. Cualquier persona que pague varios miles de euros en un curso para una profesión en franca desaparición ha sido engañado como un chino.

Lo cual es una desgracia, debido a la alta dependencia energética que tiene España de los hidrocarburos. Pero tal cosa no va a cambiar, excepto para peor. Como os podéis imaginar, esto resulta un peligro para nuestra salud, un perjuicio para el medio ambiente que la Constitución obliga al Gobierno a proteger, además del desperdicio de una posible industria que salvase al país de la ruina. En conclusión, miles de personas estafadas, y miles de millones tirados para nada. Menudo país.