viernes, 10 de mayo de 2013

Transmisión de riesgos y desempleo: arrojando a los parados por el barranco




Desde este blog ya nos hemos pronunciado en contra de la reforma laboral desde el principio de su gestación, anunciando que sería una catástrofe absoluta. Entonces anuncié qué es lo que pasaría. Sin ánimo de incidir en la herida de seis millones de personas en España: os lo avisé. Ha ocurrido tal y como predije que ocurriría. No obstante, ese no es el motivo de esta entrada. La razón es que a pesar de que el Gobierno insiste en que la reforma es un triunfo (en un ejercicio complicado de esquizofrenia colectiva), lo cierto es que ya ha puesto en marcha una estrategia que pretende "solucionar" el problema del desempleo en España. Se trata de aprobar una "Ley de Emprendedores", que ayude a los parados a emprender inciativas empresariales. En el saco incluye a autónomos y pymes, para mejorar la plana.

¿Por qué es una idea pésima?
Para contestar a esta pregunta, primero tengo que hablar sobre algo más básico: la teoría de los riesgos. De acuerdo con postulados básicos de la economía, el riesgo se traduce siempre en un mayor beneficio si el negocio o actividad tiene éxito. Sin embargo, la clave está en ese "si" condicional. Para que una actividad empresarial tenga éxito necesita buenas dosis de suerte, asesoramiento, tiempo y sobre todo, una importante solvencia económica que permita mantener meses o quizá más de un año de pérdidas sostenidas.

Volviendo a la pregunta, es una idea pésima incentivar que los parados dediquen sus pocos ahorros (o peor, su prestación de desempleo) en emprender actividades económicas seguramente destinadas al fracaso. Esto genera una actividad económica falsa, que maquilla las estadísticas reduciendo el paro y aumentando el número de emprendedores que cuales lemmings en época otoñal se dirigen de cabeza a un barranco en el fondo del cual hay un banco esperando devorar su dinero. El Gobierno sale ganando, los bancos salen ganando y millones de españoles quedarán en la ruina más absoluta. Un plan perfecto.