lunes, 20 de agosto de 2012

Primeras impresiones del Diablo III






Hoy estuve instalando y probando el Diablo III por primera vez. De momento, apenas he jugado una hora, por lo que este comentario es el preliminar de otros más detallados, a medida que avance en el juego.

Lo primero es desempaquetar el juego e instalarlo. El embalaje, debo decir, es de lujo: un desplegable en cartoné que nos muestra algunas imágenes del juego, junto con ilustraciones sobre el mismo. La instalación transcurre con fluidez. Es un poco lenta: en mi PC tardó cerca de quince minutos. Aunque durante la misma Deckard Cain nos resume toda la historia de Diablo hasta la fecha, el relato no está bien sincronizado con la instalación, de forma que tendremos tiempo para leerlo tres o cuatro veces. 

Tras eso tenemos que registrarnos en Battle.net, si no lo habíamos hecho, y activar el juego. Arrancamos el juego y... aparece el cliente del juego, que lo actualiza a la última versión sin que nosotros podamos hacer nada por evitarlo. Entonces cuando ya sí creemos que comienza el juego aparece la pantalla de carga. Tenemos una preciosa introducción que mezcla animación y dibujo a carboncillo con efectos 3D y que nos viene a mostrar con imágenes lo que el bueno de Cain ya nos ha contado en la instalación. 

Si creíamos que tras esto podríamos jugar, estábamos engañados, porque siguen tres licencias de juego diferentes que debemos leer y aceptar. No sé si era necesario dividir en tres las licencias del juego. Como abogado, creo que es sumamente innecesario. Y como usuario, bastante engorroso, pero bueno, es sólo una vez. 

En este punto debo detenerme en una precisión legal sobre las licencias, que no me ha gustado: las licencias de juego no son transmisibles. Es decir, que si nos cansamos del juego y quisiéramos revenderlo, legalmente no podríamos. Lo cual no me parece nada bien, porque supone una limitación artificial de los derechos civiles sobre los bienes, que resulta dudosamente legal. 

Pero centrémonos en el juego en sí. Gráficamente, el juego es excepcional. La mezcla de 3D con escenarios dibujados está muy bien integrada. Por otra parte, eso no resta interactividad con el escenario, sino que a nuestro paso las paredes se rompen, los monstruos irrumpen en pantalla a través el suelo, las paredes o cualquier objeto a nuestro alrededor. En más de una ocasión, un simple cadáver en el escenario puede ser mucho más que eso. El acabado de los menús es también bastante atractivo, quizá más recargado que en anteriores entregas, pero sin ser excesivamente abrumador. 

En lo que se refiere a jugabilidad, Blizzard se ha esforzado notablemente en ello. Quizá demasiado. Aunque el juego nos reserva algunas sorpresas, no faltan mensajes explicativos sobre cómo llevar a cabo cada acción e indicación de a dónde hay que ir en todo momento. Tal vez sea así sólo al comienzo, pero parece que será una constante en el juego. De esa forma, se pierde un poco la emoción de aquellas largas caminatas por Kurast buscando el Nido de Arañas. Ahora el minimapa nos indica la dirección y localización de nuestro siguiente objetivo.

El desarrollo de las habilidades ya no es un desafío, porque ahora las tenemos todas disponibles a medida que vayamos avanzando de nivel. Simplemente tendremos que escoger el mejor conjunto en cada nivel. Aunque en Internet esto ha supuesto oleadas de críticas, yo creo que es una buena idea. Quien haya jugado al Diablo II sabe que asignar el nuevo punto de habilidad al subir de nivel era una tortura por la cantidad de variables que había que tener en cuenta. Por otra parte, entiendo que eso reduce la dificultad del juego, y eso es ciertamente negativo para la durabilidad de este. 

La música del juego es muy similar a la de los otras entregas: bastante esporádica y sirve para dar un toque tétrico al juego. Cumple su papel decentemente sin sobresalir. 

El último punto en el que quiero detenerme es en la traducción y el doblaje. En lo poco que he jugado he encontrado un fallo de traducción bastante grave: "Sigil" traducido como "Sigilo", cuando se refería a un "símbolo" o "insignia". No obstante, salvando este error, creo que la traducción es bastante decente. El doblaje también es bueno, aunque la voz del mago (personaje con el que he escogido jugar) es la del actor que interpreta a Ben 10 en España, lo cual hace que me sienta como una especie de Harry Potter chino.  La razón es que los magos de Diablo son orientales: la cuota étnica de Diablo III es muy muy obvia. Aunque me gusta como han roto esquemas con los monjes eslavos, el chamán es de raza negra, lo cual me decepciona un poco. Un detalle de calidad es que todas las conversaciones están dobladas, incluso las que son meramente ambientales (de personajes no jugadores entre sí). 

De momento, eso es todo. Más adelante haré un análisis un poco más profundo sobre el juego.