jueves, 31 de mayo de 2012

Vicepresidenta de la Comisión Europea a favor de la neutralidad de la red



Tenemos muy buenas noticias en torno a un tema que aunque estos días no ocupa las portadas de los medios, colapsados por el caos de la economía. La Vicepresidenta de la Comisión y Comisaria para la Agenda Digital de Europa, Neelie Kroes, ha hecho público su apoyo a la neutralidad de la red en un resumen de prensa (inglés) y en una entrada de su blog oficial, ambos publicados el 29 de mayo. Kroes ya se ha manifestado anteriormente a favor de convertir Europa en un foco para la creación de una "industria digital" en Europa. Sin embargo, esta vez ha dado un paso más: ayer se manifestaba firmemente a favor de una Internet neutral en la que los proveedores de servicios proporcionaran una información clara y veraz sobre los servicios que proporcionan.

De acuerdo con su publicación, basada en el informe emitido por el BEREC, en torno a un 20% y posiblemente hasta la mitad de los contratos de servicio de telefonía móvil incluyen restricciones a servicios como VoIP o P2P. Además, en torno a un 20% de los operadores fijos estarían aplicando restricciones a las conexiones de P2P en horas punta, lo cual afectaría en torno al 95% de los usuarios en un determinado país. No puedo dejar de remarcar la importancia que tiene este fraude: estas limitaciones no están a menudo explicitadas en los contratos, ni en las ofertas comerciales de los proveedores. 

La Comisaria continúa más adelante señalando que propondrá una serie de recomendaciones en torno a tres puntos con el fin de terminar la espera por lograr una neutralidad de la red real en Europa:

1.- Los usuarios deben conocer de forma veraz los servicios que están contratando. No simplemente las velocidades de descarga "a las tres de la madrugada", sino en horas punta y a ser posible indicando la velocidad mínima de descarga que le será ofertada. Sobre este punto, ya he tenido la experiencia personal de contratar un servicio de 20 Mb, y recibir menos de 1 Mb. Lo peor de todo es que al contrastar la información del servicio técnico con la de la tienda en la que contraté el servicio, se producían contradicciones fundamentales: la tienda (una franquicia) estaba siendo engañada por la central sobre las velocidades que estaba ofreciendo realmente. Esto supone un daño no sólo para los consumidores, sino también para el pequeño comercio que actúa como intermediario en el mercado.

2.- Los usuarios deben conocer los límites de los servicios que están contratando. En este punto, la Comisaria se muestra a favor de que los límites se cuantifiquen de forma clara. Si va a haber un tope de volumen de descarga, que este sea claro. De esa forma, los usuarios podrán escoger la oferta que mejor se les adapte. Más adelante añade que no hay porque oponerse a las ofertas de contenido limitado en cuanto a los servicios provistos, si los usuarios lo demandan. Es decir, que si los usuarios se conforman con un Internet limitado a una serie de funcionalidades a cambio de un precio menor, no hay porqué ponerles trabas. Sin embargo, deben ser conscientes de lo que están comprando.

3.- Los usuarios deben saber si están comprando Champagne o "vino aguado". Es decir, si no es Internet ilimitado, no debería comercializarse como tal. De hecho, ni siquiera debería comercializarse quizá con la etiqueta de "servicios de conexión a Internet".

Por último, Kroes hace un llamamiento a la responsabilidad en el respeto a la privacidad debido a la práctica de la "inspección de paquetes". Consiste en la monitorización del tráfico de un usuario. Esta práctica debe ser regulada y su el usuario debe ser consciente de que va a ser sometido a dicha monitorización en el momento de contratar los servicios.

Como reflexión personal, diré que todo lo dicho por la comisaria me parece muy sensato y me alegra que por fin algunos políticos se conciencien de las perniciosas prácticas de las operadoras que lastran la actividad en la red. Sin embargo, echo en falta un toque de atención a los gobiernos en este comunicado. La neutralidad de la red no sólo depende de una regulación europea que espero se apruebe gracias a las futuras recomendaciones de la Comisaria, sino también de las normas nacionales como la Ley Sinde-Wert que suponen una amenaza si cabe mayor para la neutralidad que la actividad empresarial. Esto podría solucionarse con una norma europea que establezca una neutralidad que sea imperativa no solo para los sujetos privados sino que vincule también de forma efectiva a los Estados miembros.