miércoles, 2 de mayo de 2012

El proyecto de ley CISPA comienza su recorrido



El viernes teníamos una mala noticia. Tal y como era de esperar, la cámara baja del Parlamento americano, la Casa de Representantes aprobaba ese día el proyecto de ley CISPA (Cyber Intelligence Sharing Act). La ley CISPA es quizá la más severa de las iniciativas legislativas para poner Internet bajo la vigilancia y control de las agencias de seguridad de los EEUU. 

¿Qué es CISPA?

Oficialmente se trata de una enmienda a la Ley de Seguridad Nacional de 1947, la misma que creó la CIA y reformó profundamente el FBI. La razón para llevar a cabo esta reforma es la regulación de la "ciberseguridad" en dichas agencias, así como en otras que han aparecido posteriormente. La ley permite un intercambio más fácil (por ser obligatorio) entre dichas agencias, las fuerzas armadas y los sujetos privados (empresas, fundamentalmente). Al contrario que otros proyectos de ley, este viene de la mano de políticos de ambos partidos: en concreto Mike Rogers (republicano) y Dutch Ruppelsberger (demócrata). De acuerdo con esta ley, dichos sujetos privados estarían obligados a ceder información privada de sus clientes a las agencias de seguridad estadounidenses, sin el consentimiento o el conocimiento de esas personas, y sin pasar por trámite judicial. Además, el proyecto de ley prevé que dichos datos pasarán a ser propiedad del gobierno de los EEUU, el cual podrá realizar con dicha información lo que crea necesario, también comercializarla. El proyecto de ley autoriza también a dichas agencias a intervenir, detener y modificar el contenido de las comunicaciones entre sujetos privados. Además, la definición de "ciberamenaza" es deliberadamente amplia, por lo que cualquier vulneración de las leyes americanas, como puede ser el copyright, podría ser motivo de investigación e intervención. 

¿Qué es lo que sigue a continuación?

A pesar de lo que podáis leer en Internet la ley aún no está "aprobada", sino "en trámite parlamentario". Ha superado el primer trámite, pero debe ser todavía aprobada por el Senado, y firmada por el Presidente, el cual puede decidir imponer o no un veto sobre la misma. 

En la Casa de Representantes la ley fue aprobada por un 57%  de representantes, rechazada por un 38% y con un 0,03% de abstenciones. Aplicado al Senado, eso supondría su aprobación: bastaría la unanimidad de los republicanos, los 2 independientes y 8 senadores demócratas para su aprobación. Sin embargo, afortunadamente, la unanimidad entre los republicanos no es total. 28 representantes republicanos votaron en contra en la Cámara de Representantes. Si ese voto negativo se transmitiera al Senado, tendríamos un 88% de votos republicanos y un 21,87% de demócratas a favor. Eso supondría en el Senado un total de 41 votos republicanos y 12 demócratas. Con un total de 63 votos a favor, sería más que suficiente para aprobar la ley. Los datos para estos cálculos los he extraído del excelente cuadro-resumen de New York Times sobre el voto.

¿Quienes la apoyan?

Al contrario que en otras ocasiones, esta vez las grandes empresas del sector están a favor de la ley. Demoledor ha sido para los ciberactivistas el anuncio del apoyo de Facebook a esta iniciativa, como explican aquí. Google no se ha pronunciado aún, pero han manifestado en repetidas ocasiones que "cumplirán con la ley". Ya lo hicieron con la censura China. Esto es totalmente comprensible para una empresa.

Lo grave son las donaciones que muchas empresas privadas han hecho en favor de la ley. De hecho, OpenSecrets.org señala que al menos 12 firmas habrían pagado más 100.000 $ a Mike Rogers para que proponga el proyecto de ley. Aquí podéis encontrar la lista completa. De acuerdo con las estadísticas, el Senado vota a favor de las propuestas apoyadas con dinero por contribuyentes privados un 73% de las veces.

¿Qué hacer?

En este caso, soy bastante menos optimista que con SOPA. Entonces había una gran oposición a la ley, cosa que no ocurre en este caso. Sin embargo, hay una persona con capacidad de detener la ley y que ha mostrado su rechazo a la misma: Barack Obama. El Presidente de los EE.UU. tiene capacidad de veto y ha amenazado con utilizarlo si CISPA se aprueba. Lo cierto es que Obama se enfrenta en unos meses a unas elecciones que tiene casi ganadas de antemano, pero para las cuales todavía tiene que hacer campaña. La parte buena es que necesita los votos para legitimar y consolidar su proyecto político. La mala es que necesita el dinero para la campaña y ese dinero lo aportan contribuyentes privados. ¿Cómo resolver ambos inconvenientes? Bien, sería buena idea una campaña con un lema tal que "Donaré 1$ a la campaña de Barack Obama si veta CISPA". Con suficientes apoyos, Obama consigue el dinero Y los votos. Y los internautas nos libramos de CISPA. It's win-win!

Por lo demás, los habituales mecanismos de presión siguen vigentes. El hecho de que un 73% de las veces los senadores apoyen "a quien tiene el dinero" no significa que se deba renunciar a la posibilidad de luchar para que esta sea parte de ese 27% de ocasiones en que la razón se impone al capital.


VIDA EXTRA: Durante la discusión de la ley, se aprobaron un par de enmiendas, referidas a qué información no puede el gobierno, las fuerzas armadas o las agencias de seguridad requerir de los sujetos privados. Se trata... tachán tachán de la religión y del registro de armas. Es decir, que puedo ser un fanático musulmán y tener cuarenta fusiles en casa y no pasa nada, la ley me ampara. Sin embargo, si el gobierno americano exige las fotos de mis vacaciones a Facebook, se las tendrán que entregar en bandeja. Sí, señor, muy efectiva contra el terrorismo esta ley...