domingo, 15 de abril de 2012

La guerra de los juegos de segunda mano, edición 2.0


Ayer Chris Koehler publica en Wired, una de mis revistas favoritas, un interesantísimo artículo sobre el coste de los videojuegos. la polémica se desata mediante el informe anual de Consumerist en el cual se nombra a Electronics Arts merecedor del Defecto de 7 puntos "Peor compañía de América". Y mira que había candidatos, teniendo en cuenta la crisis financiera global. De acuerdo con Consumerist, "durante años, mientras que la musica y el cine han rebajado sus precios para hacer sus productos más asequibles al público, los videojuegos han seguido a valorarse como bienes de lujo". Y EA es especialista en crear videojuegos a precio de lujo con un contenido cada vez más pobre. Por eso añade Consumerist "ha habido numerosas acusaciones a Electronic Arts de vaciar de contenido sus lanzamientos para luego cobrar una tarifa por el contenido adicional de sus videojuegos". La última polémica, que cita Chris Koehler en su artículo, es la del Street Fighter X Tekken, en el cual disponemos de un reducidísimo número de luchadores en el juego básico (12 de los 34 anunciados), siendo necesario pagar por los otros 22. Los jugadores de Los Sims también han puesto el grito en el cielo, porque las sucesivas expansiones de Los Sims 3 han tenido un contenido cada vez más tibio, mientras que se mantiende toda la "chicha" en la tienda online del juego.

Sin embargo, hay otro frente en esta batalla: Microsoft y Sony están valorando una "opción nuclear", destruyendo el mercado de juegos de segunda mano al añadir a sus juegos un sistema que impida a cualquier usuario que no sea el comprador original utilizar el juego. Por supuesto, los desarrolladores aplauden la idea con las orejas. Y los usuarios, por supuesto, alzamos el grito en el cielo. Como cualquier gamer, estoy acostumbrado a recurrir a este mercado. En aquellos tiempos, podías ir a tu tienda habitual y cambiar un juego usado por 500 pesetas. Ese precio era razonable, ya que era el precio de casi cualquier otro servicio: es lo que costaba ir al cine, o alquilar una película o un videojuego, o comprarte un disco de musica. Había una total igualdad entre las diversas opciones de entretenimiento, y podías planificarlo con cierta facilidad. Cuando te acababas un juego, o estabas cansado de él, pagabas por el cambio en tu tienda local quizá por aquel juego que habías alquilado la semana pasada y te pareció genial.

Las compañías de videojuegos estaban contentas, porque el efecto contagio hacía que algunos gamers se terminaran comprando los juegos que habían probado con sus amigos. Los juegos que llegaban al mercado de segunda mano eran siempre juegos de temporadas anteriores, por lo que podían contar con una comunidad fiel que adquiriera de primera mano las novedades.

Entonces llegó Internet, y lo cambió todo.

Los videojuegos, en cuanto alcanzaron los soportes digitales, dispararon sus costes, y los trasladaron al consumidor. Los gamers aceptamos barco como animal acuático, pero seguimos echando mano del mercado de segunda mano. Ya entonces había los primeros rumores de echar mano al mercado de segunda mano. Mientras tanto, en Internet nacía un mercado legal de bajo coste: primero fueron las páginas de juegos gratuitos online en java. Luego llegaron las redes sociales, con sus juegos sociales altamente adictivos y totalmente gratuitos, consumiendo tu tiempo de entretenimiento. Por esa época nación AppStore, y luego aparecieron Stores para todas las palataformas de móviles, tablets, y demás.

Llegó la crisis financiera global, la recesión y la profunda recesión en la que nos hallamos. La población mundial comenzó a ahorrar en todo. El mercado de los juegos usados volvió a florecer. Y los videojuegos siguen costando como bienes de lujo. ¿Ahora pretenden sangrarnos de nuevo obligándonos a comprar los videojuegos para poder usarlos? Bueno, este gamer ha estado los últimos tres años previniendo la catástrofe, aprovisionándose mediante la compra de juegos usados o reediciones de bajo coste para su PlayStation 2 y su PC. Todavía tengo mi vieja SNES plenamente utilizable. Y hay miles de juegos online gratuitos en Internet. Ya no necesitamos comprarles. Así que tendrán que renovarse y cambiar de estrategia, o perderán a muchos consumidores que están renunciando a un mercado cada vez más de lujo.