lunes, 25 de noviembre de 2013

Brazil



Brazil es una película de ciencia-ficción de 1985 dirigida por Terry Gilliam, ex-miembro en su día de los Monty Python. Esas credenciales eran más que suficientes para prometer una interesante película, que no me ha decepcionado en absoluto. La película nos sitúa en una ficticia Inglaterra de una especie de retro-futuro, en el cual la sociedad está dominada por una burocracia asfixiante, que apoya un capitalismo que alienta el consumismo y la superficialidad de la sociedad. El protagonista es un burócrata que, al intentar corregir un error administrativo, se convertirá en un enemigo del Estado. 

Personajes:

-Sam Lowry (Jonathan Pryce) es un administrativo que, al advertir un error en una factura, intenta corregirlo de buena fe. Sam es un burócrata honrado, un trabajador modelo. que incluso pudiendo aceptar un ascenso en la burocracia gubernamental auspiciado por su madre, Ida, está decidido a rechazarlo. Sin embargo, cuando este ascenso se convierte en una posibilidad para investigar a su amada, cambiará de opinión y eso supondrá un cambio radical en su vida. Sam es el típico inglés torpe, a priori honrado e inocente, pero con un corazón rebelde y un punto apasionado. Una mezcla entre Mr. Bean y Brian, por así decirlo.

-Archibald "Harry" Tuttle (Robert De Niro). La aparición de Tuttle es breve, pero intensa. Él es El Héroe, un vigilante que se dedica a "arreglar el sistema" por libre, ya implique eso chapuzas de fontanería o importantes dosis de plomo (en balas, no sólo en cañerías). 

-Jill Layton (Kim Greist). Jill es la mujer de la que Sam se enamora perdidamente antes siquiera de conocerla. En sus sueños la ve repetidas veces, como parte de una épica no narrada de la que Sam es el protagonista. Sin embargo, la Jill real es muy diferente a la de los sueños de Sam. Se trata de una dura mujer independiente, que no necesita ser salvada por ningún hombre. Por ello, la relación entre ella y Sam será el motivo de algunas de las más hilarantes escenas de la película.

Análisis:

La película cuenta con muchos aspectos destacables. La ambientación, con su ironía respecto de la sociedad consumista, es especialmente acertada en la importancia que otorga a la informática y la estética en una época en la que apenas habían pasado unos pocos años desde la puesta a la venta de los primeros ordenadores personales y la realización de las primeras operaciones de cirugía estética. 

El guión es también brillante, no sólo por las absurdas situaciones que se producen a lo largo del filme, sino también por la habilidad con la que se mezcla sueño y realidad a ojos de Sam. Otro aspecto notable del guión es la forma en que se conduce al protagonista desde la más fiel obediencia al sistema a la rebelión abierta, de forma que ésta no es ninguna conversión paulina, sino un proceso gradual. 

La fotografía es otro de los grandes aspectos a destacar de la película. La atmósfera que rodea a los personajes mientras se mantienen en la ciudad es opresiva, asfixiante. Dentro de la ciudad no se ve nunca la luz del sol. En el exterior, en cambio, se procura que los viajeros no puedan ver la naturaleza colocando grandes vallas publicitarias en todo el recorrido que hacen las carreteras. El plano aéreo en donde vemos ésto es puro arte. Por otra parte, las escenas oníricas de los sueños de Sam transmiten una profunda sensación de irrealidad. 

El vestuario y el maquillaje tiene una importancia fundamental en la película, y es otro de los puntos fuertes de la misma. Tanto en la realidad, mostrando las estrafalarias modas femeninas que contrastan con los adustos trajes de los funcionarios, como en los sueños de Sam, donde vemos unos idealizados Jill y Sam, y a los diversos monstruos que intentan separlos. 

Otro aspecto notable es la música. La banda sonora corre a cargo de Michael Kamen, uno de mis directores de orquesta y compositores de cine favoritos. La música nos ayuda a introducirnos en el ambiente del antiutópico futuro, pero también a confundir realidad y sueño a medida que avanza la cinta.

Nota: 7. Es una película más que recomendada para los fans de la comedia británica, y también para los fans de la ciencia-ficción con ganas de ver algo diferente a la clásica superproducción de Hollywood. Para cualquier otro, merece la pena darle una oportunidad. Es de esa clase de películas de los ochenta que sin grandes pretensiones puede hacernos pasar un buen rato.