miércoles, 10 de abril de 2013

Una tarde de perros, versión BCE


Si habéis seguido nuestro Twitter en los últimos días, habréis notado que he realizado un seguimiento cercando de la situación en Chipre. Lo ocurrido en ese país es bastante singular. En esta tragedia os chipriotas han visto sus ahorros secuestrados. El día 28 por fin se abrieron los bancos, pero el drama está lejos de terminar.

Lo ocurrido en Chipre está lejos de ser casual. La UE califica el sector bancario de Chipre como sobredimensionado, pero esto es mentira. Como podemos ver aquí, no es mayor que el de otros países como Malta o Luxemburgo... o la rescata Irlanda. ¿Está el sector bancario de estos dos paraísos fiscales también sobredimensionado, por lo tanto? En Luxemburgo no lo sabremos... hasta 2015, fecha en la cual dejará de ser vigente el secreto bancario en el país. En cualquier caso, el propio primer ministro de Luxemburgo (y ex-presidente del Eurogrupo) dice que la relación con el PIB no es relevante. Por su parte, en Malta se defienden diciendo que su exposición a la deuda de los países rescatados "es limitada".

Sin embargo, lo que nos importa a nosotros es el caso español, si es cierto, como dice nuestro Presidente, que el caso de Chipre "no es aplicable" a España. Si relacionamos esto con lo dicho por Jean-Paul Juncker, aquí hay uno de los dos que miente. ¿Lo hace nuestro Presidente? Buscando algunos datos del Banco Mundial, nos topamos con lo siguiente:


Data from World Bank

Como podemos observar, si medimos el tamaño del sector bancario en relación al PIB a través del crédito que proveen a su propia economía, España se encuentra por encima de Luxemburgo. Por lo tanto, si Rajoy dice la verdad, España se encuentra en un peligro mayor que el de Chipre. Por otra parte, no observamos que Chipre tenga unos ratios de dimensionalidad del sector respecto de la economía interna como los que cita. Respecto de lo que dice Juncker, si relacionamos la cantidad de activos bancarios en relación con el PIB, detrás de los tres paraísos fiscales de la Unión, nos encontramos a tres países rescatados: Irlanda, España y Portugal. Por lo tanto, no se puede decir que haya una causalidad directa, pero cuando el río suena, agua lleva. Una gran cantidad de activos es síntoma de "inflamación" de la actividad bancaria. Así que, siguiendo con refranes, se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y en este caso, ambos tienen bastante de mentirosos.

Por esta razón, y como ya dijo el Primer Ministro Ruso Mevdeved, también podríamos tener un corralito en España porque no hay una diferencia sustancial con Chipre en cuando a los marcadores económicos que se han usado por la Unión Europea para determinar la necesidad de intervención mediante un "bail-in". En este punto querría detenerme. ¿Cuál es el motivo de este cambio de rumbo, del bail-out mediante la inyección de liquidez a bancos en problemas al corralito y "auto-rescate" usando el dinero de los depósitos del país? El Presidente del Eurogrupo nos lo explica de esta forma:
"Los bancos deben ser capaces de salvarse a sí mismos"
Esto supone que si los bancos no son capaces de recapitalizarse, entonces será necesario "pedir" a los accionistas y bonistas que "amablemente contribuyan" con su dinero a salvar el banco. Eso puede incluir también a los depósitos garantizados (inferiores a 100.000 euros). De hecho, sólo incluirá a los no garantizados "si es necesario". Es decir, que primero irán a por los pequeños ahorradores y después a por las grandes fortunas. Como siempre, pagará el pueblo antes que los ricos. En el caso concreto de Chipre, el botín eran los depósitos rusos en el país. Cosa que no hizo ninguna gracia a los millonarios rusos, claro. Sin embargo, el hecho es que el pueblo de Chipre ha visto cómo de sus cuentas de la noche a la mañana le desaparecían una parte de sus ahorros porque los bancos de su país no actuaron con la debida diligencia y se vieron ahogados por la última quita de deuda de Grecia.

Finalmente, una vez más, vemos como las pérdidas de un país son socializadas, mientras que los beneficios permanecen en el ámbito privado. La versión del BCE de aquella vieja película, "Una tarde de perros", es que si ellos secuestran a los ahorradores de un país, su Gobierno terminará pagando el rescate con el dinero de los propios secuestrados.  Y al igual que en la película, en doce horas, fue todo historia.