domingo, 15 de marzo de 2015

Sid Meier´s Starships: primer análisis





             
Trailer y presentación del videojuego por Sid Meier


Antes incluso de que podamos recuperar el aliento con el impresionante Sid Meier's Civilization: Beyond Earth, Firaxis ha dado un paso más en la saga Civilization con esta secuela/spin off. 

El planteamiento se basa en uno de los modos de victoria de Beyond Earth, la victoria "por contacto". Esta victoria consistía en desarrollar la tecnología e infraestructura para desencriptar un mensaje procedente de las estrellas y responder al mismo. Ahí es donde parte este videojuego: nuestra civilización construye una flota espacial y se lanza a las estrellas, donde se encuentra con toda una galaxia a su alcance. Es el inicio de una civilización interplanetaria.

En Starships, nuestro objetivo será colonizar y dominar la galaxia antes de que otras civilizaciones galácticas lo hagan. Dichas civilizaciones vienen siendo el desarrollo de las presentes en Beyond Earth, sólo que ahora ya desarraigadas de cualquier identidad nacional relacionada con la Tierra. Nos muestran un carácter propio, aunque quedan reminiscencias en los líderes que las encabezan y el comportamiento de las mismas. 

La nave insignia de nuestra civilización, a punto para ser lanzada para la conquista del espacio. Starships cuenta con hermosas ilustraciones y animaciones hechas a óleo.

El juego comienza con la clásica elección de civilización, a la que se añade la elección de virtud (Supremacía, Pureza o Armonía). Cada una de ellas (civilización y virtud) nos concede un beneficio, por lo que potencialmente tenemos 24 combinaciones posibles en cuanto a punto de partida. Además, podremos elegir el número de oponentes, la dificultad de la partida y las condiciones de victoria.

A partir de ese momento, tenemos una vista de nuestra flota y planeta inicial.  La flota será el elemento clave. Pasaremos buena parte del tiempo del juego llevándola de un sitio a otro, reparándola, mejorándola y ampliándola. Además, buena parte del desarrollo de nuestra civilización depende de las acciones que llevemos a cabo con la flota. Inicialmente, la flota se compone de dos naves, pero podremos irla ampliando a medida que pase el tiempo. Cuando la hagamos, tenemos que pensar en nuestra estrategia: ¿nos convienen naves rápidas y letales, pesadas y capaces de soportar gran cantidad de daño, algo intermedio? Debido a que tendremos toda clase de desafíos por delante, definir nuestra estrategia será algo importante a tener en cuenta para el desarrollo de nuestras naves. 

La vista principal de la galaxia: rutas espaciales, y varias posibilidades de movimiento cada vez. Pero ojo, que la tripulación también se cansa.

Al llegar a un planeta neutral, ese planeta nos ofrecerá una misión. Estas misiones tienen tres niveles (que se distinguen por colores), y tienen recompensas en forma de recursos y puntos de influencia. Con tres puntos de influencia, anexionaremos el planeta. Dichos puntos también se pueden comprar, por lo que si determinada misión es demasiado difícil podemos simplemente sobornar a sus habitantes para que se unan a nosotros. Por supuesto, cuando más poblado o desarrollado esté un planeta, más costoso será influenciarlo.

Hay cuatro recursos básicos en el juego: energía, metal, investigación y alimentos. Además, hay otro recurso especial, que es la riqueza de nuestra civilización en créditos. Cada planeta, en función de sus condiciones físicas, el número de ciudades presente en el mismo (que determina su población) y las mejoras que construyamos producirán una serie de recursos que se pueden utilizar para diversas funciones, o simplemente cambiar en el mercado por créditos que podemos usar para comprar puntos de influencia. Cuanto más vendamos de un determinado recurso, su precio irá disminuyendo. Lo contrario ocurrirá si compramos. Aparentemente, no hay una relación entre lo que nosotros hagamos en el mercado con lo que hagan otras civilizaciones, por lo que jugar con la economía para arruinar a nuestros rivales no es una opción. Una limitación que en mi opinión priva al juego de un posible aliciente de jugabilidad.

La tecnología, por su parte, no es un árbol o un círculo como en ediciones anteriores, sino que en esta edición cumple un papel secundario con apenas una docena de posibles tecnologías que proporcionan bonos numéricos a nuestras naves. Estas mejoras tecnológicas se compran mediante puntos de investigación. 

Las misiones que nos proponen los planetas neutrales posiblemente ocupen buena parte de nuestro tiempo al principio de la partida (mientras haya territorio neutral que repartir). Consisten, por así decirse, en "mini-juegos tácticos" en los cuales se nos mostrará un escenario dividido en hexágonos con campos de asteroides, planetas, lunas y puertas estelares. En ellos tendremos que cumplir un determinado objetivo bajo unas condiciones especiales. La distribución del mapa y la restricción especial de cada escenario es aleatoria, por lo que entrar para ver el mapa y luego recargar para mejorar nuestras naves acorde con lo que veamos no servirá. Tendremos la oportunidad de recibir ciertos consejos antes de la misión, y de reparar y mejorar las naves, pero una vez dentro no queda otra más que seguir hasta el triunfo o el amargo final. Si somos derrotados no ganaremos influencia y tendremos que reparar nuestras naves, por lo que si estamos inseguros de que podamos con una misión, tal vez sea buena idea guardar la partida antes y ver qué tal nos va con la flota que tenemos.

Usar el entorno en nuestro favor en las batallas será crucial. A veces, acercarnos al enemigo será la mejor forma de evitar su ataque si contamos con la protección de un planeta o un campo de asteroides.


Una vez que tengamos unos cuantos planetas en nuestras manos, o se empiece a agotar el "espacio vital", será hora de lidiar con las otras civilizaciones. La diplomacia es muy básica, hasta el punto de volver a nivel del Civilization I. No hay más opciones que declarar la guerra y la paz: ni siquiera podremos hacer alianzas o pactos de tránsito libre, o comerciar con ellas. Espero que esto se solucione en futuras expansiones, porque es una grave carencia del juego en mi opinión. 

Con una porción razonable de la galaxia en nuestros manos, podremos pensar en la victoria: en esta edición hay cuatro formas de ganar: dominación (ser la única civilización en pie en la galaxia), población (controlar 51% de la población de la galaxia), ciencia (obtener nivel 8 en todas las tecnologías), o maravilla (construir siete maravillas). 

Con todo esto en las manos, y teniendo en cuenta las limitaciones que tenemos en cuanto a diplomacia, mejoras, etc., lamentablemente el producto deja bastante que desear. Tampoco es que sea malo, pero sin duda el enfoque es mucho menos en lo comercial o diplomático y con mucho mayor énfasis en lo militar y táctico. Es cierto que las configuraciones que podemos aplicar a nuestra flota son virtualmente ilimitadas, y que las batallas son entretenidas y crecientemente desafiantes. 

Por desgracia, creo que la prisa por sacar el producto al mercado ha mermado considerablemente el potencial de esta nueva edición, teniendo en cuenta el gran desarrollo que ha tenido su predecesor. Esperemos que futuras expansiones mejoren esto. Por de pronto, Firaxis ha puesto sobre la mesa la posibilidad de una futura interrelación entre Beyond Earth y Starships. Esto, sin duda, sería un gran añadido y expandiría en gran medida el alcance de ambos títulos.