martes, 26 de agosto de 2014

Bombas de humo



Hace unos días El País publicó una columna de opinión firmada por Antonio Roldán Monés en la que analiza la supuesta viabilidad o no de las propuestas económica de Podemos. La columna, de arriba a abajo es una desacreditación completa de dichas propuestas, pero lamentablemente su fundamento económico, e incluso lógico, es bastante reducido.

El artículo comienza siendo demagógico desde su mismo titular: "¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?" Si va a hablar de economía, señor Roldán, hable de economía. Si va a hablar de política, hable de política. No obstante, utilizar la palabra "izquierda" para definir si una agenda política determinada es viable o no es confuso. Pretende atraer la atención del lector hacia un tema que no es del que se va hablar. Promete política, y da otra cosa. Funcionó conmigo (lo admito), así que asumo que habrá funcionado con miles de lectores. Enhorabuena, hemos pescado su anzuelo. Ahora vamos a ver si lo tragamos.

El subtítulo dice: "Las propuestas de la formación tendrán el efecto contrario al que proclaman". Aquí hay una nueva manipulación al punto de vista del lector. Muy sutil. Se trata del uso del futuro simple para predecir un resultado incierto. El autor no deja lugar a dudas: el adoctrinamiento ha comenzado.

El autor entonces plantea si los demás partidos deberían o no incorporar a su programa alguna de las propuestas económicas de Podemos con el fin de luchar contra su creciente popularidad. Aquí el autor comete de nuevo el mismo error de mezclar "churras con merinas" ¿Se debe el éxito de Podemos a su programa económico? Puede que una parte, pero desde luego no la totalidad. Con esto está demostrando un grave desconocimiento de la materia está a punto de tratar. Pero no nos adelantemos.

A continuación el autor nos dice que Podemos "ignora los incentivos y restricciones existentes en la economía". Al hablar de incentivos, deja claro que dogmáticamente está partiendo de las llamadas behavioral economics, una teoría económica que se ha puesto en boga en los últimos años, pero que igual que las restricciones de las que habla su autor, tiene también sus limitaciones y críticas

A continuación, comienza a desgranar las recetas económicas que, según el autor, llevarían al desastre a "pobres, a los parados y a las pequeñas y medianas empresas". La primera de ellas es "prohibir los despidos en las empresas con beneficios". El autor nos plantea la situación de que una empresa deba reducir sus costes y se adapte a esa situación. La única alternativa a una pérdida de competitividad es, a ojos vista del autor, una reducción de plantilla. Nada de invertir ahora para evitar la caída de ingresos futura. Nada de buscar la forma de mejorar la calidad del servicio. La única solución es despedir. 

Más allá de la cerrazón sobre la causa del problema, también hay estrechez de miras en cuanto a la solución. De acuerdo con el autor, "Un gobernante de izquierdas responsable sabría que el paro no se soluciona prohibiendo despidos". Lo que está claro es que el paro no se soluciona facilitando despidos. Si se eleva el coste del despido (mediante una prohibición, o dificultando la adopción de esa medida), eso implica que otras opciones como las que cité más arriba pueden resultar más rentables. Y estas medidas sí resultan más beneficiosas para un líder, de izquierdas o no. Desde la economía política más pura, ante un problema económico  como es una alta oferta de empleo (debido a que hay muchas personas en paro), facilitar el despido supone abaratar el precio de esa mano de obra y en consecuencia agravar más el problema.

La segunda de las medidas que enuncia el señor Monés es "dejar de pagar la deuda pública". Aquí se apunta a que eso supondría el fin de la financiación del Estado, y eso lo llevaría al colapso. En realidad, sucede al contrario. España ya tiene una historia acumulada de impagos que lo sitúa en un infame record. Pero la realidad es que dejar de pagar la deuda, aunque sea tan sólo durante un tiempo, permitiría al Estado crecer y poder acumular dinero con el que poder financiarse y con el que poder pagar a los acreedores. En cambio, seguir pagando deudas a costa del crecimiento sólo conduce a una espiral depresiva, como es el caso de Grecia.

De acuerdo con el autor, se requiere "más Europa" y un gobernante responsable debería trabajar "con Europa". De nuevo, me remito a los griegos para preguntar cómo va esa cooperación. No muy bien, según este artículo. ¿Ha sido responsable el gobernante griego? Eso parecería, pero lo que está pidiendo es precisamente lo que le valió el cargo a su predecesor: poder dejar de pagar su deuda.

Por otra parte, el autor dice también que "un gobernante progresista lucharía por construir una unión bancaria europea en la que el sistema financiero y no los contribuyentes se hagan responsables de sus propios desastres". No obstante, dicha unión bancaria podría suponer graves perjuicios para los ciudadanos. En este artículo se dice que "los contribuyenten comparten el riesgo", lo cual es exactamente lo contrario de lo que habla el autor que supondría dicha unión. El motivo es que en caso de que un banco quiebre, todos los ciudadanos se verían afectados. Para que nos hagamos una idea, la unión bancaria europea no es muy diferente que proponer el trasplante de un tumor a los demás órganos del cuerpo, con la esperanza de que estos actúen para curarlo. Sin embargo, lo más probale es que se produzca una metástasis. Lejos de ser la solución, la unión bancaria puede provocar problemas mayores a la población. ¿Eso es progresista? Que baje Lenin y lo vea.

La tercera medida que propone Podemos y que el autor critica es "derogar la reforma de las pensiones". Aquí hay algo en lo que estoy de acuerdo: el sistema es insostenible como está, pero por un único motivo, que es una pirámide poblacional insostenible. Con una población pasiva que promete superar a la activa, la solución no es quitar derechos, sino promover el cambio demográfico, facilitando el crecimiento del empleo, pero también de la población. Y para que eso ocurra, deben concederse más derechos, no quitar los existentes. 

De acuerdo con el autor, sería necesaria una reforma fiscal "de calado, para aumentar la recaudación". Lo cierto es que la reforma fiscal que se está planteando, lejos de aumentar dicha recaudación, parece destinada a reducirla.

La cuarta medida es "derogar las reformas laborales e imponer la jornada de 35 horas". Desde luego, la reforma laboral ha sido un fracaso, eso es evidente como ya hemos predicho en este blog. En cuanto a reducir la jornada laboral: aunque sigue siendo no atacar la raíz del problema, es algo que podría ayudar como se dice en este estudio.

La última medida se trata de "tomar el control político del BCE". Aunque admito que sería lo ideal, tanto el autor como Podemos se equivocan en este punto. España no tiene otra opción más que acatar a Europa. O abandona la Unión Europea (algo que no está claro si es posible), o bien tiene que obedecer al BCE. Es cierto que el BCE ha tendido a beneficiar a los países más ricos, pero eso es porque durante mucho tiempo se creyó que eso es lo que beneficiaría a la Unión en su conjunto. Que la riqueza fluiría hacia el sur. Lamentablemente, eso no ocurrió, y no se debe a cuestiones políticas, sino a un error programático. No se trata de que los dirigentes del BCE sean o no políticos, sino que sus errores se han debido a que han seguido las tesis académicas equivocadas.

Por lo tanto, el escenario apocalíptico que el autor presenta en su último párrafo es de dudoso carácter científico. Más bien, parece ir totalmente en contra de lo que dicta la ciencia económica de lo que en realidad ocurriría. Por supuesto, tampoco pretendo decir que estas medidas sean las más óptimas para solucionar los problemas económicos de España. No obstante, lo que sí queda claro es que el autor pretende con su artículo bombardear a Podemos, pero lo hace con bombas de humo.