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lunes, 26 de mayo de 2014

La desintegración europea (I): el triunfo del odio.






Ayer se celebraron en la Unión Europea comicios para la elección de un nuevo Parlamento, que a su vez supondrá el inicio de la renovación de los demás órganos europeos a través del sistema de checks and balances establecido para la Unión. Los resultados han arrojado una conclusión alarmante: los habitantes de los países con superávit financiero han dicho "basta". Y por "basta" significa que han mostrado su apoyo de forma clara a partidos totalitarios, últimamente etiquetados de forma edulcorada como "populistas". Concretamente, en Austria, Francia. Reino Unido, Holanda y Hungría han triunfado las formaciones de ultraderecha antieuropea sobre los partidos "tradicionales". En dos países (Irlanda y Grecia, ambos bajo depresión económica) han triunfado opciones de extrema izquierda cuyo apoyo a la democracia es igual de sospechoso. 

En los demás países, salvo en Suecia, todas las formaciones conservadoras y totalitarias han sido las que más han crecido. En los demás países con déficit fiscal (España, Italia, Portugal, Chipre, Eslovenia) se ha mantenido en cabeza el partido de gobierno, produciéndose trasvase de votos únicamente entre partidos de la oposición. Si estos partidos han perdido votantes es porque han caído en la abstención, no porque hayan decidido votar a una opción contraria. 

Lo que esto supone es que esos votantes no están convencidos de que los partidos en el gobierno sean culpables de la situación económica, sino que realmente expresan su descontento pero confían en que sean capaces de enderezarla. En pocas palabras, no creen en la necesidad de un cambio de rumbo ideológico para salir de la depresión económica. Esto confirma el estudio que se publicó hace unas semanas que señala que el desempleo o la mala situación económica no influye excesivamente en el voto, salvo para fomentar la abstención.

La gran perdedora de estas elecciones ha sido, de nuevo, la socialdemocracia, cuyos partidos se hunden en muchos países como tercera o cuarta fuerza electoral. Excepciones a ello son Italia y Suecia, países en los cuales están en el gobierno. Con todo, también en estos países los partidos con ideologías totalitarias y xenófobas han crecido notoriamente. 

Aparte del peligro obvio que para la democracia supone todo esto, quizá algo más sutil pero no menos siniestro es el hecho de que estos partidos totalitarios y conservadores/neoliberales se apoyen sobre las consigna "T.E.A." (Taxed Enough Already, "ya pago suficientes impuestos", procedente en origen del Tea Party americano). La idea subyacente es que los impuestos ya son suficientemente altos en las economías del norte de Europa como para soportar las subidas de impuestos que conlleva el rescate de los vecinos del sur, endeudados hasta las cejas. 

Esto pone en peligro no sólo la solidaridad europea y el proceso de integración sino incluso la estabilidad financiera mundial que se sustenta en la presunción de esa solidaridad en caso de que las economías mediterráneas (e Irlanda) sean rescatadas por el Fondo de Estabilidad Financiera en el caso de que no puedan hacer frente a sus deudas. Con un Parlamento Europeo marcadamente antieuropeo (valga la redundancia), la supervivencia de dicho fondo y en consecuencia el sostenimiento de la economía europea y mundial no está en absoluto asegurado.

sábado, 29 de marzo de 2014

La Iniciativa Cyber Resilience, o macarthismo estilo s.XXI





Dentro del contexto de un mundo donde la información es poder y con los EEUU dando pasos decididos para adquirir el poder a través de obtener la información privada de todo el mundo a través de programas como PRISM, la Iniciativa Cyber Resilience presentada a través del WEF (World Economic Forum) es una forma encubierta de hacer algo que ya estuvo de moda en otra época, la de la caza de brujas de mcCarthy. Se trata de coaccionar a los ciudadanos a colaborar con el gobierno con fines geoestratégicos. El complejo industrial-militar de los EEUU ha dado el salto a la red y ahora pretende abarcar a la industria de la información. 

Vamos poco a poco, comenzando con una pequeña introducción histórica. El macarthismo se construyó en base a dos principios fundamentales: el primero de ellos es "existe una conspiración para destruir a los EEUU". El segundo pilar es "para atajar esta conspiración, todos los métodos al alcance de la política están bien empleados". Como es de comprender, cuando se mezcla fanatismo y poner el fin por encima de los medios, el resultado es el terror. Pasó con la Santa Inquisición, la Revolución Francesa, el Nazismo y la Revolución Bolchevique, y volvió a suceder con el Macarthismo. 

Curiosamente, usando los mismos métodos que sus enemigos, mcCarthy llevó a cabo procesos de interrogaciones masivas. Sin embargo, y aquí es a lo que voy, lo que se puso de moda fueron las declaraciones de adhesión y "revisiones de lealtad" a los EEUU y la recogida de firmas dentro de las empresas declarando sobre el rechazo al comunismo y al socialismo. Esto se convirtió en obligatorio dentro de las instituciones federales con el Decreto 9835 del Presidente Harry Truman, que autorizaba el despido de cualquier empleado bajo el cual "hubiera una duda razonable de comportamiento desleal a los EEUU".

En 1953 esto se intensificó, hasta el punto de que en 1958 uno de cada cinco empleados de EEUU estaban obligados a pasar algún tipo de revisión de lealtad, fuera una declaración formal o una investigación formal.

Pues bien, la Iniciativa Cyber Resilience busca algo muy similar a aquél Comité de Prevención de Actividades Antiamericanas. En esta lo que se defiende es la protección de las empresas frente a las amenazas a la seguridad informática que puedan dañarlas, pero también que puedan dañar indirectamente al Gobierno de los EEUU al depender este de la tupida red de subcontratistas que mantienen su seguridad. El objetivo es la implantación de un código de "buenas prácticas" en cuanto a la seguridad cibernética, pero el lado oscuro está en exigir una implicación individual de cada empleado en ella. Para ello se apoya en elevar el nivel de consciencia los ejecutivos de las empresas implicadas sobre las "amenazas de seguridad cibernética"  (extendiendo el primer pilar del macarthismo: hay una conspiración contra los EEUU), insistiendo en la idea de la existencia de un enemigo insidioso e invisible (amalgamado con la cómoda etiqueta de "la amenaza del terrorismo") e implantando estas "buenas prácticas" que no constituyen otra cosa que el segundo pilar de macarthismo (cualquier forma en que la política pueda luchar contra esta conspiración está justificada). Entre otras medidas se justifica la colaboración añadiendo la etiqueta de "confiable" a aquellas empresas que se unen (no muy diferente a las revisiones de lealtad del macarthismo). Entre otras medidas que se emplean está el escaneo del trasfondo de cualquier trabajador de la compañía y la compartición de los datos sobre su vida privada con el gobierno de los EEUU para su análisis. Ni qué decir el poder que adquiere EEUU cuando tiene en sus manos información privada de millones de personas que trabajan de forma indirecta para su Gobierno, o la influencia que puede ejercer cuando utilice esa información privada para exigir la colaboración de aquellos empleados de sus empresas subcontratadas con la amenaza de poner en peligro sus puestos de trabajo.

La cuestión que hay que poner sobre la mesa es: ¿hasta qué punto es esto democrático, y hasta qué punto es peligroso dividir a las empresas y empleados de la industria de la información entre "confiables" y "no confiables"? ¿No existe un peligro de incurrir en una discriminación de aquellos que se nieguen a colaborar con el gobierno cediendo sus datos privados o los datos privados de sus empleados por considerar vulnerada la privacidad a la que tienen derecho?

Desde este blog, nuestro punto de vista es que la cesión de datos privados debe ser siempre informada y bajo consentimiento de la persona afectada. Si la información es poder, y la información de los ciudadanos (de EEUU o no) está siendo entregada a los EEUU, entonces dichas personas están perdiendo el poder que su privacidad contiene y que constituye la base del sufragio secreto en el que se basa la democracia.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Panopticon III: La Internet de las cosas


Hace unos días he vuelto a ver este vídeo del Dr. Barret hablando sobre el concepto hacia el que se aproxima Internet. El vídeo, cuyo visionado os recomiendo antes de seguir leyendo, trata sobre cómo los dispositivos electrónicos e incluso nosotros mismos nos interconectaramos en una gran red mucho mayor que la Internet actual. Este proceso para Barret es inevitable, y aunque contempla ciertos riesgos (de los que hablaré más adelante), la opinión de este científico es que nos llevará a un mundo más eficiente, mejor administrado y eso facilitará nuestras vidas en gran medida.

En el vídeo, Barret hace varias menciones que a los lectores del blog les serán familiares. Una de ellas es el Panopticon. Es uno de los riesgos de la clase de distopía en la que puede convertirse esta "Internet de las cosas". Lo que no sospechaba es que ese Panopticon ya está aquí. Este vídeo fue publicado antes del escándalo de las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje global al que la NSA somete al mundo. El director de la NSA dijo literalmente, al Congreso de los EE.UU:, en su reciente intervención que "podríamos espiar a todo el mundo si quisiéramos", a lo cual tuvo qeu aclarar al día siguiente "lo cual no quiere decir que lo hagamos, naturalmente". Realmente no voy a entrar en ello, más allá de subrayar en que la tecnología y la infraestructura para hacerlo ya existe.

¿Podrá llevarnos la Internet de las cosas a la Utopía o acercarnos a ella, tal y como dice Barret? Es posible. Lo que dice tiene sentido: mayor registro de datos junto con mayor capacidad de análisis de dichos datos equivale a una toma de decisiones más racional y efectiva. Sin embargo, sabiendo que sin duda ya se está usando para crear una sociedad distópica en la que todas nuestras acciones e interacciones con el mundo sean registradas y analizadas, cabe cierta duda sobre si realmente merece la pena permitirlo. Si es que tenemos alternativa.

miércoles, 6 de junio de 2012

España bajo shock



En los últimos días he visto el documental llamado La doctrina del shock (que podéis ver arriba), inspirado en el libro de la periodista canadiense Naomi Klein. Confieso no haber leído el libro todavía, pero este documental ha despertado mi interés en el mismo. El documental trata de cómo el neoliberalismo se ha aplicado en varios contextos de situaciones extremas y analiza tanto el "modus operandi" de la Escuela de Chicago y sus partidarios, así como el desarrollo y las consecuencias de su aplicación. La premisa es simple: EEUU escogió un Estado en el que llevar a cabo un experimento económico, de forma similar a la que científicos de la CIA investigaron con la terapia de electroshock con el fin de "programarlos". Esta analogía fue hecha por el propio Milton Friedman, cuando fue invitado a Chile por Pinochet para solucionar los problemas económicos del país y hacer una transición del socialismo al libre mercado. Friedman se refirió a sí mismo como un doctor que venía a aplicar una "terapia de shock" a un país enfermo.

Sin entrar en detalles que encontraréis en el documental (que recomiendo ver encarecidamente), sí quiero pararme en el patrón empleado desde Chile hasta Irak por los EEUU para llevar a cabo el espolio sistemático de la economía de otros países.

La forma de hacerlo es mediante el shock económico. La forma de provocarlo puede variar. A veces, puede aprovecharse un desastre natural, como ocurrió en Haití o en el propio EEUU con el huracán Katrina. Sin embargo, la mayor parte de las veces, el shock es provocado. Igual que con la medicina, al Estado "paciente" le son aplicadas medidas cada vez más severas. Esta estrategia es denominada "de contingencias", y su utilización fue desarrollada en la II Guerra Mundial. Tras esta, con la reconstrucción, fue trasladada al ámbito económico e inevitablemente al análisis geoestratégico. La razón es simple: las mismas personas que lo aplicaron en la II Guerra Mundial se convertirían a su vuelta a EEUU o bien en asesores gubernamentales o en ricos empresarios vinculados al "complejo industrial-militar" al cual Franklin D. Roosevelt se refirió en su famoso discurso antibelicista.

La primera medida al aplicar la doctrina del shock económico es enviar a los "sicarios económicos" de los que ya hablé hace poco. La segunda medida, si los sicarios fallan, es enviar a los "chacales". Pinochet, Videla, Bin Laden... Todos ellos fueron entrenados o apoyados por la CIA y usaron sus contactos e influencia con EEUU para hacerse con el poder e instaurar dictaduras militares. El tercer paso, cuando los chacales fallan, es precisamente enviar al ejército. La guerra es la forma más terrible de shock económico, y EEUU no ha dudado en usarla cuando otras formas de shock no han funcionado.

Una vez aplicado el shock, y aprovechando que la ciudadanía debe preocuparse por los dramas cotidianos provocados por este, y aprovechando también en su favor la confusión mediática que se produce en ese momento, se comienzan a aprobar medidas para socavar el sector público, comenzando por el Estado de bienestar. La privatización de la salud pública hace a la población más controlable al estar la atención sanitaria y el suministro de fármacos en manos privadas. Un disidente o alguien cercano a él podrá ser sujeto de chantaje a cambio de proporcionarle el tratamiento médico que necesita. Por otra parte, para la población general, tener que pensar en cómo conseguir los recursos económicos para poder lograr la atención sanitaria les hace menos propensos a pensar en protestar contra el espolio. En lo que se refiere a la educación, tiene un doble efecto: por una parte, aquellos que no pueden permitirse acceder al sistema de educación privado recibirán una menor educación y serán más manipulables. Por otra parte, aquellos que sí puedan hacerlo serán adoctrinados en centros educativos controlados de forma indirecta por el "Estado invasor". Las demás áreas de actuación pública son privatizadas de forma sistemática: en esto consiste el espolio, ya que dichas empresas son vendidas a precio ridículo, para ser revalorizadas mediante "ajustes" (normalmente ajustes que afectan al personal), y sacando después los beneficios obtenidos por ello en el mercado de valores, pasando la patata caliente a otros inversores incautos. Todo esto crea malestar social, que es brutalmente reprimido. Algo que Friedman no había previsto. Él realmente pensaba que el capitalismo reforzaría la democracia. Sin embargo, lo cierto es que ni uno sólo de los países sometidos a la "doctrina de shock" ha visto su democracia reforzada, y la mayor parte de ellos ha visto como terminaba desmoronándose y siendo reemplazada por dictaduras. EEUU las apoyó mientras que hacían frente al enemigo oficial, ya fuera real o de opereta.

Dicho esto, lo que pretendo con esta entrada es analizar las similitudes de este método con los sucesos que han conducido a Grecia, Irlanda, Italia y, lo que nos interesa, España, a la situación actual. Sin embargo, al contrario de como ocurre en el documental, en estos casos quien nos aplica la doctrina de shock no es EEUU, sino la Unión Europea, que aglomera a nuestros acreedores. Vaya por adelantado decir que esto es una mera teoría, y aunque pretendo hacer un análisis racional lo más riguroso posible, no toméis lo que digo como verdad absoluta, y si tenéis alguna crítica, tenéis los comentarios y el twitter para hacerme llegar vuestras opiniones. Vamos allá.

Todo comienza cuando Valery Giscard d'Estaing propone la creación de una Europa más amplia, "a dos velocidades". En esta Europa, los países más adelantados se integrarían económica y políticamente más rápido, mientras que los demás lo harían a un ritmo más reducido. Su proyecto era noble, pero fue rápidamente pervertido por el camino. Comenzó el proyecto de la moneda única y se creó un sistema de ajuste al cual debían someterse los países que quisieran acogerse a la nueva moneda. Algunos, como Alemania, Francia o Países Bajos, apenas tuvieron que hacer reformas. Otros, los que ahora han quebrado o se encuentran al borde de la misma, tuvieron que hacer números casi imposibles. O imposibles del todo, como es el caso de Grecia. Sea como fuere, eliminaron sus monedas y adoptaron el euro, que no dejaba de ser el marco alemán con una banderita europea. Esto es literalmente cierto, porque he vivido en primera persona cómo los alemanes usan los antiguos marcos para las taquillas de estaciones, aeropuertos o centros comerciales, o para liberar los carros de la compra. Todos esos sistemas funcionan con monedas de un euro, que mide y pesa lo mismo que la antigua divisa alemana.

Sin embargo, el tren no se detiene ahí, sino que, al contrario de lo proponía D'Estaing, a los países que se van incorporando a la eurozona se les exige entrar en el euro y someterse a las políticas de ajuste necesarias para ello. No hay opción al vagón de cola. Todo el mundo habla de los quebrados (y sí, cuento a España entre ellos a estas alturas), pero la deuda de países como Eslovaquia o Lituania también se están disparando en los últimos años.

Durante los años siguientes, estos países se dedican a crear una burbuja inmobiliaria enorme, aunque ninguna tan grande como la de España. La liberalización del sector inmobiliario es un criadero infesto de corruptelas y fraudes. Los bancos, seguros de sí mismos, se dan libremente a conceder créditos e hipotécas a personas sin solvencia práctica. Sin embargo, cuando ocurre el inevitable impago, todos se quedan sin cobrar. Se acabó el negocio del siglo. Los bancos se vuelven entonces insolventes, y acumulan bolsas de inmuebles que nadie quiere. Para que todo no se vaya abajo, el Estado da a los bancos el dinero necesario. Al fin y al cabo, no se contempla como una opción dejar quebrar a los bancos después del efecto producido por la quiebra de Lehman Brothers en EEUU. El resultado es el endeudamiento hasta el punto de la quiebra. Esto produce el shock en el país. Irlanda primero, pero finalmente Portugal, Grecia e Italia terminan quebrando. España será el próximo en caer, en cuestión más bien de días que de semanas. 

Esa quiebra ha sido el shock. Grecia e Italia, como condición a ser rescatadas, fueron sometidas a gobiernos tecnócratas neoliberales que llevaran a cabo el espolio del sector público. En el caso de Irlanda y Portugal, los propios gobiernos estaban ya en manos de neoliberales de la Escuela de Chicago. Así ocurre también con España. Alemania se aseguró, durante este proceso, que también el director del BCE fuera un neoliberal afín a dicha escuela, tras la (como mínimo) sospechosa detención de Strauss-Kahn en EEUU.

El resultado de este espolio es claro. En Grecia la pobreza ha aumentado de forma drástica, la economía se ha desmoronado y el malestar social es cada día más brutalmente reprimido. Irlanda y Portugal ven procesos similares, aunque quizá no tan traumáticos porque al fin y al cabo, a sus condiciones iniciales no se sumaban contradicciones y problemas internos. Esto sí ocurre en España, por lo que el saqueo de lo público al que el gobierno español está sometiendo a nuestro país podemos esperar que traerá consecuencias similares a las de Grecia. Todo ello en beneficio de nuestros acreedores. A pesar del sentimiento anteuropeísta creciente en nuestro país, debemos pensar que la Unión Europea está siendo utilizada por los Estados acreedores y estos, lo son a su vez por sujetos privados.

lunes, 26 de marzo de 2012

Los paneles solares de la ira


Hace unos días, en uno de mis trayectos habituales, observé en una academia una imagen del pelo de la que se muestra arriba, con un gran letrero anunciado lo maravilloso que era hacerse instalador de placas solares: "una profesión de futuro". Dado que en mi vida profesional he tenido que cruzarme en más de una ocasión con empresas dedicadas a ese ramo, tengo cierto conocimiento sobre el tema. Y sentí pena por aquellos que se dejaron o se vayan a dejar caer en semejante engaño como este. Lo cual me vino a recordar la gloriosa obra de John Steinbeck, "Las uvas de la ira". el símil se encuentra en que, en un determinado momento de la novela, los protagonistas son engañados con un folleto que anuncia las abundantes cosechas de frutas tropicales de California. En ellas se necesita mano de obra sin cualificación que se dedique a esta tarea, y están mucho mejor pagados que cualquier obrero de fábrica. Por supuesto, es mentira, como lo son los anuncios acerca de la demanda de instaladores de paneles solares. Cualquiera que investigue un poco sabrá que el Gobierno retiró las subvenciones a las energías renovables, allá por 2010. Dicha crónica de una muerte anunciada se hizo efectiva con la decisión del nuevo Gobierno de cerrar definitivamente el grifo de las renovables. Con lo cual, veremos miles de despidos en el sector en los próximos meses. Cualquier persona que pague varios miles de euros en un curso para una profesión en franca desaparición ha sido engañado como un chino.

Lo cual es una desgracia, debido a la alta dependencia energética que tiene España de los hidrocarburos. Pero tal cosa no va a cambiar, excepto para peor. Como os podéis imaginar, esto resulta un peligro para nuestra salud, un perjuicio para el medio ambiente que la Constitución obliga al Gobierno a proteger, además del desperdicio de una posible industria que salvase al país de la ruina. En conclusión, miles de personas estafadas, y miles de millones tirados para nada. Menudo país.

martes, 13 de marzo de 2012

El dilema del prisionero en España


Esta entrada viene a raíz de un comentario que hice en Politikon, en una entrada de Roger Senserrich, quejándose de lo terriblemente injusto que es el sistema penal en EE.UU. Lo que yo venía a argumentar en mi comentario es que la diferencia entre EE.UU. y España no es tan grande.

De acuerdo con Roger, el New York Times revelaba que el 90% de los condenados a prisión en EE.UU. lo son sin ninguna clase de juicio. La causa es que la amenaza de una grave condena (a cadena perpetua) los obliga a confesar sus delitos y obtener así una reducción de condena. Esto es consecuencia de un gigantesco dilema del prisionero.

La pregunta que yo me formulé fue: ¿es esto así en EE.UU. únicamente, a causa de un endemoniado sistema legislativo y judicial, o se reproduce también en otras democracias europeas, más "blandas" en cuanto a penas? Por supuesto, y porque me interesaba el dato particular de España, tomé a nuestro país para mi análisis comparativo. Para ello, tomé estadísticas del año 2009 sobre procesos penales y sobre la población reclusa en España.

El resultado es el siguiente (reproduciendo íntegramente mi comentario):

Me he tomado algo de tiempo para buscar información sobre la situación en España, y he hecho algunos números. En el año 2009 (último año del que he conseguido estadísticas oficiales), hubo un total de 127.992 ingresos en prisión, para un total de 22.140 sentencias penales. Es decir, que sólo un 17,30% de los ingresados en prisión durante el año 2009 lo fueron a través de una condena en sentencia firme. Aunque es casi el doble que en EEUU, tampoco es una estadística halagadora.
También hay que tener en cuenta que, a final de 2009, 15.580 de los 76.079 reclusos lo estaban en prisión preventiva. Es decir, un 20,47%. Esto supone que un 65,77% de los condenados a prisión definitiva en 2009 no tuvieron un proceso penal.

Las estadísticas las he sacado de aquí:
http://www.ine.es/prodyser/pubweb/anuario11/anu11_06justi.pdf
y de aquí:
http://www.institucionpenitenciaria.es/web/portal/documentos/estadisticas.html

También he visto algún dato curioso en el primer enlace, como que el 94,7% de los condenados a prisión en 2009 con un contrato de arrendamiento, afrontaban impagos del mismo. Lo cual puede dar una idea de la relación entre criminalidad y situación de marginación económica.

El análisis que sale de estos datos es que a pesar de lo que pudiéramos pensar, la situación penitenciaria de España no es tan diferente de la de EEUU como podríamos pensar. Es decir, tenemos un sistema en el que prima la condena a priori durante la instrucción del proceso, sin que éste llegue a sustanciarse dos de cada tres veces.


No obstante, no estaba del todo satisfecho con este análisis. En primer lugar, porque era conveniente analizar los datos anteriores para poder saber con seguridad que 2009 no era un año "que se saliera de la tendencia". Por otra parte, porque como tal y como algunas personas replicaron, no estaba teniendo en cuenta a los reos provisionales que son finalmente absueltos en plazo menor a un año, y aunque no se dijo, incluyo también a aquellos ingresados en prisión en otras situaciones heterodoxas. Aunque tengo el convencimiento de que el número de dichos reos es muy reducido, tampoco me atrevía a afirmarlo sin datos.

Por eso investigué un poco más, y conseguí datos de los dos años anteriores. De esta forma, surgió la siguiente tabla:

Año

Total Reclusos

Preventivos

Situaciones transitorias

Condenas penales

2009

76079

15580

981

22140

2008

73558

17849

963

15919

2007

67100

16137

1020

13631



Observamos por los datos que el número de reclusos ha ido aumentando con el tiempo. Esto no es ninguna novedad, y es una tendencia que se arrastra desde atrás, como se dice en este paper. La cuestión es: ¿lo ha hecho proporcionalmente el número de sentencias?

AÑO

RECLUSOS

CONDENAS

2007

100

100

2008

109,62

116,79

2009

113,38

162,42


Para esta tabla he tomado como número índice en base 100 los datos de 2007. Esto supone que el número de condenas en 2009 no es, como me temía, tan representativo. El número de reclusos creció menos que proporcionalmente en 2009 respecto del número de condenas. De esto podemos deducir un alto número de sobreseimientos en segunda instancia. Tomando un valor medio para los reclusos (107,67) y de condenas (126,40), podemos hallar cuál es el porcentaje medio de reclusos condenados sin juicio. Para hacer eso tomamos el dato de reclusos del 2007, y restamos a los preventivos y aquellos en situacion transitoria, y aplicamos el índice medio. Esto nos da una media de 53.773 reos ingresados en prisión. El número de condenas medio sería de 17.229. Esto nos da que en el período 2007-2009, un 67,69% de los reos ingresados en prisión lo han sido sin un juicio penal.

La lectura de esto es que algo falla en nuestro sistema judicial penal. Nuestra Constitución en su art. 10 somete su interpretación a la Carta de Derechos Fundamentales de las Naciones Unidas, a la cual se adhiere. También recoge la Constitución en su art. 24 el derecho a no declararse culpables y no declarar contra sí mismos. Sin embargo, esto es lo que hacen dos tercios de los imputados por un delito. ¿Qué puede hacer a un prisionero preferir declararse culpable a ir a juicio? Pensando en la teoría de juegos de Nash, cuyo famoso "dilema del prisionero" ilustra el principio de esta entrada, no puedo pensar en otra posibilidad que estos acusados se sientan en tal grado de indefensión que consideren como inasumible la posibilidad de ser absueltos de un juicio. Aunque sin duda la "puntería" de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado es hoy en día muy exacta a la hora de acusar a una persona de un delito, estos datos arrojan un claro déficit democrático en la defensa jurídica de los presuntos culpables de un delito.

¿Es esta la justicia que queremos? El debate está servido.

martes, 6 de marzo de 2012

¿Son los políticos comunistas chinos malas personas?


Hoy he leído en Politikon un artículo de Roger Senserrich en referencia a un curioso estudio acerca de la relación de moralidad y nivel de riqueza. El estudio en sí mismo extrae conclusiones un tanto obvias: las personas con un alto nivel de ingresos son más propensas a cometer infracciones de tráfico en sus coches de lujo, mentir a la hora de negociar un contrato de trabajo, , hacer trampas en juegos de azar, robar caramelos a los niños, etc. En fin, el pan de cada día para el Sr. Burns de Los Simpson. O lo que es lo mismo, la clásica definición del capitalista despiadado.

En los comentarios del artículo de Roger, con cierta razón argumentaban algunas personas que en gran parte la riqueza es heredada, y por tanto tiene más que ver con una educación en un sentido determinado, "orientada hacia el egoísmo", podríamos decir. También se habló de la "superioridad moral de la izquierda", como argumento por el cual las personas educadas en una ideología progresista son más tendentes a compartir y a respetar las leyes que las personas educadas en una ideología conservadora. Estos argumentos no se corresponden con la situacion de China. Allí, políticos educados en un entorno comunista, se están convirtiendo en despiadados capitalistas. ¿Supone eso que la posibilidad de enriquecerse está reblandeciendo esa supuesta superioridad moral de la izquierda, a pesar de no haber sido criados en un entorno liberal? Eso parece.

Todo esto viene muy a colación con nuestro entorno, en donde estamos viendo casi cada día como pesonas que se han enriquecido de forma sospechosamente fraudulenta, o directamente ilegal, están siendo absueltos por la justicia. Eso crea lo que yo llamo "espiral de invulnerabilidad". La tendencia de una persona a traicionar al sistema para obtener un beneficio individual puede examinarse dentro de la teoría de juegos. En ese marco, los jugadores tienen que escoger entre seguir las reglas y arriesgarse a perder, o hacer trampas y ganar. John Nash ha demostrado la relevancia de la información en el mercado a través de este modelo, porque cuanta mayor información tenga cada jugador sobre las intenciones de los demás, más se posicionará entre hacer trampas o no. Y si alguno de los jugadores pretende hacer trampas y todos los saben, pueden ocurrir dos cosas: que los demás jugadores lo impidan (lo habitual, si el juego es de suma cero, y las trampas de ese jugador obligan a los demás a perder), o que se suman al carro si el juego es de suma no cero y todos pueden ganar haciendo trampas. Si además, en los subsiguientes juegos no se contemplan penalizaciones por hacer trampas, la tendencia de los jugadores a seguir haciendo trampas no disminuirá, pero tampoco aumentará. Si se contemplan penalizaciones (como por ejemplo, ir a la cárcel y perder lo ganado, como se supone que ocurre en el mundo real), la intención de hacer trampas puede disminuir. Pero de nuevo, la información es relevante. Porque si las penalizaciones incluyen un componente aleatorio y/o una variable dependiente de quien realiza las trampas (digamos, la decisión de un jurado y la capacidad de influir sobre él, en el segundo caso), entonces las intenciones de los jugadores de hacer trampas en juegos sucesivos se puede ver reforzada. Esto es la "espiral de invulnerabilidad": a mayor sensación de invulnarabilidad del tramposo, mayor será la corrupción generalizada del sistema.

La conclusión a la que quiero llegar es que no creo que la falta de moralidad sea innata en las personas que "han nacido ricas". Ideología, extracción social de nacimiento o educación recibida son independientes de la tendencia a romper las reglas morales del sistema con el objeto de obtener un beneficio material. El hecho de que los ricos sean malas personas es producto de la lógica racional que se crea al sentirse éstos invulnerables.

viernes, 17 de febrero de 2012

Así fallará la reforma laboral (IV)


Está visto que esta serie de artículos sobre la reforma laboral va a tener más entregas que Saw y un final igual de dramático. Al fin y al cabo, ambos van de recortar cosas, ¿no? Chistes fáciles aparte, esta semana he estado analizndo el texto legal, pero también las reacciones al mismo. Y antes de entrar en el ánalisis de la reforma en sí, hay algunas cosas que me gustaría aclarar y rebatir en esta entrada. Fundamentalmente, lo que daría en denominar "grandes mitos del mercado laboral español". Muchos de los argumentos que se están dando pro y contra a la reforma parten de errores conceptuales importantes, alimentados no sé si por ignorancia, interés político/económico, o una mezcla de ambos.

Ahí van algunas pedradas:
1.- El abaratamiento del despido es positivo porque contribuye al movimiento del mercado laboral. El abaratamiento del despido puede ser positivo, (aunque mayormente, tiene un efecto neutro). La principal razón es una cuestión de dumping social. El coste de despido incrementa los costes de la actividad productiva, y por tanto, la hace menos eficiente. De acuerdo. Por lo tanto, el argumento en favor de reducir el coste de despido tiene sentido en un contexto en el cual existe igualdad de oportunidades entre trabajadores. Sin embargo, en un mercado dual de trabajadores como el nuestro, lo que provoca es una mayor temporalidad. Es decir, que la reducción del coste de despido incrementa la contratación pero también el despido (empresarios que antes no estaban dispuestos a despedir ahora lo están, ya sea para reconvertir trabajadores regulados por la normativa antigua a otros regulados por la nueva; o simplemente porque si se regulan por la nueva norma es rentable despedir). Además, esto se cristaliza con la dualidad de nuestro mercado laboral. El empresario no va a despedir a los "jarrones Ming" de su plantilla (trabajadores altamente ineficientes, pero con una antiguedad tal que supone un alto coste de despido), sino al empleado joven que ha contratado el mes pasado y cuya indemnización por desempleo es ridícula.

2.- La flexibilidad del mercado es positiva. Cierto, pero solo en parte. La flexibilidad es positiva en un mercado laboral donde la expectativa de encontrar un nuevo empleo es elevada. De tal manera que si la alternativa está entre dejar mi puesto de trabajo o desplazarme a la Cochinchina, manteniendo todas las cargas financieras actuales (hipoteca, familia, etc), más los costes adicionales de desplazarse al nuevo destino; elegir dejar el puesto de trabajo no suponga un riesgo traumático de incurrir en marginación. No es el caso del mercado laboral español, que se caracteriza por un porcentaje muy elevado de parados de larga duración. Por otra parte, la flexibilización del mercado y el aumento de potestades del empresario, facilitan que éste no cree puestos de trabajo nuevos, sino que adapte los existentes a sus posibilidades. Dado que el trabajador tiene la opción de rescindir su contrato, en aquellos casos en los que no haya acuerdo (y siempre va a haber un porcentaje de ellos), el trabajador se va a la calle sin subsidio. Sin garantías de poder volver a incorporarse al mercado, en las condiciones actuales. Es decir, que la flexibilidad puede incrementar la dualidad, y también el paro.

3.- Los jueces son quienes mejor determinan el coste del despido. A pesar de mi total respeto por la actividad judicial, creo que quienes más eficientemente determinan el coste del despido son trabajador y empresario. Es decir, deben favorecerse los mecanismos de mediación laboral, no eliminarlos (o limitarlos hasta dejarlos mutilados) como hace el decreto. La razón está en los costes indirectos que supone la judicialización del despido. Estos costes indirectos incluyen por una parte los salarios de tramitación y por otra parte el coste del propio juicio. Ni lo uno, ni lo otro, es un coste que debería dejar de ser tenido en cuenta. Además, también favorece a la eficiencia una mayor transparencia en la relación laboral, si ambas partews conocen a priori el coste de terminar la relación laboral. Dejándolo al arbitrio del juez, simplemente se consigue mayor oscuridad.

4.- Abaratar el despido contribuye a reactivar el mercado. Es un poco incidir sobre lo dicho, pero reduciendo costes unilateralmente vía salario, y ofreciendo precios más bajos, no se contribuye a una mayor competitividad. Se ajusta la oferta y la demanda en un equilibrio más bajo, en todo caso. Mientras que en la lado de la demanda, el único valor variable que afecta a la misma es el multiplicador del consumo, en el lado de la oferta los precios de los productos y los salarios son los principales valores que la configuran. Si se reducen los salarios, los empresarios se encuentran con que sus costes son menores, y por tanto pueden reducir costes y reducir el precio de los productos. Por su parte, los trabajadores se encuentran con un sueldo menor, aunque la rebaja de precios aumenta su renta. Eso es lo que debería aumentar el consumo y producir una espiral de crecimiento. Sin embargo, si los empresarios no reducen precios (y por tanto, su propio beneficio) en favor de la expansión del mercado, lo único que se produce es una reducción de la renta disponible de los trabajadores, que consumirán menos y por tanto aumentarán la espiral depresiva. ¿Qué puede influir en que los empresarios reduzcan o no los precios? En un mercado de información perfecta, el empresario sabe que reducir precios va a provocar un aumento de la demanda. Sin embargo, en el mundo real, eso no ocurre así. En primer lugar, uno de los pilares de la economía es que los agentes son racionales, y siempre procuran maximizar su beneficio. Por esa razón, ante la decisión de aumentar el beneficio y reducir precios con la incertidumbre de si eso provocará un aumento del consumo que compense los beneficios perdidos en la reducción de costes, el empresario decidirá quedarse con los beneficios.

5.- Hay que ayudar a las PYMEs, porque representan más del 90% de nuestro tejido empresarial. NO, NO, y NO. Y esto me cuesta decirlo, porque yo mismo me plantée (y no descarto del todo) montar mi propio negocio. Es cierto que crear una empresa en España es una pesadilla conceptual. Hay demasiadas trabas burocráticas y barreras financieras de entrada. Es cierto que se deben apoyar a las start-ups. Pero hay más motivos que supongan que es negativo ayudar más a las PYMEs. En primer lugar, porque nuestra economía padece una suerte de "síndrome de los tres chiflados". Tenemos demasiadas empresas pequeñas, y pocas tienen la dimensión como para exportar. Claro, las empresas que exportan son las grandes. ¿Qué nos va a servir para salir de la crisis? La exportación. Por eso que debemos favorecer el crecimiento de las empresas, su agrupación en clústeres, así como la fusión entre ellas. Sólo de esa forma se puede lograr la masa crítica suficiente como para que se produzcan economías de escala en la exportación. Y sólo la exportación nos va a sacar de la recesión. La matemáticas no mienten. La ecuacion de la oferta agregada es Y=C+G+I+X-M. Es decir, que la renta es igual al consumo (actualmente en descenso, por la reducción de la capacidad de ahorro y la reducción de la renta disponible, ambos factores que afectan al multiplicador del consumo) más el gasto público (de su reducción creo que no hay ni que hablar, es evidente) más la inversión (sin crédito por parte de las entidades financieras ni del Estado, este es prácticamente cero en la actualidad) más las exportaciones y menos las importaciones (España tiene en su balanza de pagos el segundo peor déficit del mundo). Es decir, en estos momentos, lo único que suma a la demanda son las exportaciones. Y las PYMEs no pueden afrontar un aumento de las exportaciones eficientemente. Además, hay otro factor a tener en cuenta. Es el desincentivo a crecer que tienen las PYMEs cuando dejan de serlo y pierden las subvenciones que se aparejan a su condición. Debido a que las PYMEs se miden por el número de trabajadores, y no otros parámetros, prefieren aumentar la carga de sus trabajadores, que contratar otros nuevos.


VIDA EXTRA: Sobre el polémico punto quinto (sabía que traería cola), quiero hacer una matización. No digo que las pymes sean el mal y que haya que exterminarlas. Hay que filtrar esas ayudas, distinguir el trigo de la paja, con el objeto de lograr una reconversión del modelo empresarial en uno fundamentado en la exportación. La exportación, ciertamente, no es tan difícil. Puede hacerse, incluso por una empresa pequeña. Pero tiene barreras de entrada logísticas: el transporte es caro. Eso supone que o bien incrementas el precio (y te haces menos competitivo), o bien reduces tu margen de beneficios, que se puede compensar si tienes un volumen de ventas adecuado. Pero hay una tercera vía: reducir los costes logísticos mediante economías de escala, y esto es algo que solo pueden llevar a cabo empresas grandes o empresas pequeñas a través de la agrupación en clústeres. Como nuestro modelo empresarial es el de las pymes, la opción más racional es ayudar sólo a las pymes con un compromiso de crecimiento o de clusterización y una estrategia definida de exportación.Enlace

jueves, 12 de enero de 2012

El Goethe Institut, dragaminas de la bomba demográfica alemana


Como estudiante de alemán, me preocupa la mejor forma de promocionar mis estudios. Exceptuando un curso intensivo que realicé en una academia en Alemania, he estudiado hasta ahora en instituciones públicas. No obstante, llegando al punto crítico de certificar mi nivel de alemán me he planteado cuál es el certificado que mejor puede valorar mi solvencia con el idioma. Así, hay diversas opciones, en tanto hay diversas organizaciones en Alemania que certifican los estudios de alemán. Las principales y más prestigiosas son el DAAD y el Goethe Institut.

Es sobre el segundo acerca del que pretendo hablar en esta entrada. De acuerdo con el ministro de exteriores alemán, Guido Westerwelle (cuya foto encabeza la entrada, en el discurso en el que pronunció estas palabras), "La importancia de la política cultural exterior en la lucha por las cabezas brillantes va a seguir aumentando" en un alegato al Instituto Goethe para que sepa captar a esas "cabezas brillantes" y los motive a estudiar aleman y en definitiva, inmigrar a Alemania.

Supuestamente, el Goethe Institut es una organización sin ánimo de lucro. Sin embargo, cierto artículo llamó mi atención. Ahí me puse a investigar. Ciertamente, las denuncias de que el precio de sus cursos es excesivamente caro no son pocas. A eso se le suma que no parecen haber renovado demasiado sus métodos. Por lo que he podido leer, los parcos medios con los que cuenta mi Escuela Oficial de Idiomas supera con creces los que pone el Goethe Institut a disposición de sus alumnos.


De hecho, la credibilidad del Goethe Institut ya ha sido puesta en entredicho en el pasado. Lothar Mark, del SPD dijo que "Mientras que los medios del Goethe Institut se han mantenido iguales, no se han realizado reformas estructurales en el mismo. De ahí que se observe un déficit estructural importante." Los fondos del organismo se han reducido de los 278 millones de euros en 2003, hasta los 230 millones de euros el año pasado.

Con todo, y volviendo a las palabras de Guido Westerwelle, está claro que el instituto sigue siendo una herramienta importante en la estrategia del gobierno alemán en cuanto a la modernización de su economía y de su tejido social. Alemania necesita esas "cabezas brillantes" para mantener su economía en funcionamiento. Durante los años de la "coalición del semáforo", Alemania potenció sobre todo la formación profesional, buscando formar una clase trabajadora sólida y profesionalizada, que formara toda una clase media de emprendedores que contribuyeran al esfuerzo del Estado vía impuestos. La idea era buena, y tal vez deberíamos imitarla en España, donde la FP ha sido siempre la gran olvidada de las mil y una reformas educativas de este reino. No obstante, Alemania cometió un error en esa época: abandonar el acceso de la formación superior a los extranjeros. De tal forma que los siguientes gobiernos, la Gran Coalición Merkel-Steinmeier y el actual gobierno de coalición de centro-derecha se encontraron con una patata caliente que fue pasando hasta hacerse insostenible: Alemania no contaba con suficientes profesionales altamente cualificados para sostener su tejido industrial y científico, así como su sistema de seguridad social.

Ahí es donde el Goethe Institut se convierte en pieza clave: como herramienta de propaganda para que los extranjeros elijan Alemania como destino para la emigración, ante una oleada de dumping fiscal invertido: con los países del sur haciendo competencia para ver cuál sube más los impuestos y hace más recortes, Alemania busca captar a todos esos jóvenes profesionales bien formados que se plantean abandonar países como España, Portugal o Italia, donde no existen oportunidades para ellos.

La lección que debemos aprender en España de todo esto es que debería ser un objetivo del gobierno detener la "fuga de cerebros", mientras que es posible. Es tentador reflotar la economía mediante una reforma laboral que legalice minijobs con contrato basura, pero eso no es lo que va a retener a los españoles (como yo, sin ir más lejos) que buscan acceder a un empleo estable que les permita desarrollar una carrera profesional. Y lo que causará no satisfacer esa demanda es crear una bomba demográfica como la alemana, que explotará en diez o quince años cuando no existan en España suficientes titulados superiores para dirigir una economía sólida. Enlace

jueves, 15 de diciembre de 2011

You'll eventually walk alone, England


Muy a pesar de que el resonado himno popular del Liverpool FC sea "You'll never walk alone" ("Nunca caminarás a solas"), es posible que ese sea exactamente el rumbo al que se dirige Inglaterra. Los últimos días, no obstante, he venido oyendo (y leyendo) toda una plétora retórica acerca de lo malvados que son los ingleses y lo bien que estaríamos sin ellos. Y no ha dejado de recordarme a aquella escena de 1984 (libro o película, da igual) en la cual Oceanía cambiaba de alianza y el Gran Hermano declaraba que Eurasia era a partir de entonces y siempre había sido su más mortal enemigo. Este revisionismo de la historia parece haberse convertido en la forma de recriminar a Reino Unido que nunca arriman el hombro cuando los demás lo hacen. Crítica en parte razonable, pero nadie habla de otros grandes quejicas de la Unión, como es el caso de Dinamarca.

Los ingleses tienen sus motivos para "aislarse" de Europa, que no del mundo. Por una parte, tienen su Commonwealth, y por otra parte tienen su relación especial con EE.UU. Este país ha estado también apartándose cada vez más de Europa en cuanto a economía. Así, parece cada día más claro que la solución a la crisis económica pasa por dos vías ideológicas en cuanto a economía. Así, los "bernankistas" americanos defienden una política económica centrada en aumentar la renta real y el PIB, sin tener en cuenta el riesgo de inflación; mientras que los "merkelistas" europeos defienden una política centrada en lo monetario y de control del precio del dinero y la liquidez que asume como inevitable una recesión económica.

Todo ello apunta a un eventual distanciamiento de EEUU con Europa, que se podría acentuar con una victoria (poco probable) de los republicanos en las elecciones de 2012. Una eventual ruptura de Reino Unido y su salida de la Unión Europea pronunciaría más este distanciamiento mientras que Europa se acerca a Rusia en busca de financiación. ¿Podríamos encontrarnos ante una realización de la escena mencionada de 1984, con Vladimir Putin operando como Gran Hermano europeo? Sé que resulta bastante chocante que la Alianza Atlántica pudiera fracasar, pero mientras que en Europa el antiamericanismo de la población es rampante, no existen graves prejuicios contra los rusos. De hecho, se podría decir lo contrario.

Aunque es un escenario muy remoto, me escama considerablemente que ningún gobernante europeo haya hecho la más mínima declaración acerca del posible fraude electoral en Rusia. Claro que, Rusia puede ser acreedor de buena parte de los países de Europa, y como diríamos en Galicia, "donde manda patrón, no manda marinero".

Personalmente opino que sería un craso error que Reino Unido abandonara la Unión Europea. Y no soy el único en pensarlo. No obstante, tampoco es posible que permanezcan enrocados tratando de aferrarse a los últimos resquicios de su soberanía nacional, cuando su "aliado especial" al otro lado del charco pide "decisiones rápidas". Si van a ser un obstáculo no ya en el proceso de integración, sino en la la solución de la crisis de deuda soberana, tal vez deberían considerar regresar a la EFTA y ser miembro del EEE como los demás miembros de ésta. Incluso podrían estar dentro del Espacio Schengen.

Así que, navegando entre dos mundos, Inglaterra podría acabar caminando sola, y eso sería un desastre para todos. Enlace

viernes, 25 de noviembre de 2011

No es país para Glasnot



A finales de los 80, cuando la Unión Soviética confió a Mikhail Gorvachov el gobierno de una federación desgobernada y en una situación de crisis tan dramática como la que hoy vive Europa, dos fueron los pilares sobre los que sostuvo la reforma política y económica a la que sometió su país: Democracia (Perestroika) y Transparencia (Glasnost). Sin embargo, citando metafóricamente el título de la película, España parece que no es país para Glasnost, a pesar de encontrarse en un punto crítico de su historia. Mariano Rajoy ha obtenido democráticamente la confianza de los españoles para sacarlos de la crisis, pero al menos en sus primeros días de trabajo en el proceso de transición para formar el nuevo gobierno y definir las líneas de actuación del mismo, la transparencia ha brillado por su ausencia.

Paso a citar algunos ejemplos. A fecha de hoy se desconoce quién será el nuevo ministro de economía en la delicada situación que se encuentra el país, con bonos a dos años pagándose casi al 6% en niveles de 1997, lo cual es insostenible a largo plazo. Tampoco ha comparecido el futuro Presidente, Mariano Rajoy, para aclarar porqué se reúne antes con banqueros que con políticos. Lo cual no tiene que ser necesariamente malo (aunque resulta dudoso). Y no se trata sólo de eso, si no que desde el domingo simplemente no ha comparecido en absoluto. Total secretismo parece la consigna del futuro nuevo gobierno, pero los medios económicos extranjeros comienzan también a criticar este mutismo, que no hará sino perjudicar las expectativas de los inversores.

No obstante, puede apreciarse la diferencia entre la transparencia de unos y otros. Mientras que en España, el futuro presidente mantiene un silencio absoluto, Angela Merkel ha declarado sobre el contenido de su conversación teléfonica de ayer con Mariano Rajoy (en alemán). Así, Rajoy ha constatado a Angela Merkel que España necesitará un rescate por parte del BCE, y que los Presupuestos del Estado recortarán el déficit en 60.000 millones. Son las primeras claves sobre el guión de la recuperación económica que Rajoy guarda celosamente. Si existe una razón para ello, es algo que desconocemos.

Espero que esta política cambie de opinión, pues veo difícil que los españoles puedan confiar en un líder que oculta el rumbo que mantiene. La democracia, sin transparencia, se convierte en un teatro de sombras chinas, donde solo podemos conjeturar a través de las sombras que tras una sábana se proyectan.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Algo huele a podrido en los estados de Europa


Nada menos que William Shakespeare pone título a esta entrada nº 100 del blog. En el momento que empecé con este blog, no sabía cuánto duraría. Me picó una mosca literaria que me metió el gusanillo de ir escribiendo lo que se me pasaba por la cabeza. Aunque todavía no tengo proyectos literarios serios (o no tengo tiempo de ponerme en serio con los proyectos literarios que tengo), el blog siempre se ha mantenido ahí. Cada semana una entrada, algunas semanas más, otras ha sido imposible. Pero en los más de dos años que ya cumple, la frecuencia inicial se ha mantenido estable.

Este blog no ha tenido nunca un gran número de visitas, pero visitantes de al menos diez países han visto esta página desde toda clase de soportes y sistemas operativos. Por lo tanto, me alegra que la difusión mundial del blog sea a día de hoy un hecho. En particular, quiero dedicar un afectuoso saludo a mis fans de México, donde parece que tengo un nutrido grupo de seguidores ya que es el segundo país después de España en número de visitas.

Entrando ya en materia, puse ese nombre a esta entrada, por la cita de Marcelo en Hamlet, de William Shakespeare. ¿La razón? Porque al igual que Marcelo en la obra del dramaturgo inglés, yo también me huelo una conspiración en todo lo que está suciediendo. El último indicio, la dimisión de Yorgos Papandreu como primer ministro de Grecia y la formación de un gobierno de transición posiblemente con Lukas Papademos a la cabeza. Este es el segundo nombramiento sospechoso en lo que va de año, seguido del Mario Draghi. Draghi llegó al cargo tras llegar a ser (no se sabe bien por qué, pero sí que su predecesor sigue cumpliendo pena de prisión por una dura -y posiblemente injustificada- condena sobre el caso de la OPA de BBVA sobre la Banca Nazionale dil Lavoro, a la cual Antonio Fazio se opuso) Gobernador del Banco de Italia después de un periodo en Goldman Sachs, en el cual supervisó la auditoría que se hizo a Grecia para poder entrar en el euro, la cual más adelante se reveló que contaba con datos falsos que Goldman Sachs, en la persona de Draghi, decidió ignorar aparentemente como parte de la estrategia de la compañía, que ya entonces previó un escenario similar al presente. En esa época era presidente del Banco Central Europeo el susodicho Lukas Papademos. Éste se fio de los datos falseados ofrecidos por Draghi y su compañía, que propiciaron la entrada en el euro de un activo envenenado como eran las finanzas públicas griegas. Además, en su periodo de gobernador del Banco de Italia, Draghi consintió o no supo prever la inestable situación de la economía de su país, la cual se encuentra ahora en el ojo de un huracán financiero que viaja a gran velocidad hacia el oeste... en dirección hacia España. Por si fuera poco, tras la más que probable salida de Berlusconi de su puesto el día de hoy, se configura como probable un "gobierno técnico" presidido por Mario Monti, miembro de la más que polémica Comisión Trilateral. Estos tres personajes tienen en común haber sido altos cargos políticos de la Unión. Monti y Draghi estuvieron trabajando juntos en el mismo departamento de la Universidad de Trento, y el segundo coincidió en sus estudios de economía con Papademos en la Universidad de Massachussets. Puesto que ambos eran estudiantes de doctorado, es bastante probable que se conocieran personalmente entonces. Ambos tuvieron como mentores a dos Premios Nobel de ideología neoliberal, Robert Solow y Franco Modigliani. No voy a entrar en más suspicacias, pero a mí estos tres personajes me resultan de lo más sospechoso.

Mientras se negocia en Bruselas los detalles para el segundo rescate de Grecia, destaca el informe publicado hace una semana y media por Poul M. Thomsen sobre la recuperación islandesa. Podéis encontrar aquí ese informe en español. Así, la recuperación de este pequeño país, el primero en caer a causa de la crisis, se basó en los siguientes puntos (y cito literalmente el informe):

"
  • Primero, se formó un equipo de abogados para asegurar que las pérdidas de los bancos no fueran absorbidas por el sector público. Al final, el sector público tuvo naturalmente que intervenir y garantizar que los nuevos bancos estuvieran suficientemente capitalizados, pero quedó al margen de las enormes pérdidas del sector privado. Esto fue un logro muy importante.
  • Segundo, el objetivo inicial del programa consistió exclusivamente en estabilizar el tipo de cambio. En este caso, se utilizaron medidas no convencionales, especialmente los controles de capital.
  • Tercero, se dejó que los estabilizadores automáticos operaran plenamente durante el primer año del programa, lo que permitió retrasar el ajuste fiscal. Esto contribuyó a apuntalar la economía en un momento de grandes tensiones.
  • Cuarto, se racionalizó la condicionalidad, que se centró en la cuestión clave en ese momento: reconstruir el sector financiero. Si bien al final será necesario aplicar reformas en algunos ámbitos de la economía a nivel más general, estas no formaron parte del programa."
Analicemos y comparemos las medidas que se han tomado en Islandia, Grecia y España (aunque en los dos últimos casos, son casi identicas, aunque todavía no tan profundas en nuestro país). Lo primero que hizo Islandia fue evitar que las pérdidas de los bancos fueran absorbidas por el sector público. En Grecia y en nuestro país, en cambio, se ha procedido al rescate y recapitalización de los bancos afectados por la crisis financiera. Eso ha convertido una deuda privada en pública. Es decir, que Grecia y España han hecho exactamente lo contrario que Islandia en este aspecto. No es un buen punto de partida.

Lo segundo fue estabilizar el tipo de cambio. Para ello, asegura Thomsen que se usaron medidas no convencionales como el control de capitales. Es evidente, que cuando se produce una situación de especulación que termina en una huida masiva de capitales, debe darse coto a estos. Sin embargo, en la zona Euro, no se ha tomado ni una sola medida en este sentido. Es más, la premisa sigue siendo la libertad total del flujo de capitales.

En cuanto se refiere a los estabilizadores fiscales automáticos (aquí hay un informe sobre el asunto, referido a America latina, pero válido en cuanto a la teoría), mientras que como sugiere Thomsen se han mantenido sin ser afectados para permitir su operatividad, los países de la zona euro aplicaron una política fiscal expansiva para estimular la demanda. Tal y como afirma el Banco de España en su artículo sobre la eficacia de las políticas fiscales en la zona euro, "la eficacia de las expansiones fiscales contracíclicas (discrecionales) suele verse mitigada por los retrasos en la aplicación de las medidas presupuestarias, la dificultad de destinarlas específicamente a los hogares y a las empresas más afectados y, más en general, la incertidumbre en torno a la respuesta de la economía a los programas de gasto de carácter temporal o a recortes de impuestos". El hecho es que si observamos los datos del año 2009, ya la propia Comisión transmitía un mensaje bastante moderado en cuanto a la efectividad de las políticas aplicadas.

Por último, Thomsen detalla que aunque se implementaron algunas medidas para reformar la economía general, el núcleo duro de las mismas se contró en reconstruir el sector financiero. Esto consisitio en la nacionalización de todo el sistema bancario para hacer un pago selectivo de los compromisos adquiridos. Una medida importante es la reestructuración de las deudas de los hogares y las pequeñas empresas. Entre tanto, en Europa, ni se han nacionalizado bancos, ni se han adoptado medidas para aliviar las deudas de los ciudadanos y las pequeñas empresas que constituyen el grueso del tejido económico de la Unión.

En conclusión, que algo huele a podrido en Europa. No hay razón para que la salida de la crisis se esté alargando deliberadamente, más que engrosar las cuentas de los especuladores que por lo que arrojan los datos, se han convertido en quienes ostentan el timón de Europa ante la tormenta económica que estamos viviendo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Internet y el nacimiento de la democracia-red


Estos días, que he estado especialmente separado de Internet me han permitido reflexionar sobre la importancia de la red en nuestras vidas cotidianas. Hace años se hablaba de que nos hallábamos en camino hacia el desarrollo de una sociedad de la información, entendida como una sociedad donde la información sería públicamente accesible por todos en todo momento. Lamentablemente, eso es de momento una utopía. Es cierto que el desarrollo de Internet en los últimos diez años ha permitido que gran parte de la información sea accesible por la gran parte de la población mundial. La Primavera Árabe de este año es un ejemplo claro de cómo la información compartida ha dotado de poder a las personas para determinar su régimen político. Ese fenómeno, gracias a la transmisión de esa información, ha producido un efecto contagio en las sociedades europeas como un efecto de ondas hasta provocar el inicio del movimiento 15-M en España. Y ese movimiento ha despertado todavía más consciencias para provocar que la información llegue hasta EEUU y se produzca allí el movimiento “Occupy Wall Street”. Todos ellos movimientos revolucionarios de incierto futuro, pero con un denominador común: su origen está en la libre transmisión de la información a través de Internet.

¿Cuáles son entonces los límites para hacer real esa aparentemente utópica concepción de la sociedad como una consciencia global? Todavía hay resquicios sociales, políticos y sobre todo económicos que presenten barreras para la completa transformación de la civilización tal y como la entendíamos hace cuestión de veinte años. ¿Cuáles son estas barreras? Se trata sin duda de la intención de los poderes que hasta ahora han construido el sistema, por cuyos pilares temen ahora que comienzan a resquebrajarse. La sociedad, cada vez más hastiada por las exigencias a las que se ve sometida para mantener los privilegios de las entidades bancarias sin las cuales se desmoronaría (teóricamente) nuestra economía, ataca cada vez más fuerte a esos pilares. Las entidades bancarias, a su vez, se constituyen en guardianes de quienes ostentan la capacidad de toma de decisiones. Mediante el secreto bancario, circulan a nuestro alrededor, invisibles, utilizando la propia Internet, ingentes masas de dinero por parte de personajes anónimos. Desde hace unos años, dichos personajes se han visto manipulados por aquellos que hasta ahora eran sus servidores, propiciando un cambio en la balanza de poderes. “Los gobiernos no sirven para nada. Standard & Poor’s es quien gobierna el mundo”. Eso decía cierto broker británico a la BBC hace unas semanas.

¿Son entonces estas agencias las que impiden el cambio? No, ellas son simplemente los nuevos gurús de la religión del todopoderoso dólar (no tan poderoso, últimamente). La crisis financiera se produce en origen a causa de un intento de ocultar información al público, de un intento de estafa a nivel global. Los bancos pican, y se arruinan. Los Estados deben salvar a los bancos mediante fondos de rescate y recapitalizaciones, a cuenta de los ciudadanos. El mismo broker decía que llevaba años soñando con una crisis como esta. Aunque este personaje es una caricatura de quienes realmente representa, un guiñol agitado ante las masas como distracción, sí es una muestra de la ideología que los actuales poderes financieros ostentan.

El baluarte del inmovilismo está, en cambio, en los agentes del sistema político. Son ellos los que poco tienen que ganar y mucho que perder con la transformación de la sociedad piramidal en una sociedad-red horizontal. En semejante clase de sociedad, mantener los privilegios que hasta ahora disponían se antoja prácticamente imposible. La corrupción de esta clase social se ha extendido de una forma tan grave que es difícil saber no ya cuál es grado de contagio, sino si existen células sanas en el organismo. Hasta principios de este siglo, es decir, hasta la irrupción masiva de Internet en nuestra sociedad, ésta se configuraba de forma piramidal pese a su carácter democrático. El político se mostraba todavía como un princeps, el primero entre iguales. Era elegido para gobernar a las masas, puesto que las masas eran incapaces de gobernarse a sí mismas. Era imposible que las masas tomaran decisiones de forma colectiva, puesto que era imposible que todos los ciudadanos cupiesen en un parlamento. Hasta que Internet lo hizo posible. La clase política se ha convertido en un estamento obsoleto, y aparece ahora como la nobleza en pleno periodo barroco: un elemento engorroso, que consume valiosos recursos de una sociedad que los necesita. Por lo tanto, a pesar de sus intentos de mantenerse en el poder, la fuerza del cambio a la que se enfrentan es una fuerza irresistible que terminará por arrollarles. Nunca en la historia humana un sistema se ha mantenido mucho tiempo después de que algo lo hace obsoleto. La velocidad de la transformación de ese sistema puede ser mayor o menor, pero la tecnología que hace posible compartir la información propicia la aceleración del cambio. “Lo que antes llevaba un siglo, ahora lleva cien días”, tal y como dijo E. Punset ante una asamblea en la Plaza de Sol.

En este momento, la sociedad ya ha cambiado. Comenzó a cambiar hace años, en los que comenzó a circular el concepto de governanza. De acuerdo con ese criterio, se aprobó el 18 de febrero de 2005 un código de buen gobierno en nuestro país. Existen códigos de buen gobierno en diferentes países con fechas muy similares. En aquel momento, adoptar formas de coordinación interinstitucional e intergubernamental comenzaba ya a hacerse algo imperativo. Sin embargo, nadie era consciente entonces de que la interrelación entre diferentes niveles institucionales y la necesidad de consenso en las actuaciones desde el nivel macro hasta el micro serían insuficientes. Durante unos años hemos vivido en la ficción de que los gobiernos son capaces de tomar decisiones para favorecer a sus ciudadanos. No ha sido hasta el comienzo de la (mal llamada, en mi opinión) crisis financiera de 2008 que hemos comprobado que los gobiernos se hayan secuestrados. Ya no gobiernan para favorecer a los ciudadanos que los han votado, si no para mantener un mundo que ya no existe. Se produce así una brecha que cada vez se agranda más. Recientemente ha tenido lugar el 15-O, el primer día de furia a nivel mundial. Estamos ante un fenómeno inusitado, muestra del mundo que Internet ha creado. Por una parte, una ciudadanía global que interactúa a través de la Red para organizarse con unos motivos y unos lemas comunes. Por otra parte, obsoletos gobiernos nacionales que tratan de echar de las calles a los manifestantes mediante la violencia, “el último recurso de los imbéciles”, como decía ¿Gandhi? (¡comprobar!). El resultado está todavía por ver, pero cada día es menos probable que el sistema se sostenga ante una desidia generalizada de los habitantes del mundo por una democracia capitalista que ahora agoniza.

Algunas ideologías políticas también obsoletas pretenden ahora capitalizar este momento de crisis para tratar de implantar sus creencias. Ni el marxismo, ni el fascismo son sistemas apropiados para solucionar los problemas económicos y sociales que afronta el mundo actual. Aunque el concepto de democracia digital se asimile en gran medida al anarquismo, tampoco se pretende la abolición de los Estados, sino su transformación. La democracia sigue siendo igualmente válida, bajo los mismos principios: libertad, igual y fraternidad. El Estado de Derecho es una conquista valiosísima, que no se puede tirar abajo ahora. Esto es algo que tanto los políticos como los revolucionarios más extremistas deben entender. Lo que tenemos entre manos es un sistema obsoleto que necesita ser actualizado para responder a las necesidades y vicisitudes de la sociedad, pero no es un sistema fallido como sí lo son el comunismo y el fascismo. No abundaré en ello ahora, pero la prueba de ello es patente: basta echar un vistazo al mapa y comprobar que estos dos sistemas ocupan la menor parte de los Estados del globo. Todos los demás son democracias con ciertas diferencias menores. Algunas mantienen a monarcas de nombre, pero cuyo poder es nimio por no decir inexistente. Algunas otras adquieren la forma de república, en diferentes formas. Mientras que en unas ciertas religiones tienen carácter oficial, en otras se opta por la libertad religiosa.

¿Cómo debe transformarse la democracia?

No es una pregunta fácil de responder, pero el punto esencial es el desplazamiento del proceso de toma de decisiones de los políticos hacia los ciudadanos. La participación ciudadana ha de convertirse en el instrumento clave para esta nueva democracia construida en red, en lugar de la estructura piramidal que ha existido hasta ahora. Así, a pesar de la necesidad de un cuerpo técnico que ejecute las decisiones populares, la decisión y la fiscalización de las mismas debe depender única y exclusivamente de la voluntad popular, expresada de forma libre y directa, sin intermediarios que la tergiversen y reinterpreten bajo sus propios opacos intereses.

La forma de realizar esta reforma debe ser a través de un proceso constituyente, en el cual la voluntad popular tenga la voz protagonista. Solamente a través de una Constitución puede quedar suficientemente blindados los derechos participativos en las instituciones democráticas.

Ya es un hecho patente la necesidad de este cambio, antes de que se produzca de forma violenta. La frustración de millones de ciudadanos en todo el mundo se ha ido extendiendo como la pólvora desde primavera. Lo que en principio se creyó que sería una manifestación de mero carácter regional, se ha ido extendiendo por todo el mundo. Una vez más, la teoría de Samir Amin, de acuerdo con la cual los sistemas se ven superados no desde su centro, sino desde su periferia se está cumpliendo. En un principio, se creyó desde el núcleo de nuestra civilización que las protestas de la Primavera Árabe se limitarían a esos países, cuando los regímenes autoritarios que los rigen no fueron capaces de gestionar adecuadamente las consecuencias nacionales de la crisis financiera mundial. Sin embargo, la llama de la revolución terminaría por extenderse a España, un país occidental y democrático. Y aunque no ha tenido el carácter dramáticamente violento de los países árabes, su influencia ha sido fundamental, sobretodo porque las vicisitudes de los indignados españoles son las de un colectivo altamente educado, informado y con gran capacidad de autoorganización y autogestión. Se ha creado así un lobby donde antes no existía, reclamando cambios radicales no ya en un sistema dictatorial, sino en la democracia liberal. De acuerdo con ellos, esta democracia no lo es en realidad. Más arriba ya he explicado el porqué. De suerte que nos topamos con que la democracia española ha adoptado un carácter casi isabelino en cuanto a la significancia de la alternancia en el poder. Unos y otros tienen en su programa las mismas políticas, que les vienen dictadas de Europa y de los agentes del mercado.

Pero no se detuvo ahí, sino que los españoles supieron ganarse la atención de los medios de todo el mundo, hasta el punto de conseguir la transmisión a donde nadie pensaría que nunca emergería un movimiento revolucionario: EEUU. El movimiento Ocuppy Wall Street se ha extendido ya por todo el país. Al menos de momento, estos movimientos tienen un carácter marcadamente pacífico y no acaban de ganar el apoyo mayoritario de la sociedad. Pero es un hecho el que se han convertido en líderes de opinión para un gran número de ciudadanos del mundo occidental. Los políticos, que solo ven al corto plazo, desdeñan los éxitos de estos movimientos, sin darse cuenta de que está plantada una semilla de desconfianza y desidia hacia ellos en una parte creciente de la sociedad. ¿Cuál es el punto en el que la separación entre los ciudadanos y la clase política se convierte en un barranco insalvable? De acuerdo con Abraham Lincoln, "Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil". Aunque todavía no ha habido ningún gobierno que haya caído en occidente a causa del cambio producido por la crisis, es un hecho que no tardará en producirse. España e Italia parecen que serán los primeros, pero es muy probable que no sean los únicos. Los líderes europeos se muestran cada vez más debilitados ante sus electores, y es probable que se produzca un cambio político en toda Europa en 2012. Pero yo quiero ir más allá. ¿Hasta qué punto la clase política se sentiría legitimada para gobernar ante una reducción cada vez más drástica de la participación electoral? ¿Tendrán la honradez suficiente como para aceptar el desafío que supone devolver parte de la soberanía que les fue entregada por los ciudadanos?

Por desgracia, hasta el momento parece poco probable que este cambio vaya a producirse de forma inmediata, pero estoy seguro de que igual que tenemos una generación perdida de jóvenes en el mundo, reclamando por sus derechos; tenemos una generación perdida de políticos apoltronados en sus privilegios. Tal vez la siguiente generación, aquellos surgidos de las asambleas y las protestas, ya sea por participación propia, o porque esos jóvenes son los progenitores de esa generación de líderes que propiciarán el cambio de la democracia piramidal a la democracia-red. Aunque mucho me extrañaría que, a la velocidad que se está produciendo los cambios, hubiera que esperar tanto tiempo. Mientras tanto, lo único que podemos hacer los ciudadanos es mantener un ojo crítico, despertar, y desconfiar de aquellos que nos decían que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, abocándonos a mantenernos callados mientras pagamos los platos rotos de la especulación de los agentes financieros con nuestro dinero.