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domingo, 16 de febrero de 2014

Trilogía "Illuminatus!" (I): El ojo en la pirámide






"Illuminatus!" es la obra de ficción más famosa de Robert Anton Wilson (supongamos que sus ensayos son de "no ficción", aunque los temas que trata sean controvertidos) y de Robert Shea. La obra se divide en tres partes, de las cuales en esta entrada analizaré la primera de ellas, junto con una breve reseña biográfica sobre los autores. 

Robert Anton Wilson fue un pensador y filósofo estadounidense, nacido el 18 de enero de 1932 y fallecido el 11 de enero de 2007. Wilson se definió a sí mismo como un socialista libertario. La polio marcó gran parte de su vida, y definitivamente sería la causa remota de su muerte en 2007. A pesar de ella, de la que se curó mediante el método Kenny (repudiado por la medicina), Robert llevó una vida en la que trabajó en múltiples ámbitos: estudió matemáticas e ingeniería mientras que trabajaba de conductor de ambulancia en Nueva York, y en 1965 daría clase de "Políticas anarquistas sinergéticas" en la Universidad Libre de Nueva York. Fue ayudante de un ingeniero, vendedor, copista y finalmente editor asociado de la revista Playboy. En 1979 recibió un Doctorado en Psicología por la Universidad de Paideia en California, institución desacreditada que ya ha desaparecido (aunque ha sido refundada en Tejas). Wilson  consiguió que su tesis doctoral fuera publicada en 1983 bajo el nombre "Prometheus Rising". Después de la trilogía Illuminatus, Wilson se consolidaría como novelista de ficción, con varias series de novelas que abundan sobre los temas tratados en su primera trilogía: el ocultismo, las conspiraciones y la filosofía contracultural americana. Además, escribió numerosos volúmenes de no ficción acerca de conspiraciones históricas y (supuestamente) otras existentes en la actualidad, obras filosóficas, tratados de historia del sexo y de las drogas, además de una trilogía autobiográfica. Hasta su muerte, él y su esposa han estado vinculados a diversos movimientos contraculturales, la religión discordinana y la defensa del consumo de determinadas drogas que él consideraba benignas o, como mucho, inermes.

Robert Shea es quizá menos conocido que Wilson. Shea nació el 14 de febrero de 1933, y fallecería el 10 de marzo de 1994. Robert Shea conoció a Wilson en 1960 cuando ambos trabajaban en Playboy, y entonces surgió la idea de escrbir una novela juntos. Eso se culminaría en 1975 con la publicación de la primera parte de la trilogía "Illuminatus!". Después de la publicación de la trilogía, Shea abandonó Playboy para convertirse en novelista a tiempo completo. Escribiría seis novelas de aventuras de corte histórico antes de fallecer en 1994 de cáncer de colon. 

En lo que al libro se refiere, "El ojo en la pirámide" es una novela que mezcla el género de la ciencia-ficción, el thriller e incluso el terror con la comedia satírica. En ella se nos cuentan tres historias de forma paralela (a veces, porque los saltos temporales son frecuentes): por una parte, la historia de George Dorn, redactor de la revista izquierdista Confrontation en su búsqueda por un reportaje sobre los Illuminati basado en las notas del director desaparecido de su revista, Joe Malik. Ello le llevará a contactar con la Sociedad de la Discordia y ser iniciado en la misma, para pasar a luchar directamente contra los Illuminati de Baviera. Por otra parte, nos cuenta la historia del detective Saul Goodman acerca de la investigación sobre el atentado terrorista contra la redacción de Confrontation y la investigación que se desencadena al tener como principal sospechoso a Joe Malik tras su desaparición. A lo que conduce esto es -inevitablemente- a investigar a los Illuminati y que éstos lo tomen como una amenaza teniéndose que enfrentar a ellos. Finalmente, la tercera trama principal es la que se desarrolla en torno a Fernando Poo, colonia española que en la novela se ha independizado y es el escenario de una confrontación entre potencias de la Guerra Fría que amenaza con provocar una guerra nuclear entre ellas. No obstante, determinados pasajes de la novela nos llevan de parte de personajes secundarios a Las Vegas, donde se encuentra un gobierno secreto de los EEUU que ha desarrollado una mortal variante de anthrax que ha sido liberada por accidente, a Chicago, donde tienen lugar confrontaciones entre la policía y movimientos anarquistas promovidos por un Joe Dillinger que no sólo no ha muerto nunca como la historia cree, sino que además es aparentemente inmortal e incluso al Triángulo de Las Bermudas, donde se desarrolla un enfrentamiento submarino entre Illuminati y Discordianos por el control de las ruinas de la Atlántida.

La novela se presenta de forma fragmentaria con cambios repentinos de perspectiva, tiempo y lugar, que resultan especialmente confusos al principio. A medida que avanza la novela, se va estabilizando en la perspectiva de los dos protagonistas, George Dorn y Saul Goodman. Durante la novela abundan, normalmente en la forma de los memorándums de Joe Malik o en diálogos a raíz de los mismos, largas disertaciones sobre diversas sociedades secretas y hechos históricos, algunas de las cuales son sorprendentemente convincentes, sólo para contradecirlos unas cuantas páginas después. Wilson ha confesado que el objetivo de sus libros es conducir a la población al agnosticismo, no sólo sobre la teología, sino sobre el total de lo que existe, por lo que esto es totalmente intencionado por parte de los autores. Wilson ha sido acreditado a menudo como "el mayor experto sobre los Illuminati". Muchas de las teorías que hoy se toman como dogmas en torno a diversas conspiraciones (especialmente los Illuminati) han sido, de hecho, inventadas (¿o reveladas?) por los autores de esta novela, algunas de ellas de forma cuasi-profética (quizá los Illuminati han decidido copiar a Wilson, quién sabe). Los Illuminati se presentan en la novela como una fuerza opositora malvada e invisible, aunque hacia el final de la obra empiezan a tomar cuerpo en diversos personajes con nombres y apellidos que se nos presentan como villanos de carne y hueso que se oponen a los protagonistas.

Personajes:
-George Dorn. Redactor de Confrontation. Ha sido enviado a investigar la desparición del director de la revista y sacar un reportaje sobre los Illuminati que tanto obsesionaron a Malik antes de su desaparición. Es un hombre cobarde y aprovechado, pero cuya humanidad queda a flor de piel en sus reacciones. No pretende ser un héroe, pero en definitiva, no le quedarán más opciones cuando los Illuminati lo conviertan en un objetivo. A partir de entonces el personaje va evolucionando, y aun con sanas y humanas dudas acerca de los discordianos, accederá a trabajar con ellos si ello lo conduce hacia la verdad. Me parece ver en él un cierto componente autobiográfico de Wilson
-Saul Goodman. Saul es un detective de Nueva York entrado en años, veterano, que junto con su compañero Barney Muldoon investigan los atentados en la redacción de la revista. Saul está casado en segundas nupcias con una joven y atractiva antropóloga, la cual ha rescatado de la drogadicción. Su relación con ella será un motivo de conflicto y añade profundidad al personaje, que tiene continuas dudas acerca de ser la persona adecuada para ella. Saul es presentado como una parodia de Sherlock Holmes, pipa incluida, con una asombrosa capacidad deductiva que lo llevará más allá de lo permisible por los Illuminati.
-Hagbard Celine: Hagbard, capitán del Leif Eriksson, un submarino dorado dotado de tecnología futurista es presentado como "el Leonardo da Vinci del siglo XX". Se trata de una suerte de mezcla entre villano de una novela de espías y parodia del Capitán Nemo. Es el prototipo de Übermensch, hombre que gracias a la liberación de las cadenas impuestas por la civilización ha liberado su mente y la ha desarrollado hasta el punto de gozar de capacidades telepáticas y haber diseñado las tecnologías que convierten al navío en una de las principales armas a disposición de los Discordianos. 
-John Dillinger: el ladrón de bancos más famoso de los EEUU nunca murió en el mundo de "Illuminatus!", sino que alguien muy parecido fue el abatido por el FBI a las órdenes del Illuminati J.Edgar Hoover. Dillinger, que es presentado como otro genio criminal/libertario de los discordianos, adquiere la vida eterna gracias a las drogas y desde entonces utiliza su inteligencia al servicio de la lucha contra los Illuminati.

Los temas que se tratan en la novela son, además de las conspiraciones que rodean a los Illuminati, el sexo, las drogas, la contracultura americana de finales de siglo XX y buena parte de su historia, reescrita varias veces por los autores a lo largo de la novela.

En cuanto a mi valoración del libro, he de decir que me ha parecido original en cuanto a su estructura, con piezas sueltas de narración que se van reuniendo a medida que uno avanza en la novela y "se inicia" en los secretos de los Illuminati. El argumento de la misma no es especialmente original, y diversas escenas de sexo explícito sin demasiado que ver con la historia parecen un reclamo demasiado evidente para jóvenes adultos; pero hay que concederle que mantiene la tensión a lo largo de la misma con recurrentes giros de trama a menudo en forma de traumáticos episodios de catarsis de personajes que son "convertidos" por medio de la manipulación psicológica para servir a diferentes bandos. Los personajes protagonistas y su tratamiento psicológico es quizá lo más atractivo de las diferentes tramas entrelazadas, así como toda la ironía con la que se trata la política y la sociedad de la época de la Guerra Fría.

Quizá la novela falla estrepitosamente en ofrecer una perspectiva demasiado masculinizada de la aventura: todos los héroes son hombres, y todos ellos son mostrados como ejemplos de virilidad. Las mujeres tienen un papel secundario, y aunque son presentadas con cierta dignidad como personas con iniciativa y objetivos personales propios, está claro que el libro está destinado a un público masculino. No obstante, habiendo sido escrita en los años sesenta y publicada en 1975, tampoco esperaría nada mucho mejor. Era la época de las películas clásicas de James Bond, con las mujeres sirviéndole de trofeo sexual. Esta novela sigue esa línea, así que por mucho que la obra transpire crítica política y social, no esperéis nada revolucionario en cuanto a igualdad.

Al menos en este volumen, el enfoque entre Discordianos e Illuminati es bastante plano en cuanto a que mientras que los primeros son los románticos héroes libertarios, los segundos se presentan como villanos opresores. No obstante, nada en "Illuminatus!" es completamente blanco o negro, sino que abundan los matices de gris. ¿Es Joe Malik un investigador tenaz o un agente Illuminati? ¿Ha provocado por él el atentado para descubrir las actividades de la sociedad y traerlas a la luz, o ha sido víctima del mismo por saber demasiado?

El libro resulta muy interesante y una auténtica bomba liberadora de pensamiento en cuanto a la enorme cantidad de teorías a veces complementarias y a veces contradictorias que presenta sobre hechos históricos importantes o simples detalles o curiosidades. En bastantes ocasiones me he encontrado a mí mismo dejando el libro aparcado a un lado para investigar en Internet, en libros o enciclopedias este u otro detalle sobre determinada versión de la muerte de J. F. Kennedy, la historia de la secta de los asesinos en medio Oriente, el origen de la bandera americana o la mitología griega. En gran medida todas estas vienen a representar a grandes rasgos el gran cuadro de la historia de los Illuminati y de su influencia en la historia. Sean o no estos reales, merece la pena su lectura en tanto que es la fuente de gran números de tópicos sobre diversas teorías de la conspiración que actualmente con la crisis financiera han resurgido como explicación "pseudomística" a la misma.

En definitiva, se trata de un libro interesante no tanto en cuanto a su historia como con el contenido "divulgativo" que ofrece. Entiéndase lo de divulgativo como la obligación en la que los autores nos ponen de pensar por nosotros mismos y decidir cuál es la versión de la historia que queremos creer.

Nota: 7,5.

Si en vez de leerlo, preferís simplemente oírlo (en inglés), entonces podéis hacerlo en YouTube, acompañado de imágenes para amenizarlo. He de señalar que quien ha subido el vídeo se lo ha trabajado mucho. Disfrutad:


lunes, 14 de octubre de 2013

La Espada de Damocles, edición USA (III): dos minutos para medianoche






En 1947, la junta directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago creó un curioso sistema para medir el tiempo que nos queda para volar por los aires en una guerra nuclear. Se trata del llamado "Reloj del Apocalipsis". Este reloj mide en minutos (que van desde las doce menos cuarto a medianoche) el tiempo que -figuradamente- nos queda. Con esta iniciativa pretendía concienciarse a la población mundial que la guerra nuclear era un tema muy serio. Lo más lejos que ha estado del juicio final es las doce menos doce en 1972 con la firma del tratado START de desarme nuclear, y lo más cerca es precisamente, a dos minutos de la medianoche en 1953 cuando EEUU y la UNión Soviética probaban con una diferencia de apenas horas la eficacia de misiles balísticos intercontinentales. La imagen que veis como cabecera hace referencia a ese reloj, y pertenece a la novela gráfica Watchmen. Cada capítulo avanza un minuto en dicho reloj, manchándolo cada vez más de sangre, hasta llegar a su sangriento final a medianoche. Hoy en día (desde 2012) se encuentra en las 23:55.

Sin embargo, en el terreno económico estamos a (haciendo mención a la canción de Iron Maiden a la que se refiere el título) "dos minutos para la medianoche". Y esto se debe fundamentalmente al desacuerdo entre los políticos americanos que puede llevar a una "interrupción masiva" en palabras de Christine Lagarde, presidenta del FMI. Si habláramos de energía, a una interrupción masiva se le llamaría apagón. Y si habláramos de guerra, bien podría ser el apocalipsis nuclear. 

¿Es tan malo que EEUU haga default como para hacerlo equivalente en términos económicos a la peor de las confrontaciones bélicas? Lo cierto es que sí. La deuda de EEUU es la moneda de cambio con la que la mayor parte de bancos del mundo se presta dinero entre sí. Si EEUU hace default, la mayor parte del dinero del mundo posiblemente deje de tener valor alguno... en cuestión de días, sino de horas. Más o menos lo que puede tardar una guerra nuclear en exterminar nuestra civilización.

En estos momentos, EEUU tiene a los dos líderes del Senado, demócrata y republicano, negociando duramente para llegar a un acuerdo. Sin embargo, el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, juega con una baraja marcada, porque precisamente los demócratas han planteado el uso de la "opción nuclear" en caso de que los republicanos no accedan a levantar el techo de deuda. No, no se trata de juntar a todos los senadores en un páramo del desierto para que el diablo atómico se los lleve. Aunque la idea pueda ser tentadora, a estas alturas. La llamada "opción nuclear" (más info aquí, en inglés) consiste en alterar las reglas del Senado para reducir el número de votos necesario para poner fin al debate y evitar tácticas de filibusterismo, con el fin de poder votar al fin sobre el tema y evitar el juicio final.

Esto os sonará un poco a chino, pero me explico: en EEUU no hay límite de tiempo para discutir cualquier tema, ley, o asunto. Es necesario hacer una votación para dar el debate por concluido y proceder a votar acerca de la cuestión debatida. En estos momentos hay mayoría suficiente para aumentar el techo de deuda, pero no para finalizar el debate (que requiere dos tercios de votos de la cámara). ¿Por qué no se ha utilizado? Probablemente deriva de que el dudoso honor de la autoría intelectual de la maniobra es nada menos que Richard Nixon, en una interpretación especialmente libre de la Constitución americana. Esto supone que tengamos a Ted Cruz desvariando de forma infinita.Creo que la parte más absurda e hilarante es cuando sacó un cuento para leer a sus hijas antes de acostarse, previendo que el debate duraría toda la noche. O cuando citó a Darth Vader a las tantas de la madrugada, no estoy seguro.

De lo que sí estoy seguro es que más les vale que encuentren una solución en los dos minutos que quedan para medianoche... o ya podemos prepararnos para un mundo posapocalíptico al más puro estilo Mad Max.






martes, 29 de mayo de 2012

El Quinto Jinete




El domingo escuchaba en la radio el estupendo programa 152 de "SER Historia", dedicado en esa ocasión a la "historia más oscura del dinero", con ocasión del libro "La Troika y los cuarenta ladrones", de Santiago Camacho. Este escritor es también autor de un libro sobre la historia de la mafia, y me pareció muy revelador cómo comparaba a determinados agentes del mercado con las organizaciones mafiosas. Así por ejemplo, las agencias de calificación extorsionan a empresas, entidades financieras y gobiernos para que contraten sus servicios, o bien se "arriesguen" a recibir una calificación considerablemente peor (o una rebaja de la misma, si ya tenía clasificación de antes) que si acepta pagar las sumas millonarias que exigen por dichos servicios. De tal manera que en ocasiones, cuando escuchamos o leemos en los medios sobre la rebaja de calificaciones no necesariamente se debe a un comportamiento financiero o contable dudoso, sino simplemente a no ceder a la extorsión de estas agencias. No es de extrañar que la propuesta del Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, de crear una agencia de calificación pública europea quedara en el olvido a pesar de contar con el visto bueno de su Canciller, de la Comisión europea y del resto de países de la Unión. Seguramente al día siguiente recibiera una cordial llamada de Moody's, de Standard & Poor's o de alguna otra invitándole a retirar la propuesta o arriesgarse a una bajada de la calificación de la deuda alemana.

Otra práctica similar entre la mafia y los agentes económicos es la contratación de "sicarios económicos". Se trata de sujetos dedicados a corromper funcionarios públicos y políticos mediante el sistema del palo y la zanahoria. Aceptar los sobornos y prebendas les permitirá gozar de un sueldo o jubilación espléndidas en algún consejo de administración o paraíso financiero, y no hacerlo puede comportar ser encausado en procesos judiciales que provoquen su caída en desgracia. Como auténticos gángsters, crean mediante esta combinación de sobornos y amenazas verdaderas tramas mafiosas que permiten a las empresas (o Estados) para las que trabajan el beneficiarse del dinero público de subvenciones y contratos públicos, el apoyo de acciones militares, o el acceso a recursos naturales.
Este programa, unido a las noticias de que Bankia no devolverá el dinero que el gobierno español le ha prestado al convertirlo en capital de la empresa, me lleva a realizar una reflexión acerca de cómo los gobiernos se han convertido en auténticas marionetas. De acuerdo con el autor, no se puede hablar realmente de "una conspiración" en la que exista una mano negra. El problema reside en que hay muchas "manos negras" actuando de forma descoordinada en una lucha por llevarse la mayor cantidad de dinero posible de los Estados.

Mucho me temo que la gran estafa de la crisis esté debilitando los Estados, especialmente los europeos, de forma que nos dirijamos a una singularidad en la que la muerte de la democracia es ya cierta, y sea reemplazada por uno de dos modelos políticos que están comenzando a colisionar.

Por una parte, la centralización de la soberanía en agentes externos a los Estados. Hace poco que nuestro presidente del gobierno aseguraba que había hecho todo lo posible y que la solución estaba en una respuesta de la Unión Europea. Sin entrar en consideración sobre si esto es cierto o no (yo lo pongo en duda), el efecto práctico de ello es avocar la competencia para resolver los problemas de la nación en instituciones no elegidas democráticamente o de forma remota e indirecta. De esta forma, ante la catarsis del desgobierno, surgen una serie de tecnócratas que imponen agendas de gobierno que no tienen en consideración los derechos de los ciudadanos o el respeto a la democracia. Si en los años noventa, la crisis de la democracia fue la transformación del gobernante en gestor, en el siglo XXI está siendo la transformación del gobernante-gestor en mero burócrata. No hace falta más que ver a la composición de nuestro gobierno, en el cual la amplia mayoría de ministros son ex-funcionarios públicos para hacerse una idea de a qué me refiero. La democracia se disuelve en un laberinto escheriano en el que no hay salida, solo una espiral autoritaria.

Por otra, tenemos una suerte de cleptocracia, en la que organizaciones pseudocriminales ostenten el poder a través de la amenaza de quiebra directa o indirecta del país en el que se ubican. De esa forma, una entidad como Bankia, calificada como "sistémica" puede (como ha hecho) apropiarse a mano descubierta de amplísimos fondos del Estado mediante la extorsión con una "opción nuclear": la destrucción del sistema económico del país si no se cumple su voluntad. Perfectamente podría exigir cualquier cambio legislativo, o incluso acabar con el gobierno si este no respondiese a sus amenazas. En el pasado, la amenaza de guerra nuclear mundial, fue llamada "el quinto jinete del apocalipsis" en la (aconsejable) novela de Dominique Lapierre. No fue hasta el momento en que se alcanzó el punto crítico de inflexión llamado oportunamente MAD (acrónimo de "Mutual Assured Destruction", pero también "loco" en inglés) que se produjo una distensión y que el terror nuclear dejara de marcar la agenda política. Actualmente, otro "quinto jinete" ha tomado su lugar: el de la implosión del sistema capitalista tal y como lo conocemos hasta ahora. Sin embargo, si los líderes políticos mundiales quieren dejar de ser ciegos, han de asumir la verdad: el sistema capitalista como lo conocíamos ha muerto. 

sábado, 17 de abril de 2010

It's a brave new world


Pongámonos en lo peor. Es cierto, no nos gusta la idea, pero supongamos que ocurre. Es el 18 de abril de 2029 (es decir, dentro de 19 años). Han pasado cinco días desde la colisión de un misil ruso contra el asteroide Apofis que se aproximaba la Tierra. Y hoy, finalmente, ha impactado contra la Tierra, en algún punto del Océano Atlántico, cerca de las costas de Venezuela. No han faltado agoreros que lo predijeran, pero, seamos sinceros. Después del fiasco del efecto 2000, y no digamos ya tras la moda holywoodiense de 2012, nadie se pensaba que esto fuera en serio. ¿Un asteroide chocando contra la Tierra? Por favor, esa peli ya me la han contado. Y Bruce Willis salvaba el día, como siempre.

¿Cómo es la cronología del evento? Bueno, pues no muy diferente de lo que vimos en Deep Impact, pero con Internet actuando de catalizador de todo ello. Los científicos comenzando desgranando datos hacía meses. "Es poco probable". "La ventana gravitacional es de sólo 400 metros". "Sería un milagro estadístico". Esas frases se convirtieron en mantra de la civilización occidental. Por supuesto, que los gobiernos comenzaron a mover sus hilos. De forma desorganizada, como siempre. EE.UU., movilizó a sus elites y las puso a buen recaudo en sus muchos refugios nucleares, aunque mucha más gente hizo exhibición de sus participaciones en refugios nucleares privados. Cierto que como la moda pasó hace más de quince años, la mayor parte de estas personas son ancianos o jóvenes de clase alta que han tenido el privilegio de heredar alguna de estas participaciones. Con lo cual, la supervivencia de la "nación de los héroes" está garantizada... Aunque sea a base de esconderse como el león cobarde.

Suiza, que llevaba preparaba desde hace casi cincuenta años para esta eventualidad, ha procedido de forma mucho más racional, y hace tiempo que tiene puestos a punto refugios para toda su población. Por ello, es más que probable que en el mundo que empieza mañana, sea la nueva potencia mundial, una civilización avanzada tecnológicamente, cuya población está formada militarmente, y que cuenta con las mayores reservas de oro y metales raros del mundo.

Rusia optó por la acción radical. No pocos les acusan a ellos de ser los causantes de la catástrofe, y que los cálculos mostraban que el asteroide estaba fuera de la ventana gravitacional de colisión directa antes de 2036 (pues sí estaba previsto que diera algunas vueltas a la Tierra hasta ese año, en el que supuestamente seguiría su viaje). Los rusos achacan el error a que una de las cargas era defectuosa, y por tanto la magnitud de la explosión, que por otra parte se desvió apenas medio metro respecto de lo calculado. Eso sí, han logrado que el asteroide impactara en el peor punto posible para los EE.UU. y Europa, en el océano Atlántico ¿Casualidad o conspiración? No faltan teóricos de la conspiración entre los refugiados, pero ahí fuera las cosas son un poco más difíciles. Y lo que más escama al Gabinete de Emergencia Nacional es que los rusos habían prometido no actuar antes de 2036, cuando los cálculos mostraban un mayor peligro de impacto.

Bastante duro psicológicamente ha sido durante casi un año vivir bajo la ominosa estela del asteroide acercándose, una estrella cada vez más grande en el horizonte, hasta el punto de ser visible a simple vista, el más grande de todos los objetos celestes del firmamento, salvo la Luna. Todas las religiones emitieron mensajes tranquilizadores, pero también aparecieron cultos que hicieron lo contrario. Una secta neo-egipcia pretendía aplacar la ira del dios Apofis mediante el asesinato ritual (por colapso anafiláctico provocado por picaduras de serpiente) de víctimas aleatorias, secuestradas por todo el mundo.

Muchas personas se mudaron al norte de África y Oriente Medio. Casualidad o no, la región que ocupaba el Antiguo Imperio Egipcio es la que estaba más relativamente a salvo del impacto directo del asteroide. Por supuesto, mucho cristianos y judíos escogieron Jerusalén como lugar donde pasar sus últimos días, por lo que la ciudad se encuentra totalmente desbordada, en tanto que varias organizaciones terroristas islámicas han aprovechado la ocasión para desatar el caos en la ciudad. Por supuesto, Israel acusa a Irán de tomarse la revancha por la Tercera Guerra del Golfo, que tuvo lugar con el fracasado ataque de Israel a Irán en 2010. A pesar de que la situación fue tensa, el conflicto terminó rápidamente tras el ataque nuclear táctico a las instalaciones nucleares iraníes.

Los daños provocados por el tsunami provocado por el impacto son innumerables, sobre todo en el Caribe, la región más afectada por el desastre, región de la que varios países literalmente han dejado de exisitir. Qué mala pata para EE.UU. que el régimen cubano se derrumbara en el momento más delicado para los propios americanos. Europa occidental también sufrió cuantiosos daños, pero de magnitud moderada. Además, los servicios de emergencia funcionaron de forma ejemplar, como se apresuró a declarar el gobierno de España. La Unión Europea, aunque gravemente dañada económicamente por el terremoto causado por el impacto, el tsunami, y por el caos social de los últimos meses, sobrevivirá una vez más.

Posiblemente quienes peor lo vayan a pasar son los habitantes de Brasil y del oeste de África, totalmente desprevenidos y faltos de medios para afrontar la catástrofe. Pero lo peor no es el tsunami, si no sus consecuencias. En África, las tensiones territoriales y las disputas por obtener ayudas rápidamente acabaron en derramamiento de sangre, en varias guerras civiles e internacionales, hasta el punto de hablarse de una "Gran Guerra Africana", en la que sólo Francia y España han intervenido tímidamente, enviando una fuerza de interposición para la protección de los servicios sanitarios y de cooperación.

En consecuencia, el gran cuadro es el de un mundo sumido en el caos de la guerra y la lucha por la supervivencia, con pequeños oasis de civilización en zonas del mundo como Suiza, Japón, Rusia o Chile. Estos países sentarán las bases de un nuevo orden mundial, aunque las "viejas potencias amigas", como les llamó el gobierno de Chile, se mostrarán reacias a recibir ayuda. Pasarán muchos años antes de que la situación se normalice, y para entonces el mapa del mundo habrá cambiado radicalmente, no sólo en lo físico, sino también en lo político.

(La imagen de portada es de la película The Book of Eli, que bien podría ser un retrato de los EE.UU. en el periodo de anarquía que siguió al impacto de Apofis)