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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Kant versus Hitler

Uno de los principales desafíos del siglo XXI es el de las migraciones masivas a consecuencia de los problemas asociados al cambio climático. En este momento, el principal es la Guerra de Siria contra Estado Islámico, pero ni es el primero ni será el último conflicto relacionado con el cambio climático. A la hora de definir una pauta de actuación, las opciones son limitadas: podemos optar por seguir a Kant o dar la razón a Hitler.

En la mayor parte de códigos penales del mundo, dejar a una víctima de un accidente de tráfico desamparada constituye un acto delictivo. Ocurre lo mismo cuando una persona observa un hecho delictivo y no actúa para avisar a la Policía, ayudar a la víctima y, en la medida de sus posibilidades, enfrentar al agresor. Este deber, conocido como el deber de socorro, es producto de la filosofía kantiana según la cual existen pautas de conducta moral que son transversales a toda cultura y por tanto constituyen "imperativos categóricos", conductas que son objetivamente morales. Esta filosofía llegó a los liberales franceses, que plasmaron en la Carta de Derechos del Hombre y del Ciudadano tras la Revolución Francesa. Para ellos, el auxilio mutuo constituia algo tan fundamental entre los ciudadanos de la República, que lo plasmaron como uno de los tres pilares de la misma, la fraternité. Más tarde, cuando Napoleón toma el poder y proclama el Imperio, decide dar un paso más e incluye el deber de socorro dentro de su Código Penal, que será trasladado a todas las provincias del Imperio. Aunque Napoleón fuera derrotado, las leyes que creó en muchos casos permanecieron. A día de hoy, esta figura penal continúa existiendo no sólo en los países conquistados por el general francés, sino también en aquellos que posteriormente esos países dominaron durante la Era Imperial de la segunda mitad del siglo XIX. 

Siguiendo esta filosofía y ampliándola a un plano internacional, es deber de los Estados auxiliar a los emigrantes de los países en situación de conflicto. Constituye un imperativo ético que no tiene excusa alguna, como el potencial peligro que pueda existir de mano de una presunta amenaza terrorista. De hecho, si la llegada de emigrantes con pasaportes falsos constituye un desafío a las potencias occidentales, que destinan un creciente presupuesto a combatir el terrorismo aún cuando las bolsas de pobreza se hacen cada vez mayores en sus propios países (alimentando de paso el crecimiento de amenazas terroristas para ellos); entonces me temo que tenemos un grave problema de mal uso de esos fondos.

Sea cual fuere el caso, examinemos cuál sería la opción contraria. Bajo el pretexto de mantener una "Europa para los europeos", se estaría de facto validando la concepción hitleriana del Estado. De acuerdo con el pensamiento de Hitler, las sociedades necesitan un lebensraum, un espacio vital. Conseguir ese espacio vital de cualquier forma es la principal meta para la supervivencia de las naciones, por lo que es corrrecto desde su punto de vista que naciones superiores exterminen a naciones inferiores con ese fin. Es cierto que a día de hoy, tal noción está superada por la green revolution que tuvo lugar en los años ciencuenta y sesenta que ha provocado de hecho, un exceso de producción de recursos, tal y como inteligentemente sostiene el historiador Timothy Snyder en este ensayo

De acuerdo con Snyder, el "mundo de Hitler" podría no estar tan lejos como pensamos. En primer lugar, porque la producción de alimentos está llegando a su pico, principalmente debido a que los países más ricos consumen una proporción nunca vista de recursos dejando sin casi nada a los países más pobres. En segundo lugar, porque el cambio climático puede llegar a producir con mayor frecuencia desastres naturales que conduzcan a conflictos en los países exportadores de alimentos. Este es el caso de Siria, que debido a la sequía se ha encontrado con una crisis migratoria interna que ha terminado, conjugada con otros factores, en la guerra entre el régimen oficialista y el secesionista Estado Islámico. En ese contexto, es posible que los europeos opten, una vez más, por cerrar sus puertas a los emigrantes para proteger su lebensraum. De hecho, sin ir más lejos, en España se ha popularizado la concepción de que no es posible acoger a esos emigrantes porque el Estado debe atender "primero a los españoles". Tal concepción supone, tal y como los nazis concibieron, clasificar al mundo en dos estratos nacionales o raciales, de los cuales uno tiene un derecho sobre el otro. 

Esperemos, no obstante, que triunfe la lógica kantiana. Si no es así, estamos condenados a repetir los mismos errores que el régimen nazi cometió en el siglo XX.

domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Y si Marx tenía razón?: la rehabilitación de Marx por Piketty






En 1867, Karl Marx publicó su obra Das Kapital, ("El Capital"), en la cual expone los resultados de la investigación que llevó a cabo entre 1861 y 1863 acerca del funcionamiento práctico del capitalismo. En ese libro, la conclusión fundamental a la que llegó Marx y que fundamentó la doctrina económica que lleva su nombre es que el capital tiende a acumularse en cada vez menos personas promoviendo un monopolio global. Esto produce una creciente desigualdad entre la clase obrera y la clase "burguesa". Para evitar que este monopolio global llegue a realizarse, los obreros deben conseguir movilizarse para hacer que los medios de producción se coloquen en manos del Estado de forma que los réditos del capital sean redistribuidos de forma solidaria.

Un siglo y medio después, Thomas Piketty recoge este predicamento y plantea en la introducción de su libro, bautizado en honor de la obra de Marx: ¿y si Marx tenía razón? Para responder a esa pregunta, Piketty se propone hacer una investigación similar a la de Marx, pero contando con todos los instrumentos de análisis que cuenta la economía en el momento presente, y con todos los datos acerca del funcionamiento del capitalismo que contamos en los últimos doscientos años.

El resultado de ello es una obra en la que Piketty repasa la historia económica del capitalismo, ofreciendo un marco teórico en cuanto al funcionamiento del mismo. En el libro, Piketty analiza las mecánicas de la acumulación del capital y el efecto que ha tenido en crear una mayor desigualdad, llegando a la conclusión de que aunque la investigación de Marx deja bastante que desear desde el punto de vista científico moderno, la conclusión a la que llegó es correcta: el capital tiende a acumularse en cada vez menos manos y eso acentúa la desigualdad a lo largo del tiempo. No sólo eso, sino que es posible determinar de forma científica cuándo el nivel de desigualdad llega a niveles en los cuales la población está dispuesta a tomar por la fuerza los medios de producción.

De esa forma, el paso siguiente en la obra de Piketty es analizar el contexto económico mundial de la desigualdad en el presente, y dar una serie de propuestas con el fin de reducir la tasa de desigualdad debido a que en la actualidad, en determinadas regiones del mundo, está alcanzando máximos históricos. El fin es evitar precisamente la realización de la profecía de Marx y dar al capitalismo la posibilidad de sobrevivir a lo que parece un destino fatal. Para ser más concreto, de acuerdo con Piketty, si la economía del mundo sigue funcionando de la misma forma creciendo en torno a un 1,5% anual, a mediados del siglo XXI EEUU se convertirá en la nación más desigual del mundo en toda su historia. Piketty advierte que este escenario es sin embargo poco probable, dando datos que le permiten estimar un crecimiento global más moderado de la economía en los próximos años, en torno a un 1%, que es similar al crecimiento económico del siglo XX si eliminamos el efecto destructivo de las dos guerras mundiales.

No obstante, Piketty defiende que incluso en un escenario de crecimiento reducido de un 0,5% (similar al del siglo XIX), el mundo debería tomar cuanto antes medidas para reducir la creciente desigualdad pues a medida que esta se incrementa, también lo hace el riesgo de conflictos armados que conduzcan a la destrucción masiva de capital como ocurrió con las guerras mundiales. Esto lleva a una lectura aparte de la obra, que me parece particularmente descorazonadora pero singularmente reveladora. Si uno cree los postulados de Piketty, lo que más ha contribuido a reducir la desigualdad en el siglo XX no ha sido el movimiento obrero, ni las luchas sindicales, ni siquiera el alzamiento de un bloque soviético que defendiera una economía planificada por el Estado. Han sido las dos guerras mundiales que, al afectar principalmente a la destrucción de los medios de producción de los países en conflicto, ha producido una mayor reducción de la desigualdad ya que la renta de la capa más alta de la sociedad se basaba en los réditos producidos por dichos medios. No deja de ser irónico que quienes más hayan contribuido a la realización del sueño marxista hayan sido sus mayores enemigos históricos. 

No es de extrañar, por tanto, que EEUU haya reconvertido la destrucción de países en un negocio: primero destruye los medios de producción de Estados ajenos; y una vez derrotados y con una elite favorable en el poder, en segundo lugar exportar a esos países los medios de producción necesarios para retomar su actividad económica normal. Stalin también se percató de ello y por eso no es de extrañar que su modelo de revolución marxista triunfara sobre la visión de Trotsky de consumar la transición interna de la URSS de una "dictadura del proletariado" a una sociedad comunista. Stalin era consciente que llevando la revolución a un nivel global podría efectivamente asegurar que la URSS se convirtiera en líder indiscutible del bloque soviético.

Por si alguien en este punto llegara a la conclusión de que entonces Piketty defiende implícitamente el uso de la fuerza para alcanzar una menor desigualdad, se equivoca. En primer lugar, porque en la actualidad, la élite del 1% y en especial del 0,1% más rico se ha desvinculado completamente del dominio de activos de capital físicos como forma de aumentar su capital en el tiempo. Esta élite mantiene su riqueza en forma de activos financieros cuyo crecimiento está en gran medida desvinculado de las fábricas, las máquinas o la tierra, como ocurría en el siglo XX. El aumento de su riqueza, de acuerdo con Piketty, se debe a dos componentes fundamentales: en primer lugar, debido a la modelo de financiación de los Estados; y en segundo lugar, al modelo de fiscalidad internacional.

En el caso del primer componente, los Estados financian sus operaciones fundamentalmente mediante la deuda. Si un Estado quiere poner en marcha un proyecto, lo normal es que pida prestado dinero para ponerlo en marcha. Los bancos centrales crean ese dinero de la nada, y se lo dan al Estado a cambio de títulos de deuda. Posteriormente, el banco central vende esos títulos a los bancos cuando estos necesitan financiación. En el último eslabón de la cadena, los bancos venden esos títulos de deuda a particulares, los cuales obtienen una rentabilidad fija por su posesión. De esa forma, indirectamente, son los particulares quienes están financiando a los Estados y ejercen el poder de que estos puedan operar con normalidad. Al existir un mercado secundario de deuda entre particulares, la deuda de los Estados puede crecer o disminuir en valor, de forma que si se corre un rumor de que un Estado no puede hacer frente a los vencimientos de los intereses sobre su deuda, puede encontrarse en graves problemas. Esto es lo que ha ocurrido, por ejemplo, a Grecia, Portugal, Irlanda y en menor medida, a España, durante la crisis financiera de 2007.

Respecto del segundo componente, uno podría suponer que gracias a los impuestos sobre la renta, los Estados pueden controlar que los particulares no se "hagan demasiado ricos a su cuenta", exigiendo retornos de las ganancias por proporcionar a sus ciudadanos todos los servicios que proporciona un Estado: fundamentalmente, proteger la vida de los mismos y fomentar la libertad de perseguir la consecución de la felicidad y cualesquiera otras metas que puedan tener. Sin embargo, la fiscalidad internacional presenta graves asimetrías y agujeros legales: es extremadamente fácil para una persona con un capital elevado "esconderlo" en aquellos Estados con secreto bancario e impuestos bajos. Si un Estado quiere atraer ese capital oculto en los llamados "paraísos fiscales", se ve obligado a hacer numerosas concesiones a los tenedores de capital, que no puede ofrecer a los ciudadanos de rentas más bajas ya que eso pondría en jaque la viabilidad del Estado en sí. En resumen, se asegura la protección legal de desigualdad.

¿Cómo entonces podemos devolver el río a su curso natural, o mantenerlo en su cauce sin que se desborde? Piketty propone que para evitar que el capitalismo continúe aumentando la desigualdad entre personas, se deben acometer dos clases de acciones interrelacionadas. En primer lugar, se debe actuar para terminar con el secreto bancario y fiscal. Si los Estados pueden tener acceso a la información bancaria y fiscal de las empresas e individuos más acaudalados, puede asegurarse que no se produzcan fugas de capitales o minimizar éstas en la medida de lo posible. Esto de por sí ya tendrá como efecto un aumento de la recaudación impositiva de los Estados, con lo que dispondrán de recursos adicionales que dedicar al fomento de la redistribución de la renta. 

La segunda acción, y la que más polémica ha desatado, es la de crear un impuesto progresivo sobre la riqueza de hasta un 80% de la renta. Esta clase de impuesto, que se recaudaría una única vez al producirse la adquisición del capital tendría un doble objetivo. Por un parte, desincentivar la movilidad del capital de los individuos a opacos fondos de inversiones. Por otra parte, y esto es lo más importante, asegurar la interrupción del proceso de acumulación de capital de los individuos a sus herederos legales. De nuevo, esto generará recursos adicionales para el Estado, pero el objetivo fundamental de esta medida es incentivar un cambio en la mentalidad de aquellas personas que pertenecen al 1% más rico. Si al fallecer o de alguna forma transmitir a otra persona o entidad gran parte del capital queda en manos del Estado, eso facilitará que ese capital no se acumule sino que se invierta en la medida de lo posible. 

Para finalizar, me gustaría señalar que, aunque el volumen sea un tratado de economía riguroso, es ciertamente accesible al lector no experto, gracias a la forma incremental en que está construido. Además, la lectura queda amenizada en gran medida gracias a la variedad de ejemplos que Piketty extrae de las novelas de la Belle Epòque y la Época Victoriana, que también sirven de fuente de información para analizar las condiciones económicas del tiempo en el que éstas se desarrollan. Más allá de compartir o no los postulados de Marx, creo que el libro merece la pena su lectura en la medida de que a menudo la caída del bloque soviético ha provocado que el comunismo y todo lo asociado al mismo se haya desechado. No obstante, esta rehabilitación de la teoría económica marxista constituye sin duda una advertencia de lo que puede ocurrir precisamente si continuamos ignorando la creciente desigualdad en el mundo.

domingo, 21 de junio de 2015

BitGold: la mona que se viste de seda






El último esquema de Ponzi haciendo furor por la red es BitGold, que busca ser un nuevo sistema de pago fuera del sistema monetario internacional. En pocas palabras, el nuevo BitCoin.

¿Qué dice ser BitGold?
Si uno entra a su página web, nos muestra en un atractivo diseño con una pésima traducción automatizada el concepto básico: "pague en donde sea... Con oro". Oh, no. Oro. La palabra maldita. 

Después pasa a detallar la fortaleza de su encriptación, que The Brinks Company asegura sus cámaras de almacenamiento privadas, etc. Lo volveré a decir con una imagen:

 
 Esto es lo que me viene a la mente cuando me hablan de oro.


Así que esto es lo que Josh Crumb y Roy Sebag, los "genios" tras esta start-up, están pensando. No se comen un pelo al decir para The Guardian que pretenden ser "un patrón oro personal". Patrón oro, más palabras malditas.

Aquellos de vosotros que hayáis leído mi entrada sobre The End of Money, sabréis que existe en EEUU todo un movimiento a favor del retorno al patrón oro, que consiste en atar el valor de la moneda a reservas físicas de oro. Lo que pretende BitGold es mediante un sistema pseudobancario vincular tarjetas de débito creadas por ellos a cuentas en oro contra las cuales puedes operar para realizar transacciones cotidianas en cualquier lugar del mundo. " Nuestro objetivo es que se pueda comprar un café con oro", dice Crumb. Para ello, las tarjetas BitGold utilizan un sistema informático que registra el valor de la operación en la moneda local, la convierte al valor del oro y ese valor se debita de la cuenta. Por supuesto, si el valor se debita en oro, no hay conversión intermedia.

¿En qué falla esta idea?

Bien, lo primero es que para poder operar necesitas enviar oro a la compañía para que se deposite en la cuenta. No compran oro, en teoría, porque lo que recibes no es dinero en efectivo. Lo que recibes es dinero electrónico de dudosa aplicación, ya que la tarjeta es válida sólo en comercios asociados. Teóricamente, BitGold está trabajando en atraer a comerciantes para que su tarjeta sea aceptada en todo el mundo menos EEUU. "Sería excepcionalmente complicado operar en EEUU", dice Crumb. A pesar de ello, lo van a intentar. Para ello han invertido 49 millones de $US en adquirir la propiedad intelectual de Goldmoney.com, el mayor operador de compraventa de oro del país.

De momento, están atrayendo a usuarios para que se registren en su página web con un programa de fidelidad por referencias. Imagino que lo siguiente será una campaña de marketing masiva a los usuarios. Entre tanto, BitGold paga oro a los relaciones públicas del sistema. Ese oro se puede convertir en dinero a partir de los cuatro referidos, lo cual resulta bastante sencillo a priori. También ofrecen un lingote de oro decien gramos (y una camiseta) a quienes lleguen a cuarenta referidos. Es un esquema de Ponzi bastante atractivo en el papel. 

Sin embargo, por ahora, no tiene mayor uso que una forma de pago aceptable para pagos entre individuos fuera del sistema bancario internacional. Si BitCoin se hizo tristemente famosa por ser aceptada apenas por futuristas entusiastas y por gente de turbios negocios en la DeepWeb, me sospecho un fin similar a este nuevo sistema. Por mucho que sus fundadores pretendan ser " el nuevo PayPal", hay varios aspectos que fallan para ese objetivo. 

El primero de ellos es que el oro es escaso. El lema de la compañía es "acceso global al oro", pero paradójicamente para poder acceder a ese oro necesitas oro. Puedes comprar ese oro con bitcoins, o con transferencias bancarias. Pero inevitablemente, la cantidad de oro total que existe en el sistema está limitada a la cantidad de oro que BitGold acumula. 

En segundo lugar, algo que los emprendedores Crumb y Sebag dicen es que "no tiene inflación teórica". Esto es FALSO. El valor del oro no es fijo, tiene fluctuaciones y debido a su escasez, tiende a incrementar su valor en épocas de crisis... Igual que el petróleo. El motivo de esto es que las crisis financieras suelen incentivar el crimen y los conflictos militares (que se pagan o pueden pagar con oro) y también el ahorro fraudulento a las haciendas nacionales mediante depósitos basados en commodities, de las cuales el oro es rey. Sin embargo, cuando esas crisis terminan, el valor del oro desciende al desaparecer la necesidad de su acumulación.

El oro, por tanto, no incrementa infinitamente su valor como indica la página web de BitGold. Si BitGold prosigue con la intención de adquirir más negocios de compraventa de oro podría incrementar su posición monopolista sobre el precio del oro y especular para aumentar su valor. Esto induce a ciertas dudas sobre la finalidad real de la iniciativa. Si a esto le añadimos que BitGold pretende adquirir públicamente la compañía minera Loma Vista de la cual el propio Josh Crumb es dueño, empieza a oler a podrido. Roy Sebag, que aporta el capital y es el Presidente y CEO de la compañía, proviene del negocio de las inversiones de riesgo en zonas afectadas por catástrofes naturales a través de la sociedad Braavos Capital Inc. No voy a entrar en detalle sobre lo monstruoso que resulta especular con la miseria de millones de personas que lo han perdido todo usando el nombre de una ciudad de Game of Thrones que es, además, la sede del Banco de Hierro, cuyos despiadados banqueros se encuentran entre los villanos de la saga literaria de George R. Martín "Canción de Hielo y Fuego". Si Sebag se siente identificado de alguna forma con estos banqueros, eso sienta un oscuro precedente.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el éxito que tiene PayPal reside en que utiliza valores bancarios. Es un método de pago, lo cual supone que PayPal no almacena valor ni emite tarjetas de crédito o débito. BitGold, en ese sentido, se parece más a un cambista medieval: les entregas tu oro y ellos te dan un documento (en este caso virtual) que acredita que tienes una cantidad x de oro en una cámara acorazada. Tú pagas cediendo a otra persona el derecho a retirar de esa cámara tu oro, pero para eso, al contrario que con el cambista medieval, esa persona tiene registrarse en BitGold dando sus datos personales reales, tal cual si abriera una cuenta de banco. Sin embargo, yo al menos pondría en duda la finalidad con que se va usar esos datos. BitGold no dice en sus condiciones que no vayan a ser cedidos a terceros.

Por otra parte, no puedes simplemente ir a un cajero y retirar oro con el que pagar en efectivo porque ningún cajero del mundo va a aceptar esa tarjeta. Los comercios adheridos van a necesitar un TPV específico, lo cual supone un coste extra para ellos. 

Supuestamente, BitGold planea crear una infraestructura mundial de cajeros y facilitar a los comerciantes operar con las tarjetas que van a emitir, pero son meros brindis al sol por ahora. De momento, lo único que hay es un sistema de pago electrónico que no ofrece absolutamente ninguna ventaja frente a PayPal o tu banco habitual, salvo que pretendas ocultar la transacción de la ley. 

En mi opinión, lo que tenemos ante manos es por una parte el dueño de una compañía minera que ha visto el valor de los metales preciosos caer en picado con la recuperación económica de EEUU, y un tiburón de las finanzas, ávido por entrar en un negocio especulativo más. Estos dos personajes han unido fuerzas con Alex Soros (hijo del magnate de la especulación George Soros y dueño del 6% de BitGold, Inc) para crear una aventura empresarial que pretende devolvernos a la Fiebre del Oro pero con el supuestamente innovador halo de una "moneda" electrónica. Veo pocas razones para que esta iniciativa triunfe pese al marketing, ya que bucean en aguas pobladas de peces mucho más voraces. El tiempo dirá si triunfa, pues al fin y al cabo, no es oro todo lo que reluce.

lunes, 2 de marzo de 2015

Ley de Segunda Oportunidad: migajas de pan






La Ley de Segunda Oportunidad será una realidad en pocos meses. La fecha provisional sería abril de este año. No obstante, la ley no será precisamente lo que muchos esperaban. Para que un emprendedor pueda someterse a ella, tendrá que pasar por todo el proceso de concurso de acreedores para personas físicas. Como dice el magistrado José María Fernández Seijo en su trabajo citado en este artículo, se trata de un "un laberinto sometido a excesivas formalidades, poco adaptado a la situación y necesidades de pequeños insolventes". No en vano, a este procedimiento se han acogido apenas 646 personas en 2014, lo cual constituye un 12% de todos los procesos concursales en España, aún cuando las pymes constituyen el 95% del tejido empresarial español.

El criterio del Gobierno es, al fin y al cabo, proteccionista respecto de los acreedores (normalmente, del sector financiero). En palabras del ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, "las deudas hay que pagarlas". Aún a costa de condenar a los emprendedores a esperas de hasta cinco años que probablemente liquiden toda esperanza de poder volver a salir a flote, pues lo máximo que van a obtener es un 50% de quita de la deuda. Pero eso no es todo. Para que la "segunda oportunidad" ocurra, el Gobierno exige en su proyecto la liquidación total del patrimonio del deudor. ¿Qué clase de emprendimiento puede hacer alguien a quien le han quitado todo? Para emprender, al fin y al cabo, lo más importante es tener dinero. Y sobre todo en un país como España donde para poder ganar un salario de 900€, un autónomo debe ingresar 2.000€ al mes, de los cuales casi la mitad se los lleva Hacienda.

En resumen, lo que ofrece el Gobierno es, una vez más, una medida ridícula con la cual lucir ante la prensa y los medios. Apenas unas migajas de pan para quien pasará hambre el resto de su vida, endeudado hasta las trancas con los ganadores de siempre: el sector financiero.

martes, 27 de enero de 2015

El destino de España en manos de Syriza






Este domingo Grecia ha celebrado elecciones generales y, tal y como la tendencia mostraba, Syriza se ha alzado con el triunfo, formando ayer una coalición con el partido Griegos Independientes para formar el primer gobierno "anti-austeridad" de la Unión Europea. En un país arruinado por la política oficial de la Unión Europea exigida por el lobby de Estados acreedores (a la cabeza de los cuales se encuentra Alemania, pero que incluye entre otros a Países Bajos, Luxemburgo, y Finlandia), el pueblo ha elegido a un partido obsoletamente llamado "de izquierda radical" (a día de hoy, la distinción entre izquierda y derecha es supérflua, ya que ha sido sublimada en favor de otra clase de ejes, fundamentalmente "norte-sur" y "pro-acreedor/pro-deudor").

El nuevo gobierno griego ahora en formación ha tenido su primer gesto de cara a la clase de política económica que va a llevar a cabo. Se trata de la siguiente pregunta que todos los economistas se han formulado (y yo me incluyo, a pesar de mi heterodoxa formación en gran medida autodidacta a partir de los fundamentos recibidos en la universidad) una vez la victoria Alexis Tsipras y su partido se han confirmado: ¿quién va a llevar el timón de la economía del país? La pregunta no es baladí en la medida de que la elección supone en sí mismo elegir el rumbo que seguirá dicha economía. Pues bien, la elección no ha sido menos sorprendente que la victoria: Yanis Varoufakis, economista de la empresa Valve, que ha revolucionado la distribución de videojuegos mediante la creación de la online store Steam. La elección no es sólo por un economista de éxito en el mundo de los negocios, sino también por la política direccional de una empresa, Valve, que se caracteriza por tener una estructura totalmente horizontal. Esto es en mi opinión un mensaje entre líneas muy importante: el nuevo gobierno griego está apostando por un nuevo modelo económico basado en estructuras de poder no convencionales, basadas en la colaboración y la democracia, en lugar de la jerarquía. En mi opinión, se trata de una elección muy acertada: nadie pondrá en duda el éxito de Varoufakis en lo profesional a pesar de su heterodoxia en cuanto a los dogmas económicos y políticos, además de tratarse de un intelectual muy popular en Grecia.

A estas alturas os estaréis preguntando qué tiene que ver todo esto con el título de la entrada. Mucho, en realidad. Syriza ha sido a menudo asimilada en los medios españoles al partido Podemos, en tanto ambos forman parte del mismo grupo parlamentario: el Grupo Confederal de la Izquierda Europea, así como que compartan su rechazo por la política de austeridad y la reestructuración de la deuda de sus respectivos países. Ahora que Podemos también encabeza las encuestas de intención de voto en España, el éxito del nuevo gobierno griego y especialmente de la política económica que siga. Por supuesto que Varoufakis no va a correr al ritmo de las elecciones generales en España que deberían tener lugar antes del 20 de diciembre de este año. Sin embargo, en apenas un año escaso veremos si existe una sinergia entre la victoria de Syriza en Grecia, las medidas a llevar a cabo por su gobierno, y los resultados electorales en España.

lunes, 19 de enero de 2015

Supervivencia al cambio climático, PIB y green new deal






La Universidad de Notre Dame (que, a pesar del nombre, está en EEUU) ha creado un índice para determinar la posibilidad de que un país sobreviva al cambio climático. Este índice, conocido como ND-Gain valora la posibilidad de que un determinado país sobreviva al cambio climático en base a dos variables: vulnerabilidad a los efectos del cambio climático y capacidad para adaptarse al mismo. 

En el mapa que aparece de portada podéis ver gráficamente cómo se distribuye el índice en el mundo. Sin duda, una imagen vale más que mil palabras, y aunque ya os podréis imaginar cuáles van a ser mis argumentos basados en dicha imagen, a continuación voy con el análisis de los datos. Por cierto, el crédito del mapa corresponde a la edición mexicana de Muy Interesante, que habla aquí sobre el estudio.

Lo interesante de este estudio desde una perspectiva económica es el efecto que provoca el PIB sobre este índice. Así, he relacionado los datos del índice con los datos del PIB per cápita de 2013 según el Banco Mundial. El resultado es el siguiente:



País ND-Gain PIB per cápita Clasificación
Noruega 82,7 100.819 2
Nueva Zelanda 82,2 41.556 21
Suecia 81,6 60.430 7
Finlandia 81,5 49.147 16
Dinamarca 81,4 59.832 8
Australia 80,1 67.458 6
Reino Unido 80 41.787 20
Estados Unidos 78,9 53.042 10
Alemania 78,8 46.269 19
Islandia 78,8 47.461 17




Correlación


ND-GAIN/PIB 0,48486671

ND-GAIN/Clasificación -0,3488144










Los datos apuntan a algo claro: hay una correlación muy fuerte (casi un 0,5 sobre 1) entre el índice de supervivencia al cambio climático y al PIB per cápita. Aunque algo menor, la correlación entre la clasificación de países con mayor PIB per cápita y el índice también es significativa en sentido negativo: es decir, cuanto más arriba en la clasificación (un número menor), mayor el índice ND-Gain. Esto nos apunta a la inquietante conclusión de que los países que sobrevivan al cambio climático son, probablemente, aquellos más ricos. 

Sin embargo, vamos a ir más allá. En la siguiente tabla cruzamos los datos del índice ND-Gain con los de las emisiones de CO2 per cápita de los países punteros en el estudio.


País ND-Gain Emisiones CO2
Noruega 82,7 11,7
Nueva Zelanda 82,2 7,2
Suecia 81,6 5,6
Finlandia 81,5 11,5
Dinamarca 81,4 8,3
Australia 80,1 16,9
Reino Unido 80 7,9
Estados Unidos 78,9 17,6
Alemania 78,8 9,1
Islandia 78,8 6,2



Correlación

ND-GAIN/PIB -0,21494304

Sin muchas sorpresas, la correlación en este caso es negativa. Es decir, cuanto menores sean las emisiones de CO2, más posibilidades de sobrevivir al cambio climático tiene un país. Si conjugamos ambos resultados nos encontramos con que aquellos países con una mayor renta per cápita y menores emisiones tendrán mejores probabilidades de sobrevivir al cambio climático. Creo que esto es un fuerte argumento a favor del green new deal. Debemos cambiar nuestra economía para reducir emisiones y que una tecnología más eficiente y menos contaminante enriquezca a nuestros países con el objetivo de sobrevivir al desafío a nuestras sociedades que supone el cambio climático. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Mis villanos favoritos (II): Josef Ajram, el Lobo de La Diagonal


El invitado de "La Noche de La Sexta" de este sábado fue Josef Ajram, un barcelonés de origen sirio que se dedica al negocio del trading, ese noble oficio que consiste en especular en Bolsa para ganar dinero con ello. Metido a gurú de la economía y la psicología de baratillo, presenta un nuevo libro de autoyuda que se titula "Prepárate para triunfar", y en el que afirma que la crisis ha terminado. El libro constituye una guía con consejos para que los jóvenes puedan encontrar empleo y salgan adelante. 

Gran parte de lo que resume su planteamiento es normalizar la situación, a través del pensamiento positivo, el cual ya sabéis que detesto. Decir que porque en los últimos meses ha habido un crecimiento anémico y una reducción pírrica del paro que tiene más que ver con una emigración masiva que con la creación de empleo (que por cierto, ha sido un 90% de contratos temporales), requiere una dosis de optimismo rayano en la esquizofrenia. No hay life-hacking solutions, o como más apropiadamente deberíamos llamarlas en castellano, nudos gordianos que permitan mágicamente salir de la amarga situación que afectan a millones de españoles. El hecho es que confrontado a la realidad, apenas puede poco más que dar rodeos para evitar responder los casos que le plantean.

Antes de hablar de eso, hay algo que quiero dejar muy claro: La crisis no ha terminado. El país sigue en la ruina, el paro sigue siendo mayor que en cualquier país que no esté en guerra (incluso Grecia) y la economía sigue sin dar un retorno que permita ni repagar deudas, ni frenar el apalancamiento galopante

Volviendo al programa del sábado, es destacable sus continuas contradiciones: "hay crédito", pero "firmar una hipoteca es vivir por encima de tus posibilidades"; "la crisis ha terminado", pero "la recuperación es un proceso muy largo que probablemente no veamos y tal vez nuestros hijos tampoco", etc.
 
Sus soluciones para los casos que le plantean (casos en los que están millones de españoles a los que él se dirige en su libro), son bastante limitadas:

 
-Parados de larga duración: "que recurran a la compasión y a la caridad", "no tiene solución". El presentador intenta a animarlo a responder, pero él se escuda en que "es imposible" y no es a quién él se dirige en su libro. Pues estas personas son las que más necesitan salir de la crisis.

 
-Autónomos: "que cierre el negocio, seguramente la capacidad que tiene le sirva para otra cosa, que monte una franquicia". Genial la presentadora al replicarle "hay 300.000 autónomos en la misma situación, ¿se pueden montar 300.000 franquicias en España?"No tiene respuesta para eso, porque todo lo que replica son meros clichés, uno detrás de otro. Por no mencionar que si no tiene dinero para pagar el restaurante, ¿cómo va a pagar la franquicia? ¿O acaso este tipo cree que las regalan?

 
-Jóvenes precarizados: "que no tengan miedo de irse fuera, estamos en un mundo globalizado". Es decir, arriesgarlo todo emigrando a otro país y tal vez perdiendo lo poco que tienen. Ya he hablado bastante de la sangrante experiencia de la emigración, por lo que no me repetiré sobre ello.

Nos deja también alguna perla extra: "hay ocho datos que confirman que España ya ha salido de la crisis, pero no quiero aburrir al público". Es lo mismo que decir que tiene una biblia en la cual ha escuchado a los coros de los cielos, pero que confiemos en que nos está mostrando la verdad revelada. Está apelando a la fe como forma de propagar su mensaje. La fe no da de comer, menos a quien la predica.

En conclusión: creo que este sujeto es otro cretino que repite las mismas bobadas que el Gobierno, pero con la apariencia de ser un "triunfador". Como dicen en alguno de los comentarios, la única diferencia con ellos son los tatuajes. ¿Qué clase de triunfo es vivir de la especulación, la misma que ha llevado el país a la miseria? Por culpa de sujetos como este es que España está en la ruina. La crisis ha sido su culpa, no de nuestros padres como él predica. Si habéis visto "El Lobo de Wall Street", veréis que este tipo es exactamente como el protagonista de esa película. Pero lo que este tipo predica es lo que los oligarcas quieren: un pueblo ignorante y dependiente, al que puedan seguir explotando.