lunes, 7 de noviembre de 2011

Algo huele a podrido en los estados de Europa


Nada menos que William Shakespeare pone título a esta entrada nº 100 del blog. En el momento que empecé con este blog, no sabía cuánto duraría. Me picó una mosca literaria que me metió el gusanillo de ir escribiendo lo que se me pasaba por la cabeza. Aunque todavía no tengo proyectos literarios serios (o no tengo tiempo de ponerme en serio con los proyectos literarios que tengo), el blog siempre se ha mantenido ahí. Cada semana una entrada, algunas semanas más, otras ha sido imposible. Pero en los más de dos años que ya cumple, la frecuencia inicial se ha mantenido estable.

Este blog no ha tenido nunca un gran número de visitas, pero visitantes de al menos diez países han visto esta página desde toda clase de soportes y sistemas operativos. Por lo tanto, me alegra que la difusión mundial del blog sea a día de hoy un hecho. En particular, quiero dedicar un afectuoso saludo a mis fans de México, donde parece que tengo un nutrido grupo de seguidores ya que es el segundo país después de España en número de visitas.

Entrando ya en materia, puse ese nombre a esta entrada, por la cita de Marcelo en Hamlet, de William Shakespeare. ¿La razón? Porque al igual que Marcelo en la obra del dramaturgo inglés, yo también me huelo una conspiración en todo lo que está suciediendo. El último indicio, la dimisión de Yorgos Papandreu como primer ministro de Grecia y la formación de un gobierno de transición posiblemente con Lukas Papademos a la cabeza. Este es el segundo nombramiento sospechoso en lo que va de año, seguido del Mario Draghi. Draghi llegó al cargo tras llegar a ser (no se sabe bien por qué, pero sí que su predecesor sigue cumpliendo pena de prisión por una dura -y posiblemente injustificada- condena sobre el caso de la OPA de BBVA sobre la Banca Nazionale dil Lavoro, a la cual Antonio Fazio se opuso) Gobernador del Banco de Italia después de un periodo en Goldman Sachs, en el cual supervisó la auditoría que se hizo a Grecia para poder entrar en el euro, la cual más adelante se reveló que contaba con datos falsos que Goldman Sachs, en la persona de Draghi, decidió ignorar aparentemente como parte de la estrategia de la compañía, que ya entonces previó un escenario similar al presente. En esa época era presidente del Banco Central Europeo el susodicho Lukas Papademos. Éste se fio de los datos falseados ofrecidos por Draghi y su compañía, que propiciaron la entrada en el euro de un activo envenenado como eran las finanzas públicas griegas. Además, en su periodo de gobernador del Banco de Italia, Draghi consintió o no supo prever la inestable situación de la economía de su país, la cual se encuentra ahora en el ojo de un huracán financiero que viaja a gran velocidad hacia el oeste... en dirección hacia España. Por si fuera poco, tras la más que probable salida de Berlusconi de su puesto el día de hoy, se configura como probable un "gobierno técnico" presidido por Mario Monti, miembro de la más que polémica Comisión Trilateral. Estos tres personajes tienen en común haber sido altos cargos políticos de la Unión. Monti y Draghi estuvieron trabajando juntos en el mismo departamento de la Universidad de Trento, y el segundo coincidió en sus estudios de economía con Papademos en la Universidad de Massachussets. Puesto que ambos eran estudiantes de doctorado, es bastante probable que se conocieran personalmente entonces. Ambos tuvieron como mentores a dos Premios Nobel de ideología neoliberal, Robert Solow y Franco Modigliani. No voy a entrar en más suspicacias, pero a mí estos tres personajes me resultan de lo más sospechoso.

Mientras se negocia en Bruselas los detalles para el segundo rescate de Grecia, destaca el informe publicado hace una semana y media por Poul M. Thomsen sobre la recuperación islandesa. Podéis encontrar aquí ese informe en español. Así, la recuperación de este pequeño país, el primero en caer a causa de la crisis, se basó en los siguientes puntos (y cito literalmente el informe):

"
  • Primero, se formó un equipo de abogados para asegurar que las pérdidas de los bancos no fueran absorbidas por el sector público. Al final, el sector público tuvo naturalmente que intervenir y garantizar que los nuevos bancos estuvieran suficientemente capitalizados, pero quedó al margen de las enormes pérdidas del sector privado. Esto fue un logro muy importante.
  • Segundo, el objetivo inicial del programa consistió exclusivamente en estabilizar el tipo de cambio. En este caso, se utilizaron medidas no convencionales, especialmente los controles de capital.
  • Tercero, se dejó que los estabilizadores automáticos operaran plenamente durante el primer año del programa, lo que permitió retrasar el ajuste fiscal. Esto contribuyó a apuntalar la economía en un momento de grandes tensiones.
  • Cuarto, se racionalizó la condicionalidad, que se centró en la cuestión clave en ese momento: reconstruir el sector financiero. Si bien al final será necesario aplicar reformas en algunos ámbitos de la economía a nivel más general, estas no formaron parte del programa."
Analicemos y comparemos las medidas que se han tomado en Islandia, Grecia y España (aunque en los dos últimos casos, son casi identicas, aunque todavía no tan profundas en nuestro país). Lo primero que hizo Islandia fue evitar que las pérdidas de los bancos fueran absorbidas por el sector público. En Grecia y en nuestro país, en cambio, se ha procedido al rescate y recapitalización de los bancos afectados por la crisis financiera. Eso ha convertido una deuda privada en pública. Es decir, que Grecia y España han hecho exactamente lo contrario que Islandia en este aspecto. No es un buen punto de partida.

Lo segundo fue estabilizar el tipo de cambio. Para ello, asegura Thomsen que se usaron medidas no convencionales como el control de capitales. Es evidente, que cuando se produce una situación de especulación que termina en una huida masiva de capitales, debe darse coto a estos. Sin embargo, en la zona Euro, no se ha tomado ni una sola medida en este sentido. Es más, la premisa sigue siendo la libertad total del flujo de capitales.

En cuanto se refiere a los estabilizadores fiscales automáticos (aquí hay un informe sobre el asunto, referido a America latina, pero válido en cuanto a la teoría), mientras que como sugiere Thomsen se han mantenido sin ser afectados para permitir su operatividad, los países de la zona euro aplicaron una política fiscal expansiva para estimular la demanda. Tal y como afirma el Banco de España en su artículo sobre la eficacia de las políticas fiscales en la zona euro, "la eficacia de las expansiones fiscales contracíclicas (discrecionales) suele verse mitigada por los retrasos en la aplicación de las medidas presupuestarias, la dificultad de destinarlas específicamente a los hogares y a las empresas más afectados y, más en general, la incertidumbre en torno a la respuesta de la economía a los programas de gasto de carácter temporal o a recortes de impuestos". El hecho es que si observamos los datos del año 2009, ya la propia Comisión transmitía un mensaje bastante moderado en cuanto a la efectividad de las políticas aplicadas.

Por último, Thomsen detalla que aunque se implementaron algunas medidas para reformar la economía general, el núcleo duro de las mismas se contró en reconstruir el sector financiero. Esto consisitio en la nacionalización de todo el sistema bancario para hacer un pago selectivo de los compromisos adquiridos. Una medida importante es la reestructuración de las deudas de los hogares y las pequeñas empresas. Entre tanto, en Europa, ni se han nacionalizado bancos, ni se han adoptado medidas para aliviar las deudas de los ciudadanos y las pequeñas empresas que constituyen el grueso del tejido económico de la Unión.

En conclusión, que algo huele a podrido en Europa. No hay razón para que la salida de la crisis se esté alargando deliberadamente, más que engrosar las cuentas de los especuladores que por lo que arrojan los datos, se han convertido en quienes ostentan el timón de Europa ante la tormenta económica que estamos viviendo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Internet y el nacimiento de la democracia-red


Estos días, que he estado especialmente separado de Internet me han permitido reflexionar sobre la importancia de la red en nuestras vidas cotidianas. Hace años se hablaba de que nos hallábamos en camino hacia el desarrollo de una sociedad de la información, entendida como una sociedad donde la información sería públicamente accesible por todos en todo momento. Lamentablemente, eso es de momento una utopía. Es cierto que el desarrollo de Internet en los últimos diez años ha permitido que gran parte de la información sea accesible por la gran parte de la población mundial. La Primavera Árabe de este año es un ejemplo claro de cómo la información compartida ha dotado de poder a las personas para determinar su régimen político. Ese fenómeno, gracias a la transmisión de esa información, ha producido un efecto contagio en las sociedades europeas como un efecto de ondas hasta provocar el inicio del movimiento 15-M en España. Y ese movimiento ha despertado todavía más consciencias para provocar que la información llegue hasta EEUU y se produzca allí el movimiento “Occupy Wall Street”. Todos ellos movimientos revolucionarios de incierto futuro, pero con un denominador común: su origen está en la libre transmisión de la información a través de Internet.

¿Cuáles son entonces los límites para hacer real esa aparentemente utópica concepción de la sociedad como una consciencia global? Todavía hay resquicios sociales, políticos y sobre todo económicos que presenten barreras para la completa transformación de la civilización tal y como la entendíamos hace cuestión de veinte años. ¿Cuáles son estas barreras? Se trata sin duda de la intención de los poderes que hasta ahora han construido el sistema, por cuyos pilares temen ahora que comienzan a resquebrajarse. La sociedad, cada vez más hastiada por las exigencias a las que se ve sometida para mantener los privilegios de las entidades bancarias sin las cuales se desmoronaría (teóricamente) nuestra economía, ataca cada vez más fuerte a esos pilares. Las entidades bancarias, a su vez, se constituyen en guardianes de quienes ostentan la capacidad de toma de decisiones. Mediante el secreto bancario, circulan a nuestro alrededor, invisibles, utilizando la propia Internet, ingentes masas de dinero por parte de personajes anónimos. Desde hace unos años, dichos personajes se han visto manipulados por aquellos que hasta ahora eran sus servidores, propiciando un cambio en la balanza de poderes. “Los gobiernos no sirven para nada. Standard & Poor’s es quien gobierna el mundo”. Eso decía cierto broker británico a la BBC hace unas semanas.

¿Son entonces estas agencias las que impiden el cambio? No, ellas son simplemente los nuevos gurús de la religión del todopoderoso dólar (no tan poderoso, últimamente). La crisis financiera se produce en origen a causa de un intento de ocultar información al público, de un intento de estafa a nivel global. Los bancos pican, y se arruinan. Los Estados deben salvar a los bancos mediante fondos de rescate y recapitalizaciones, a cuenta de los ciudadanos. El mismo broker decía que llevaba años soñando con una crisis como esta. Aunque este personaje es una caricatura de quienes realmente representa, un guiñol agitado ante las masas como distracción, sí es una muestra de la ideología que los actuales poderes financieros ostentan.

El baluarte del inmovilismo está, en cambio, en los agentes del sistema político. Son ellos los que poco tienen que ganar y mucho que perder con la transformación de la sociedad piramidal en una sociedad-red horizontal. En semejante clase de sociedad, mantener los privilegios que hasta ahora disponían se antoja prácticamente imposible. La corrupción de esta clase social se ha extendido de una forma tan grave que es difícil saber no ya cuál es grado de contagio, sino si existen células sanas en el organismo. Hasta principios de este siglo, es decir, hasta la irrupción masiva de Internet en nuestra sociedad, ésta se configuraba de forma piramidal pese a su carácter democrático. El político se mostraba todavía como un princeps, el primero entre iguales. Era elegido para gobernar a las masas, puesto que las masas eran incapaces de gobernarse a sí mismas. Era imposible que las masas tomaran decisiones de forma colectiva, puesto que era imposible que todos los ciudadanos cupiesen en un parlamento. Hasta que Internet lo hizo posible. La clase política se ha convertido en un estamento obsoleto, y aparece ahora como la nobleza en pleno periodo barroco: un elemento engorroso, que consume valiosos recursos de una sociedad que los necesita. Por lo tanto, a pesar de sus intentos de mantenerse en el poder, la fuerza del cambio a la que se enfrentan es una fuerza irresistible que terminará por arrollarles. Nunca en la historia humana un sistema se ha mantenido mucho tiempo después de que algo lo hace obsoleto. La velocidad de la transformación de ese sistema puede ser mayor o menor, pero la tecnología que hace posible compartir la información propicia la aceleración del cambio. “Lo que antes llevaba un siglo, ahora lleva cien días”, tal y como dijo E. Punset ante una asamblea en la Plaza de Sol.

En este momento, la sociedad ya ha cambiado. Comenzó a cambiar hace años, en los que comenzó a circular el concepto de governanza. De acuerdo con ese criterio, se aprobó el 18 de febrero de 2005 un código de buen gobierno en nuestro país. Existen códigos de buen gobierno en diferentes países con fechas muy similares. En aquel momento, adoptar formas de coordinación interinstitucional e intergubernamental comenzaba ya a hacerse algo imperativo. Sin embargo, nadie era consciente entonces de que la interrelación entre diferentes niveles institucionales y la necesidad de consenso en las actuaciones desde el nivel macro hasta el micro serían insuficientes. Durante unos años hemos vivido en la ficción de que los gobiernos son capaces de tomar decisiones para favorecer a sus ciudadanos. No ha sido hasta el comienzo de la (mal llamada, en mi opinión) crisis financiera de 2008 que hemos comprobado que los gobiernos se hayan secuestrados. Ya no gobiernan para favorecer a los ciudadanos que los han votado, si no para mantener un mundo que ya no existe. Se produce así una brecha que cada vez se agranda más. Recientemente ha tenido lugar el 15-O, el primer día de furia a nivel mundial. Estamos ante un fenómeno inusitado, muestra del mundo que Internet ha creado. Por una parte, una ciudadanía global que interactúa a través de la Red para organizarse con unos motivos y unos lemas comunes. Por otra parte, obsoletos gobiernos nacionales que tratan de echar de las calles a los manifestantes mediante la violencia, “el último recurso de los imbéciles”, como decía ¿Gandhi? (¡comprobar!). El resultado está todavía por ver, pero cada día es menos probable que el sistema se sostenga ante una desidia generalizada de los habitantes del mundo por una democracia capitalista que ahora agoniza.

Algunas ideologías políticas también obsoletas pretenden ahora capitalizar este momento de crisis para tratar de implantar sus creencias. Ni el marxismo, ni el fascismo son sistemas apropiados para solucionar los problemas económicos y sociales que afronta el mundo actual. Aunque el concepto de democracia digital se asimile en gran medida al anarquismo, tampoco se pretende la abolición de los Estados, sino su transformación. La democracia sigue siendo igualmente válida, bajo los mismos principios: libertad, igual y fraternidad. El Estado de Derecho es una conquista valiosísima, que no se puede tirar abajo ahora. Esto es algo que tanto los políticos como los revolucionarios más extremistas deben entender. Lo que tenemos entre manos es un sistema obsoleto que necesita ser actualizado para responder a las necesidades y vicisitudes de la sociedad, pero no es un sistema fallido como sí lo son el comunismo y el fascismo. No abundaré en ello ahora, pero la prueba de ello es patente: basta echar un vistazo al mapa y comprobar que estos dos sistemas ocupan la menor parte de los Estados del globo. Todos los demás son democracias con ciertas diferencias menores. Algunas mantienen a monarcas de nombre, pero cuyo poder es nimio por no decir inexistente. Algunas otras adquieren la forma de república, en diferentes formas. Mientras que en unas ciertas religiones tienen carácter oficial, en otras se opta por la libertad religiosa.

¿Cómo debe transformarse la democracia?

No es una pregunta fácil de responder, pero el punto esencial es el desplazamiento del proceso de toma de decisiones de los políticos hacia los ciudadanos. La participación ciudadana ha de convertirse en el instrumento clave para esta nueva democracia construida en red, en lugar de la estructura piramidal que ha existido hasta ahora. Así, a pesar de la necesidad de un cuerpo técnico que ejecute las decisiones populares, la decisión y la fiscalización de las mismas debe depender única y exclusivamente de la voluntad popular, expresada de forma libre y directa, sin intermediarios que la tergiversen y reinterpreten bajo sus propios opacos intereses.

La forma de realizar esta reforma debe ser a través de un proceso constituyente, en el cual la voluntad popular tenga la voz protagonista. Solamente a través de una Constitución puede quedar suficientemente blindados los derechos participativos en las instituciones democráticas.

Ya es un hecho patente la necesidad de este cambio, antes de que se produzca de forma violenta. La frustración de millones de ciudadanos en todo el mundo se ha ido extendiendo como la pólvora desde primavera. Lo que en principio se creyó que sería una manifestación de mero carácter regional, se ha ido extendiendo por todo el mundo. Una vez más, la teoría de Samir Amin, de acuerdo con la cual los sistemas se ven superados no desde su centro, sino desde su periferia se está cumpliendo. En un principio, se creyó desde el núcleo de nuestra civilización que las protestas de la Primavera Árabe se limitarían a esos países, cuando los regímenes autoritarios que los rigen no fueron capaces de gestionar adecuadamente las consecuencias nacionales de la crisis financiera mundial. Sin embargo, la llama de la revolución terminaría por extenderse a España, un país occidental y democrático. Y aunque no ha tenido el carácter dramáticamente violento de los países árabes, su influencia ha sido fundamental, sobretodo porque las vicisitudes de los indignados españoles son las de un colectivo altamente educado, informado y con gran capacidad de autoorganización y autogestión. Se ha creado así un lobby donde antes no existía, reclamando cambios radicales no ya en un sistema dictatorial, sino en la democracia liberal. De acuerdo con ellos, esta democracia no lo es en realidad. Más arriba ya he explicado el porqué. De suerte que nos topamos con que la democracia española ha adoptado un carácter casi isabelino en cuanto a la significancia de la alternancia en el poder. Unos y otros tienen en su programa las mismas políticas, que les vienen dictadas de Europa y de los agentes del mercado.

Pero no se detuvo ahí, sino que los españoles supieron ganarse la atención de los medios de todo el mundo, hasta el punto de conseguir la transmisión a donde nadie pensaría que nunca emergería un movimiento revolucionario: EEUU. El movimiento Ocuppy Wall Street se ha extendido ya por todo el país. Al menos de momento, estos movimientos tienen un carácter marcadamente pacífico y no acaban de ganar el apoyo mayoritario de la sociedad. Pero es un hecho el que se han convertido en líderes de opinión para un gran número de ciudadanos del mundo occidental. Los políticos, que solo ven al corto plazo, desdeñan los éxitos de estos movimientos, sin darse cuenta de que está plantada una semilla de desconfianza y desidia hacia ellos en una parte creciente de la sociedad. ¿Cuál es el punto en el que la separación entre los ciudadanos y la clase política se convierte en un barranco insalvable? De acuerdo con Abraham Lincoln, "Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil". Aunque todavía no ha habido ningún gobierno que haya caído en occidente a causa del cambio producido por la crisis, es un hecho que no tardará en producirse. España e Italia parecen que serán los primeros, pero es muy probable que no sean los únicos. Los líderes europeos se muestran cada vez más debilitados ante sus electores, y es probable que se produzca un cambio político en toda Europa en 2012. Pero yo quiero ir más allá. ¿Hasta qué punto la clase política se sentiría legitimada para gobernar ante una reducción cada vez más drástica de la participación electoral? ¿Tendrán la honradez suficiente como para aceptar el desafío que supone devolver parte de la soberanía que les fue entregada por los ciudadanos?

Por desgracia, hasta el momento parece poco probable que este cambio vaya a producirse de forma inmediata, pero estoy seguro de que igual que tenemos una generación perdida de jóvenes en el mundo, reclamando por sus derechos; tenemos una generación perdida de políticos apoltronados en sus privilegios. Tal vez la siguiente generación, aquellos surgidos de las asambleas y las protestas, ya sea por participación propia, o porque esos jóvenes son los progenitores de esa generación de líderes que propiciarán el cambio de la democracia piramidal a la democracia-red. Aunque mucho me extrañaría que, a la velocidad que se está produciendo los cambios, hubiera que esperar tanto tiempo. Mientras tanto, lo único que podemos hacer los ciudadanos es mantener un ojo crítico, despertar, y desconfiar de aquellos que nos decían que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, abocándonos a mantenernos callados mientras pagamos los platos rotos de la especulación de los agentes financieros con nuestro dinero.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Shutter Island


Aunque empiece a ser un poco monotemático, el cine vuelve a los Archivos Olvidados. Tengo algunos proyectos en mente para el blog, pero de momento se están quedando en el tintero por falta de tiempo. Mientras tanto, ahí va la reseña de esta interesante película.

La película trata de la investigación de la fuga de una "paciente" de un recinto penal psiquiátrico situado en Shutter Island, en el año 1948. Dos agentes del Departamento de Justicia son asignados al caso, entre los cuales se halla nuestro protagonista. Este lugar aislado es el lugar donde un psquiatra pone en práctica sus radicales métodos para tratar a tan singulares pacientes como delincuentes con problemas mentales. La investigación pronto implicará cada vez más a nuestro detective en una espiral cuyo final me pareció bastante sorprendente.

Aspectos a destacar de la película son la fotografia y escenografía de la película. La climatología juega un papel importante en la película, y ha sido cuidada al detalle. Asimismo, el vestuario está impecable. Los efectos especiales, sin ser excesivamente groseros, son bastante notables y cumplen su función de introducirnos en este pequeño mundo donde las fronteras entre lo real y lo irreal, los recuerdos y los sueños, son difusas.

La banda sonora (por así llamarla), sin ser destacable, cumple una función ambiental importante. El hecho es que Martin Scorsese colaboró con Robbie Robertson para crear y utilizar un conjunto de material previamente grabado. Otro detalle curioso sobre la música es que ¡¡SPOILER!!: la escena en la que Teddy Daniels llega al campo de concentración, el oficial nazi está escuchando una obra de Gustav Mahler, un compositor judío.

Como detalle curioso, Martin Scorsese sometió a los miembros del reparto y al equipo técnico durante la fase de pre-producción a largas sesiones nocturnas de películas que trataban los estilos y temas presentes en la película. Entre ellas se encontraba Titicut Follies, una película de Frederick Wiseman rodada en 1967, la cual llegó a estar prohibida durante mucho tiempo y exponía el (mal)trato al que se sometía a los criminales trastornados.

¡¡SPOILER!!:
  • El título de la película es un anagrama de "Verdades y Mentiras", lo cual define bastante el carácter de la película.
  • En la escena en la que Teddy habla en sueños por primera vez con Laedis se oye un grito. La escena siguiente se emite al revés, con el humo del cigarro entrando en este, en lugar de salir.
  • Otra escena pensada para trastornar al público es la escena en la que Teddy y su compañero Chuck interrogan a una paciente. En ella, la mujer pide al compañero de Chuck que le traiga un vaso de agua, lo cual hace. Cuando la mujer se lo lleva a la boca para beber, no lo tiene en las manos.
NOTA: 7,5. El guión está muy cuidado, y se mantiene el suspense hasta el dramático final. Por lo demás, la película no es de sobresaliente. Con todo, la recomiendo encarecidamente.

martes, 30 de agosto de 2011

Sin Identidad


"Sin Identidad" es una película a la que le tenía ganas, especialmente por mi visita a Berlín recientemente. Sé que es una tontería, pero reconocer los lugares donde se desarrolla una película por haber estado en persona en ellos siempre es un aliciente. Lo cierto es que la película no me defraudó en absoluto. Tiene buen ritmo, y desde el principio nos va dejando pistas que luego se unen para formar el rompecabezas destrozado que es la memoria del Dr. Martin Harris.

El argumento es sencillo, a priori: un biólogo americano de prestigio viaja con su esposa a Berlín para asistir a una importante conferencia sobre biotecnología. Sin embargo, se olvida en el aeropuerto una maleta en la que va toda su documentación. Cuando vuelve, sufre un accidente de tráfico. La taxista le salva la vida, pero luego desaparece. Martin Harris pierde la memoria sobre su identidad, se encuentra solo, sin documentación en un país extranjero cuyo idioma desconoce. Una situación de lo más traumática, pero que cualquiera de nosotros podría sufrir. Quizá por eso uno se identifica con el protagonista con facilidad. Diré que yo siempre viajo con dos identificaciones, por si me ocurre algo parecido. No obstante, lo que parece casual, es totalmente intencional.

La película, tras ponernos en esta situación, nos muestra como un Martin Harris está cada vez más confuso y desesperado por recuperar su identidad y su vida. Pero pronto se dará cuenta de que ha sido víctima de un complot, una pieza más dentro de una conspiración donde todos los elementos están bien definidos... salvo el de Martin Harris, el hilo suelto que hará desvelar todo el tapiz.

En cuanto a los demás elementos, quiero destacar el buen uso que se ha hecho de los diálogos en versión original. Muchos extras hablan en alemán, sin que se haga ninguna traducción. A medida que transcurre la película, el propio protagonista comienza a dirigirse a ellos soltando alguna palabra o frase en dicho idioma. Se trata de un buen retrato de una situación de inmersión lingüística repentina. Otro aspecto a destacar es la fotografía y escenografía: el hotel, la discoteca, el bar turco... hasta el despacho del detective están recreados al milímetro para mostrarnos Berlín no solo por fuera, sino también "por dentro".

El guión es decente, sin ser genial. Hay dos o tres escenas en las que se producen giros de trama inesperados, que le dan ritmo a la película. Por lo demás, el desarrollo de la película es previsible. Quizá dando menos información, la película hubiera tenido más tensión y habría ganado algunos enteros. Las escenas de acción, por su parte, cumplen su función aunque la típica persecución de coches no está muy lograda, y resulta poco creíble que un coche marcha atrás tenga tracción y aceleración suficiente como para huir de otro que le persigue marcha adelante. No soy un experto en esta materia, así que tal vez me equivoque. A mí me pareció bastante artificial.

Nota: 7. Un buen thriller, con el que pasar dos entretenidas horas. Me alegro de no haberla visto en el cine, porque posiblemente hubiera sido mucho más crítico.

domingo, 21 de agosto de 2011

Mi General


A veces te encuentras que hay películas buenas en televisión, y ayer fue uno de esos días. Motivado con que TVE no pone publicidad en sus películas, me atreví a ver esta "españolada", y resultó que me quedé bastante satisfecho. Como se puede ver en el cartel, el reparto tiene de lo mejorcito del cine español de hace unos años. El argumento de la película fue lo que enganchó, pero el desarrollo de la misma me mantuvo sentado hasta el final.

Situémonos. Finales de los años ochenta. España acaba de entrar en la OTAN y en la CEE. Dejábamos de ser un país de opereta con un ejército a tono, y comenzábamos a ser considerados un país respetable y una potencia militar estratégica a tener en cuenta. Como país más austral de Europa, es nuestro deber patriótico para con nuestros camaradas europeos y atlánticos estar a la altura de las circunstancias, preparados para cualquier contingencia. Y eso incluye una eventual guerra espacial contra los rojos. Como parte de la estrategia de Reagan llamada "Guerra de las Galaxias", España debía formar a sus generales en los últimos adelantos en tecnología militar aeroespacial.

Es decir, que necesitaban un curso de reciclaje.

Ahí empieza lo cómico. Un grupo heterogéneo de personajes egregios, de sólida experiencia militar en la Guerra Civil y en la Guerra de África, de méritos más que demostrados, debía someterse a un cursillo en el cual un grupo de jóvenes oficiales ingenieros y científicos militares les debía poner al día con nociones tan alejadas de las trincheras, de los fusiles Mauser o de la Batalla del Ebro como los cañones de plasma, la inserción orbital de tropas o la guerra nuclear.

Sin embargo, no es fácil para semejante grupo empezar a recibir órdenes, someterse no sólo a un programa que les es totalmente ajeno, sino también a un grupo de jóvenes resabidos con su formación científica, que ellos nunca tuvieron. Eso causa conflictos y pronto los jóvenes comenzarán a sentirse viejos al tener que someter a tan levantisca tropa mientras que los viejos se sentirán de nuevo jóvenes al revivir sus tiempos de academia militar en tiempos de la República.

Todo ello propicia una reflexión sobre la juventud y la vejez, sobre lo nuevo y lo viejo. Sobre el sistema educativo y sobre el papel del ejército en nuestra sociedad tecnológica. Y todo ello aderezado con grandes (muy grandes) dosis de humor, con cierta pizca de ternura y de amor maduro.

En cuanto al resto de aspectos de la película, pasan un tanto desapercibidos. La fotografía nos muestra una ciudad desconocida, llena de cables, torres y publicidad; que se va modernizando en pleno desarrollo de la película como una muestra de la máquina tecnológica que no cede un instante de descanso y que perturba a los "alumnos generales". La banda sonora se limita sobretodo a tonadillas de los años cincuenta, las favoritas de los "alumnos generales". Es bastante limitada y no destaca aunque tampoco estorba. El guión a veces resulta un tanto atropellado. Tal vez sea intencional cortar ciertas escenas de forma un tanto apresurada, a mi juicio. No obstante, creo que más bien la producción se vio limitada a la hora del metraje disponible. Con todo, el ritmo de la película es bueno, y no decae en ningún momento.

Nota: 7. Para ser una típica "comedia ligera española", me ha parecido una obra interesante para pasar hora y media sentado ante el televisor viendo a las viejas glorias de nuestro cine haciendo el papel de viejas glorias de un ejército anquilosado, que pretende ponerse al día a marchas forzadas. Algo muy español, podría decirse.

miércoles, 10 de agosto de 2011

La weimarización de Europa


Algo está sucediendo en Europa, a medida que la "crisis económica" (porque no estamos en una recesión, de eso ni hablar) se alarga y se profundiza. La gente común se está movilizando, levantando. Sin embargo, hay movimientos telúricos por debajo. Mientras los gobiernos aprueban medidas para las cuales ningún ciudadano los ha votado, esos ciudadanos protestan. Y algunos se aprovechan. No sé quién causa todo esto, ni a quien beneficia. Pero las revueltas en Inglaterra, cuya violencia me parece a una vez deleznable y deprimente, me han hecho reflexionar: ¿estamos ante una weimarización de Europa?

Me explico que quiero decir con "weimarización". La República de Weimar fue el nombre que se le dio a la primera república alemana. Esa república se caracterizó por varias cosas: la baja aceptación social, derivada de la baja representatividad, la agitación social derivada de la crisis de 1929, y la fragmentación política que permitió que un partido totalitario se hiciera con las riendas del poder. Y precisamente, parece que los ingredientes para un caldo de cultivo semejante los tenemos. Revueltas progresistas, atentados terroristas de extrema derecha, crisis económica, malestar social... todo ello está presente en la sociedad europea. Me costaría creer que la extrema derecha se hiciera con el poder en el continente, pero si esto sigue escalando... no me extrañaría demasiado.

Ciertamente los gobiernos democráticos han dejado de representar a los ciudadanos, pero eso no debe servir de excusa para apoyar movimientos antidemocráticos. Todo lo contrario, debemos procurar una regeneración democrática que represente los intereses de los ciudadanos de forma fidedigna. Un gobierno totalitario, con los recursos de espionaje que proporciona Internet, sería un desastre mucho peor que cualquier pesadilla orwelliana. Ya quedé bastante consternado por la capacidad de observación y monitorización que disponía la Stasi en la antigua RDA, cuando visité el museo y centro de investigación histórica de la misma, en Berlín. Recuerdo claramente una carta enviada a un domicilio, en el que se detallaban las actividades "delictivas" de un joven: fumar en el metro, tirar latas en la calle en lugar de las papeleras, vestir a la moda "punk", asistir a conciertos de rock ilegales, etc. Un gobierno totalitario a día de hoy es capaz de una monitorización mucho más estrecha. Prueba de ello es China, donde la vigilancia policial llega a las propias viviendas de los ciudadanos, como publicó el diario "La Gran Época" en este artículo. Otros países como Irán están procurando cortar el acceso de sus ciudadanos a Internet, con el fin de poder monitorizarlos e impedir la organización de movimientos disidentes a través de la red. Sin embargo, todo esto nos suena a lejano, ¿verdad? Aquí no estamos tan lejos, ya que España apoya el fin de la neutralidad en la red. Eso podría suponer que nuestra conexión a Internet se viera limitada a los servicios que contratamos: colocarnos en un túnel de hormigón en el que el Gran Hermano (o la compañía telefónica) decida qué vemos y oímos.

Lamentablemente, mucho me temo que nuestro voto pueda servir de poco para impedir que esto ocurra. Lo único que podemos hacer es que nuestra voz se oiga, que los poderes ocultos consideren el riesgo de dejarse llevar por su ambición desmedida. Una acción demasiado radical en una dirección, puede provocar una reacción inesperada en el otro sentido. Eso es tanto un advertencia para los Altos como para los Bajos. Pase lo que pase, salvemos la democracia. Lo lamentaremos cuando sea demasiado tarde.

lunes, 8 de agosto de 2011

Los Señores de la Instrumentalidad I


Con cierto retraso desde que terminé de leerlo, he aquí la crítica de un libro que compré de forma casual en una estación de tren en uno de mis habituales viajes. El subtítulo "Piensa azul, cuenta hasta dos" hace referencia al que la editorial ha considerado relato central de esta colección. Dicho sea de paso, que la foto se corresponde con la edición que he manejado: la colección de bolsillo Byblos de Ediciones B. Como indica la imagen, el precio es asequible. Si todos los libros tuviesen la relación calidad/precio de este volumen, creo que las editoriales tendrían muchos menos problemas.

En primer lugar, convendría hablar un poco de quién es Cordwainer Smith. Y la respuesta es que este hombre no existe, si no que es uno (de los muchos) seudónimos usados por Paul Myron Anthony Linebarger. Hay tres cosas que han influido mucho en la obra de Linebarger: uno es su experiencia en China, otra su interés por la psiquiatría y otra es la Revolución China y la Segunda Guerra Mundial. Esto se nota en su a veces extraño modo de narrar. A menudo las descripciones de los personajes son parcas, casi inexistentes. Linebarger también tiene una forma muy peculiar de desarrollar su universo particular. Primero lo destruye, luego toma las piezas, y construye algo nuevo de lo que queda.

Como se anticipa más arriba, este volumen es el primero de una serie de ellos. Además, "Los Señores de la Instrumentalidad", traducción bastarda de "Instrumentality of Mankind" se caracteriza no por ser una serie de novelas, si no de relatos que transcurren en un único universo. En ello, Smith/Linebarger se asemeja también a los escritores tradicionales chinos (o eso es lo que he leído, no he leído mucha literatura china aparte de ensayos filosóficos). Probablemente otro motivo más terrenal es que Linebarger nunca contempló la ciencia ficción como una profesión, si no como una afición. Con todo, "Los Señores de la Instrumentalidad" tiene un tono levemente moralizante en cuanto al papel de la guerra, la tecnología y la propaganda en la sociedad occidental. También, aunque de forma más sutil, se hace una crítica a la sociedad china en relatos como "Cuando llovió gente" y "Del planeta Gustible".

La edición ordena los relatos de forma internamente cronológica, es decir, en orden cronológico dentro del universo creado por el autor, no por la fecha de creación de los mismos por el autor. Esto nos permite ir contemplando la evolución del mismo a lo largo de los 14000 años de evolución del mismo. El primero de los relatos, "¡No, no, Rogov, no!" nos ofrece una anticipación de lo que será el resultado de la creación de la Instrumentalidad de lo Humano: el alcance de la perfección estética, como muestra del pináculo de la evolución. Sin embargo, llegar hasta allí llevará un gran sufrimiento. Las guerras atómicas devastarán la Tierra y crearán un mundo salvaje en el que apenas quedan restos de la civilización pasada: los menshonjaggers (en mi opinión, una ácida crítica a las SS alemanas), el subpueblo, los no perdonados y los verdaderos hombres se manifestarán entonces. A través de varios relatos, que se nos muestran los eventos que conducirán a la fundación de la Instrumentalidad de lo Humano. Se han sentado las bases del universo que Linebarger nos quiere mostrar, porque es la Instrumentalidad la que conduce al hombre hacia las estrellas, utilizando en primer lugar a los observadores. "Los observadores no viven en vano" nos acerca a la vida de estos cyborgs cuasi sectarios desde una perspectiva humana. Se trata, en mi opinión, uno de los mejores relatos de la colección, en tanto que nos muestra el contraste entre hombre y máquina, de lo humano y lo inhumano, de cómo el deber va más allá de las normas y de cómo forzar los límites de lo humano crea auténticos héroes.

Los siguientes relatos son un poco más ligeros, pero no menos interesantes. Nos muestran la nueva era de la navegación espacial. Son relatos más íntimos, más centrados en lo psicológico. El tercero de esta serie, "El juego de la rata y el dragón" nos habla de otra figura importante, los luminictores, así como de la raza alienígena más extraña de toda la ciencia ficción: los dragones. ¿Por qué dragones? No es que viajando por el espacio se hallan encontrado a estas criaturas legendarias. Simplemente porque estas criaturas son las que están más allá del espacio conocido. Los dragones de Linebarger son enloquecedores en su mero concepto, casi ctulhoideos. Los telépatas les dieron ese nombre, por su combinación de hambre, inteligencia y odio.

Los siguientes relatos nos muestran una cierta evolución tanto tecnológica como social en la humanidad. Tras dominar la mecánica temporal, el viaje espacial muestra nuevos desafíos y posibilidades. "Solo en Anacrón" es un bello (aunque corto) ejemplo de ello. Además, nos muestra los primeros indicios de la antiutopía en que la Instrumentalidad se ha convertido en "El crimen y la gloria del Comandante Suzdal" y en el relato que cierra el libro, "¡Dorada era la nave!¡Oh, oh, oh!".

Nota: 8. He descubierto una saga muy interesante y que recomiendo a todo el mundo, ya sean lectores habituales de ciencia ficción o no. Los relatos de este libros son en general bastante cortos, por lo que la lectura del libro se hace muy ágil. Aunque el orden recomendado de lectura es el de publicación, realmente no hay inconveniente en que nos saltemos alguno y luego volvamos atrás. No encontraremos detalladas descripciones de maquinaria propias de la ciencia ficción dura. Aunque el universo de Cordwainer Smith es verosímil, en muchas ocasiones nos encontraremos con cosas sorprendentes, graciosas o incluso ridículas. Todos los relatos incluyen cierto humor ligero que recuerda a películas de los años cincuenta. Hay poco que se pueda criticar del libro. Tal vez la poca profundidad con la que ciertos eventos son narrados. Relatos como los dedicados a la fundación de la Instrumentalidad darían para novelas enteras, pero ocupan apenas cincuenta páginas en total.